En el ojete de Londres
Hoy he salido a las 8:30 del puto albergue y vuelvo ahora. Ha sido un día durillo. En el curro ha sido uno de esos días que sólo los informáticos podemos entender, en el que ha fallado casi todo y no se sabe porqué. Después me he pasado por el London Eye (ojete de Londres) a dar una vueltecilla y tirar un puñado de fotos, de las que el 80% no vale para nada, por reflejos, poca luz, movimientos y demás historias.
Luego, desde Waterloo he cogido un par de metros hasta Westbourne Park para volver a la casa de Notting Hill para conocer a las que serían mis flatmates. Son las dos muy majas y hemos estado hablando más de una hora. Supongo que mañana o pasado me dirán algo, a ver si hay suerte.
La nota positiva ha estado como casi siempre a la hora de la comida, porque nos hemos metido un buen plato de lentejas, unos pimientos rellenos y un arroz con leche en el Ryan’s.
Y nada me voy a sobar que esta noche ha sido movidita gracias a dos borrachos e hijoputas croatas con los que he compartido habitación. Por suerte hoy ya no están.
¿Fín de semana?
Es curioso como cambia la cosa cuando eres un homeless desempleado. Cuando estás trabajando tu único objetivo es que llegue el finde cuanto antes. A mi, ahora, los fines de semana no me traen más que problemas. El albergue es más caro y se llena de gente con ganas de montarla. Ayer no pude pegar ojo hasta las 2 porque unos jodidos yankees montaron fiesta en el cuarto de al lado. Además hoy no había cama disponible, así que a ver donde duermo hoy…
En cuanto al tema de la vivienda, la cosa sigue igual. Ayer por la noche aún estuve viendo otra habitación más. El flatmate era un flipao que tenía la casa hecha una pocilga, con todo tirado por el suelo. Me decía que es que acababa de mudarse y resulta que llevaba ya aqui varias semanas. Una cosa es que te acabes de mudar y otra es que tuviésemos que apartar la mierda del pasillo para pasar. Y todo por 750 pounds al mes. Vamos, un “regalo”.
Hoy tengo un par de visitas más. A ver si encuentro una habitación en la que no me den ganas de sacarme los ojos. Estas son de las que no ponían fotos en el anuncio. Miedo me dan…
Incredible
Increible el agujero que acabo de visitar y que tienen la poca vergüenza de llamar “nice double room”. La zona estaba muy bien, porque era al lado de Commercial Street, es decir a unos 5 minutos de Liverpool Station, que es digamos la entrada a la City de Londres.
Pero claro, encontrar algo por allí por 120 libras a la semana más bills habría sido demasiado bonito. La casa estaba en un bloque de pisos deprimente, enfrente de la vía del tren y por dentro era todo un cuchitril.
Conclusión: todo lo que baje de las 150 libras a la semana y esté centrico, no mecere la pena visitarlo.
Increible también ha sido lo que he visto esta tarde al lado de la King’s Cross Station. De repente ha aparecido una cama circulando por la calle a toda leche. No es una metáfora ni nada de eso, era una cama doble con un tio y una tia montados en ella y circulando como cualquier otro coche. La putada ha sido que no me ha dado tiempo de fijarme bien ni de hacerle una foto, porque ahora me asalta la duda de quién coño iba conduciendo. Si la vuelvo a ver, prometo seguirla a muerte hasta conseguir sacarle una foto.
Buscando choza…
Hoy ha sido un día de mierda. Largo, lluvioso y completamente inútil.
Me he juntado con un par de españoles más para intentar buscar una casa completa de 3 o 4 dormitorios para compartir, un chico de Burgos y una chica de Extremadura. Buscando en www.gumtree.com hemos visto un par de pisos al norte de la estación de King’s Cross y otros tantos por lo que pensábamos que era Shoreditch, que es una de las zonas de moda. Pero lo que ellos llaman Shoreditch está a unos 15 o 20 minutos de la verdadera zona “guay” y esos minutos de distancia suponen pasar de la zona de moda a los suburbios de Nueva Delhi.
En una casa el agente inmobiliario nos ha juntado en la misma visita a 9 personas y al entrar nos hemos encontrado con que allí aún vivía una familia hindú al completo, lo que supone: padre, madre, abuelos y un número incontable de niños no inferior a 8. El tio no paraba de decir que se iban a largar y que iba a venir un equipo profesional de limpieza e iban a repintar todo. Nos hemos ido de ahí cuando nos enseñaba el segundo dormitorio.
Lo malo es que no ha sido una excepción. En otra casa nos hemos encontrado el mismo panorama y en la única que estaba sin gente, no había ni un triste armario en los dormitorios donde dejar las cosas. Lo que llaman “completamente amueblado” era una cama y una cómoda con cajones en cada dormitorio y un sofá en el salón.
Mañana buscaremos por otra zona, a ver si hay más suerte. La única nota positiva que se me ocurre es que ya me he comprado un cortauñas y ya no parezco un águila imperial.
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