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Los 5 lugares más navideños de Londres
Todos los años intento retrasar en lo posible este fatídico momento, el de hablar de la Navidad. Pero, ante todo, este blog se debe a sus lectores. Sin ellos no tendría sentido escribir todas estas tonterías y para satisfacer mis ambiciones literarias bastaría con plasmar mis ideas en un amarillento post-it y plantármelo en la frente.
Pero antes o después los post-its terminan por despegarse y, además, son muchos los visitantes de Guirilandia que visitan Londres por Navidad o en este puente de la Inmaculada y buscan emociones fuertes plagadas de gordos empleados de la Cocacola con barba, duendecillos y abetos con bolas. Es por eso que durante un par de horas dejaré que el condenado espíritu navideño me posea y me ayude a escribir este post cual guiri en lista de espera para un exorcismo. Aquí tenéis los 5 lugares de Londres donde poder lucir vuestro jersey de lana con renos:
- Winter Wonderland. Situado en pleno Hyde Park, es la experiencia más navideña que se puede tener sin hacer de San José en el Belén viviente de tu pueblo. Lugar de peregrinación para toda familia en busca del sentimiento navideño/comercial. Es como la Mecca para los musulmanes o Kentucky para los pollos. Tiene la mayor pista de hielo de la ciudad, una noria gigante, atracciones, puestos de comida, mulled wine (vino calentorro) y dulzainas como para acabar con los piños de 3 generaciones.
- Mercadillo navideño alemán del Southbank. De las decenas de lugares que se autodenominan “Christmas Market” y que infestan el país durante este mes, al menos éste se situa en una de mis zonas favoritas, la orilla sur del Támesis. Tiene todo lo que se le puede pedir a un mercadillo alemán, es decir, cerveza y salchichas, además de otras 50 bonitas cabañas de madera en las que te facilitarán aliviar tu cartera de ese molesto exceso de dinero que a todos se nos acumula por estas fechas.
- Villancicos en Trafalgar Square. En Londres es poco probable que abráis la puerta de vuestra casa, hotel o albergue y os aparezca un puñado de angelicales niños con bufanda cantándote un villancico (Christmas carol), pero siempre podéis ir a Trafalgar Square en busca de ellos. Allí el generoso gobierno noruego obsequia cada año a la ciudad de Londres con un inmenso abeto de más de 20 metros como muestra de gratitud por su ayuda durante la Segunda Guerra Mundial. Junto a él, casi todas las tardes de 5 a 9, diversos grupos de todo el país, amenizan las navidades. El enorme árbol noruego se queda en la plaza hasta el 6 de enero cuando lo retiran y el Ikea te saca 5000 nuevas mesitas de noche Trondheim.
- Locura de compras bajo las luces de Navidad. Las calles de Oxford Street, Regent Street o Carnaby Street se inundan de gente en busca de gangas bajo sus extravagantes iluminaciones. Oficialmente las rebajas no comienzan hasta el 26 de diciembre o Boxing Day, pero el temor por bicho de la crisis ha provocado que, como si se tratase de una final de los 100 metros, se hayan producido varias salidas falsas. Claro que en este caso todos los participantes han salido con 21 días de antelación y la gran mayoría de los negocios, azuzados por los chollos de Internet, anuncian ya a bombo y platillo grandes descuentos en sus productos. Únete al rebaño y haz algo verdaderamente navideño: gástate el sueldo del mes.
- Covent Garden. Como podéis ver en la foto que acompaña el artículo, el mítico Covent Garden es, todos los años, es un baluarte de la decoración navideña. No le falta su gigantesco árbol de Navidad, villancicos los sábados, un belén digital e incluso algún que otro reno.
Foto de Pablo Olmeda en la galería FLickr de Guirilandia -
Distrito 21 de Paris
Los números no son nada exactos ya que los franceses vienen y van y, al igual que cualquier otro ciudadano de la Unión Europea, no se tienen que registrar en ningún lado para vivir en el Reino Unido. Pero la embajada francesa estima que hay unos 400,000 franceses viviendo en Londres.
El prototipo del francés en Londres no puede estar más lejos del español. El francés de Londres es un banquero de alguno de esos grandes bancos franceses, cuya maziza mujer conduce un Mini y cuyos niños van al Liceo francés de South Kensington, que con los años se ha convertido en otro arrondissement parisino, el distrito 21 de la capital gabacha.
El distrito financiero de Londres importa traders franceses al mismo ritmo que el Arsenal ficha jugadores franceses y tanto los unos como los otros vienen atraidos por la jugosa libra esterlina.
Hoy es su día. El día de la bastilla y con tanto francés no podían faltar las celebraciones junto al río. El Támesis en este caso. Desde el Borough Market hasta el TATE modern, la orilla sur estará invadida hoy por La Fête Nationale. Si quieres hincharte a croissants o a queso, jugar a la pétanque o simplemente lucir esa boina tan cool de tu abuelo, éste el el lugar y el momento.
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Guerra de estatuas
Transcurría una tranquila mañana veraniega del año pasado en el Southbank, bajo la sombra del London Eye, cuando la estatua del Rey Invisible abandonaba su posición inerte para asestarle un mazazo en la cabeza a la estatua contigua del Mago Plateado, abandonando después el lugar tranquilamente en su bici.
Suena a acertijo surrealista, pero es la cruda realidad. Se trata de dos compañeros de profesión, la de estatua viviente, en disputa por el mejor lugar de una de las zonas más turísticas de Londres. Dechko Ivanov, el Rey Invisible, harto de ver que su compañero de piso, de nombre Rumen Nedelchev y de aspecto el de un Gandalf de papel albal, le quitaba el mejor sitio todas las mañanas, decidió bajarlo de su pedestal golpeándole con un bloque de cemento en la cabeza.
El agredido tuvo que pasar 3 meses ingresado en el hospital debatiéndose entre la vida y la muerte, sometiéndose a varias operaciones. Hoy, por fín, han sentenciado al malvado Rey Invisible a un mínimo de 4 años y medio de cárcel. Al sufrido Mago Plateado aún lo podéis ver, en el mismo lugar que casi le cuesta la cabeza y con una cicatriz de 30 centímetros bajo el gorro.
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En busca del Skylon
El Skylon fue una icónica torre futurista construida a orillas del Támesis, en el Southbank, como parte de las celebraciones del Festival of Britain en 1951. Estaba compuesto de un entramado de acero suspendido a 15 metros del suelo por tres vigas y se alzaba hasta los 90 metros de altura, manteniendo el equilibrio gracias a 3 cables de acero que sujetaban la estructura de forma estable constituyendo un sistema de tensegridad, es decir, que su estabilidad dependía del equilibrio entre fuerzas de tracción y compresión.
Desde la distancia daba la impresión de estar flotando, ilusión que se acrecentaba todavía más por la noche, cuando se iluminaba desde el interior.
A finales de ese mismo año los laboristas perdieron las elecciones y en 1952, Churchill, que lo veía como “Propaganda socialista en 3D” decidió derribarlo a pesar de la popularidad que la estructura se había ganado entre los londinenses.
Según las fuentes más fiables, el Skylon se arrojó al río Lea, en el Este londinense. Aunque hay numerosas teorías que dicen que se encuentra hundido en el Támesis, enterrado bajo el Jubilee Gardens, reciclado en forma de ceniceros e incluso vendido como chatarra (me gustaría ver el tamaño de la furgoneta del gitano que se llevo esa chatarra). Según la Wikipedia, en Julio de este año hay prevista una inmersión en el río Lea en busca de sus restos.
En la actualidad hay una plataforma intentado conseguir votos para volver a construirlo y la verdad, es que el momento parece perfecto. Cuando se construyó en el 51, en plena crisis económica postguerra, el chiste de la época era que el Skylon parecía no contar con medios de apoyo, como la economía británica de entonces. ¿Os suena de algo? La diferencia es que hoy en día se podría volver a levantar con el bonus de un par de banqueros de la City.
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