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Las mejores galletas de Londres
Si por un casual, decidís hacer caso de mi artículo más repelente hasta la fecha y visitad los lugares más navideños de Londres, puede que a vuestro paso por Covent Garden os interesen un par de consejillos.
Arbolitos de Navidad y bolas dignas del Coloso de Rodas, acompañan a las clásicas actuaciones callejeras de la Piazza, pero el gélido viento invernal te acabará obigando a buscar refugio. Cuando lo hagas no te decantes por las terrazas a pie de calle con sus estufas y su mulled wine (vino caliente especiado). Las estufas no generan el calor que esperabas y te cobrarán cerca de 6 libras por cada vasito de vino picado caliente.
Mi consejo es que compréis unas galletas en el mítico Ben’s Cookies que hay en uno de los córneres del mercado y os salgáis del barullo para tomar una pinta en un cálido e histórico pub, el Lamb and Flag, a la vuelta de la esquina, donde con un poco de suerte podéis escuchar incluso algo de jazz en vivo.
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Mirar antes de cruzar
A pesar de las pintadas sobre el asfalto indicando dónde mirar, look right o look left, son muchos los turistas que a diario se llevan un buen susto al cruzar la calle confundidos por el siempre contracorriente tráfico británico. Yo, aún después de tres años en Londres, he tomado por costumbre mirar a ambos lados si no conozco la calle que estoy cruzando, aunque no sea más ancha que una carretara de cabras.
Un estudio de 2008 comprobó que los turistas tienen muchas más probabilidades de ser atropellados que los locales en Londres. Para ello utilizaron el registro de las salidas del helicóptero del servicio médico de emergencia londinense. De todas las asistencias realizadas a visitantes de otros paises, el 61% de ellas era por atropello, mientras que en el caso de los residentes, fue tan solo un 16%.
Considerando que el turista es el objetivo fácil y que en la mitad de los casos de atropello hay un autobús de por medio, es sencillo deducir cuales son las zonas más peligrosas. El siguiente mapa de muertes por atropello de la última década delimita perfectamente la zona de compras con más aglomeración de turistas del centro. Se ve perfectamente que en Oxford Street, Charing Cross y la zona de Trafalgar Square hay que andarse con mil ojos. Puedes consultar los datos de tu zona aquí.
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San Bartolomé el Grande
Con la Iglesia de St. Bartholomew the Great pongo el broche final al misterioso y recóndito barrio de Smithfield, tras pasar por ese rincón del pecado que fue Pye Corner, el lugar donde fue desmembrado William Wallace y el mercado de los carniceros de todo tipo.
Esta iglesia normanda, fundada como monasterio Agustino en 1123, es una de las más antiguas de Londres y de las pocas que se libraron del gran incendio de 1666, de los zepelines alemanes de la Primera Guerra Mundial y de los bombarderos de la Segunda. Tan solo el tiempo y el abandono lograron hacer mella en el edificio y obligaron a reformarlo en el siglo XIX.
La entrada que da acceso al patio de la iglesia es uno de los pocos supervivientes del recinto original, la entrada Oeste, cuyo edificio del periodo Tudor resiste de forma subrealista acorralado por la civilización.
Desde el patio, en ese pequeño espacio frecuentado por unos pocos sabios, rodeados por tumbas y por el Otoño, se tiene la mejor vista de la iglesia.
Nada más entrar a la iglesia, a la derecha, nos econtramos con otro pequeño recuerdo del pasado monástico, una sección del claustro reconvertida en un místico café en el que tomar algo caliente ilumnados por la escasa luz que entra por las vidrieras.
Si queréis visitar la iglesia por dentro, me temo que deberéis pagar el canon turista. Es el precio de la fama por haber sido escenario de películas como Shakespeare in Love o Robin Hood, y por haberse celebrado allí la última boda de 4 Bodas y un Funeral, en la que Hugh Grant casi se casa. Sin duda su interior merece la pena, pero eso ya lo tendréis que descubrir vosotros…
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El lugar donde debió morir Mel Gibson
La verdad es que no recuerdo si se hacía referencia al lugar exacto donde se ejecutaba a Mel Gibson en su papel como William Wallace en Braveheart. Probablemente no, teniendo en cuenta que es considerada una de las películas con más inexactitudes históricas del cine.
Lo que sí es seguro es que, en Smithfield, junto a la puerta principal del Hospital de St. Bartholomew, una placa conmemora el lugar donde el auténtico William Wallace fue torturado, ahorcado y desmembrado. Claro que, no fue el único ejecutado en este lugar. En la Edad Media, la zona de Smithfield, era una ancha llanura de hierba (smooth field) situada justo a las afueras de la muralla de la ciudad, donde ha habido hay un mercado de ganado durante cerca de un milenio. La costumbre allí por las “carnicerías” hizo que este sitio fuese también utlizado como lugar de ejecuciones durante siglos. Allí se ahorcó, descuartizó, quemó e hirvió a traidores, herejes y disidentes, hasta que en el siglo XVIII el Tyburn Tree le arrebató el protagonismo.
Empecé la exploración de Smithfield la semana pasada con la entrada sobre el Golden Boy, pero a lo largo de los próximos días contaré más cosas sobre este pequeño barrio ignorado por las hordas de las cámaras, pero cargado de historia y leyenda como pocos en Londres.
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