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El tren y el hombre
Tras aquella oda que le dediqué a la mujer en el transporte público, hace ya un año, me veo obligado a hacer lo mismo para el hombre, por aquello de la paridad y porque hoy viernes, tras una semana bastante intensa y polémica (en la que por cierto hemos batido el record de visitantes), me merezco una entrada relajada y sin aspiraciones de grandeza, por la que no me crucifiquen en los comentarios.
Mientras que la mujer se maquilla, peina y acicala, dedicando algo de tiempo al imprescindible jugueteo con el iPhone y el cappuccino a sorbos; el hombre, en su trayecto diario al trabajo, tiene otras preocupaciones. La lectura del periódico, de esos mensajes madrugadores en la BlackBerry o incluso ese maldito crucigrama, solo atrayente por encima de la cincuentena, suelen desembocar en lo mismo: la cabezada matutina.
Y es que hay pocas cosas en esta vida tan somnolientas como el traqueteo de un tren. No vale la pena resistirse. Tan solo hay que acomodarse como buenamente uno pueda y dejarse arrullar por el rúnrun. Entrando a formar parte del coro de ronquidos y resoplidos reinante, siguiendo el tempo que dicte el bajo del vagón, normalmente un tipo cercano a los sesenta con barba y una barriga que amenaza con excomulgar a un par de botones de la sufrida camisa. Te despiertas, como de costumbre algo aturdido, y piensas: esta mujer no es la que tenía yo delante hace un momento…
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El metro de Londres cumple 150 años
No es el más grande (el de Nueva York tiene 3 veces más líneas y casi el doble de estaciones), ni el más concurrido (el de Tokio tiene el triple de pasajeros), ni mucho menos el más atractivo (no cabe compararlo con la “Catedral del Pueblo”, el metro de Moscú). Pero sin duda fue el primero. El Metro de Londres cumple hoy 150 años.
150 años desde aquel primer trayecto de la Metropolitan line, entre Paddington y Farringdon, de apenas 3 millas y media. A los pocos meses más de 26.000 londinenses ya utilizaban el servicio a diario, a pesar de la asfixiante atmósfera subterránea que se debía crear con las locomotoras a vapor. El transporte urbano en las grandes metrópolis había cambiado para siempre.
Hoy en día es toda una marca reconocida a nivel mundial. Puede que ni siquiera conozcas el aspecto del logotipo del metro en tu propia ciudad, pero el de Londres lo sabe dibujar cualquier niño de 8 años. El mapa es toda una institución e incluso algo tan sencillo como un mensaje de seguridad, el famoso “mind the gap“, se ha convertido en un icono de la ciudad.
La próxima vez que llegues tarde al trabajo porque, una vez más, va con retraso y tengas que introducirte a presión en un vagón sucio y anticuado entre axilas malolientes, soportando 35 grados de temperatura, recuerda que no viajas en un medio de transporte, sino en una pieza de museo que se mueve a través de excavaciones arqueológicas.

Foto de Philip Sheldrake -
Transporte en Londres, Navidad 2012
El transporte en Londres es, durante el periodo navideño, todavía más convulso si cabe de lo habitual. La información, que los turistas españoles han ido trasmitiendo durante generaciones de viajes de instituto y “vecinos que fueron una vez por allá”, se limita a dos grandes premisas: el día de Navidad no hay transporte y en Nochevieja el metro es gratis. Por si se da la circunstancia de que el mundo no acaba en las próximas horas y os véis obligados a seguir con vuestros planes, aquí os dejo toda la información detallada, proveniente de la TFL, sobre el funcionamiento del sistema de transporte en Londres durante los últimos días del año.
- Lunes 24 de diciembre. Casi todas las líneas de metro operarán con servicios reducidos a partir de las 19:00 y acabarán algo antes de lo habitual, siguiendo los horarios de un domingo. Los autobuses 24 horas dejarán de operar a medianoche y no habrá autobuses nocturnos. Los taxis (black cabs) cobrarán un recargo de 4 libras extras a partir de las 20:00.
- Martes 25 de diciembre. El día de Navidad no hay ni metro, ni overground, ni autobús y las estaciones permanecen cerradas. Si tenéis que desplazaros hay que caminar o podéis recurrir a la bicicleta. Para trayectos más largos, los taxis cobran esas 4 libras de más durante todo el día y no abundan por las calles.
- Miércoles 26 de diciembre. Tradicionalmente hay servicios reducidos durante el Boxing Day, el día en que comienzan las rebajas. Pero para colaborar con el caos, los conductores del metro han convocado huelga para ese día. Considerando que es el tercer año consecutivo que convocan huelga el Boxing Day y que el salario base de un conductor es de 42.424 libras, llegando a superar las 60.000 con el plan de pensiones y extras, no me merecen ninguna simpatía. Evitad el metro ese día si queréis evitar una úlcera. Tampoco contéis con el overground, sin servicio en todo el día. Los autobuses funcionarán como si fuera domingo, es decir, con poca frecuencia y los taxis seguirán cobrando esas 4 libras de más durante todo el día hasta las 6 de la mañana del 27.
- Del 27 al 30 de diciembre. Todos los transportes operarán con los servicios típicos de un sábado. Excepto el día 30 que es domingo y ejercerá como tal.
- Lunes 31 de diciembre. Casi todas las líneas de metro funcionarán como en un sábado y se mantendrán durante toda la noche, aunque con un servicio reducido. Hay que tener en cuenta que las estaciones del centro cercanas al río serán de “solo salida” durante gran parte de la noche por la saturación de los fuegos artificiales y alguna cierran durante un rato. Si vais a los fuegos, hay que revisar la web de la TFL y programar vuestra ruta con tiempo. También conviene llegar al centro con much antelación (como a las 7 o las 8) y luego haceros a la idea de que no conseguiréis salir de allí hasta las 2 o las 3 de la mañana. En cuanto a los autobuses, a partir de las 17:00 dejan de circular por el centro conforme van cerrando las calles cercanas al río. Desde las 23:45 hasta las 4:30 podréis disfrutar de todos los transportes de manera gratuita. Los taxis cobran el suplemento de 4 libras a partir de las 20:00, pero no penséis encontrar muchos por el centro.
- Martes 1 de enero. Hasta las 11 de la mañana, el metro operará con unos servicios muy reducidos, con frecuencias de 20-30 minutos. A partir de ahí las frecuencias mejoran pero todavía con servicios reducidos. Los autobuses funcionarán también como los domingos y los taxis cobrarán la tasa navideña hasta el día siguiente a las 6 de la mañana, cuando las cosas vuelven a la normalidad.
Foto de CrisBcn en nuestro álbum navideño y londinense de Flickr. -
Londres sin construir: Transportes
A principios de este año repasamos los proyectos verticales que no llegaron a dejar huella en Londres. Con las torres y rascacielos más espectaculares que pudieron convertirse en los protagonistas de la ciudad pero que, por diversos motivos, se quedaron en simples anécdotas. Hoy recorreremos los planes de transporte que no llegaron a cuajar, tanto en el pasado como en el presente.
The great Victorian Way o Gran Camino Victoriano. En 1855, en plena fiebre del cristal tras la inauguración del mítico Crystal Palace, Joseph Paxton diseñó un impresionante paseo cubierto que recorría en círculo todo el centro de Londres siguiendo la ruta de lo que hoy es la Circle line. Con una enorme bóbeda de cristal y acero de más de 30 metros de alto protegiendo de las inclemencias, el paseo discurriría a lo largo de 10 millas repleto de tiendas y viviendas de alto standing, mientras que por debajo el novedoso tren atmosférico, limpio y silencioso ya que se movía por medio de aire comprimido, transportaría a más de 100.000 personas todos los días. Sin duda habría sido digno de ver, pero fue desestimado debido a su alto coste, estimado en unos 34 millones de libras de entonces, unos 67.000 millones de ahora.
Aeropuerto de Westminster. Ubicado junto al mismísimo Parlamento y sustentado con pilotes sobre el Támesis, este proyecto de los años 30 habría sido sin duda el aeropuerto más céntrico del mundo. Se elevaba a más de 90 metros “para dejar pasar los mástiles más altos bajo su estructura” y, de haberse llevado a cabo, tendrían que haberlo comenzado a derribar conforme lo iban construyendo, ya que solo tenía capacidad para aviones biplanos que prácticamente ya estaban obsoletos.
El parking de Trafalgar Square. Yo no consideraría los años 30 como la época dorada de la planificación urbana en Londres. Ante el problema del creciente tráfico de la ciudad, una de las propuestas de 1938 era convertir Trafalgar Square en un horripilante aparcamiento gigante de 3 plantas para acompañar al Almirante Nelson. Al menos las palomas no habrían sido un problema.
El puente del Milenio de Calatrava. La oportunidad de construir sobre el Támesis por primera vez en décadas atrajo numerosas propuestas para el diseño del Millenium Bridge. Entre ellas se encontraba un bonito y ecológico parque-puente inspirado en la fallecida Princesa Diana y, como no, una propuesta de nuestro arquitecto más conocido, Santiago Calatrava. No he podido encontrar una imagen más nítida, pero ya os podéis imaginar, el diseño de siempre de Calatrava. Al final, el proyecto se quedó en casa y fue Norman Foster el que se llevó el gato al agua, con un puente que a los 3 días de inaugurarse tuvo que ser cerrado por sus excesivas vibraciones.
Monoraíl. Ya nos enseñaron los Simpsons que toda ciudad que se precie (como North Haverbrook) tiene que tener un monoraíl. En Londres ha habido al menos dos intentos: uno en los 60 atravesando Regent Street y otro más reciente en 2006 sobre el puente de Waterloo, aunque no parece que vayamos a ver ninguno de estos proyectos en un futuro cercano.
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