San Bartolomé el Grande
Con la Iglesia de St. Bartholomew the Great pongo el broche final al misterioso y recóndito barrio de Smithfield, tras pasar por ese rincón del pecado que fue Pye Corner, el lugar donde fue desmembrado William Wallace y el mercado de los carniceros de todo tipo.
Esta iglesia normanda, fundada como monasterio Agustino en 1123, es una de las más antiguas de Londres y de las pocas que se libraron del gran incendio de 1666, de los zepelines alemanes de la Primera Guerra Mundial y de los bombarderos de la Segunda. Tan solo el tiempo y el abandono lograron hacer mella en el edificio y obligaron a reformarlo en el siglo XIX.
La entrada que da acceso al patio de la iglesia es uno de los pocos supervivientes del recinto original, la entrada Oeste, cuyo edificio del periodo Tudor resiste de forma subrealista acorralado por la civilización.
Desde el patio, en ese pequeño espacio frecuentado por unos pocos sabios, rodeados por tumbas y por el Otoño, se tiene la mejor vista de la iglesia.
Nada más entrar a la iglesia, a la derecha, nos econtramos con otro pequeño recuerdo del pasado monástico, una sección del claustro reconvertida en un místico café en el que tomar algo caliente ilumnados por la escasa luz que entra por las vidrieras.
Si queréis visitar la iglesia por dentro, me temo que deberéis pagar el canon turista. Es el precio de la fama por haber sido escenario de películas como Shakespeare in Love o Robin Hood, y por haberse celebrado allí la última boda de 4 Bodas y un Funeral, en la que Hugh Grant casi se casa. Sin duda su interior merece la pena, pero eso ya lo tendréis que descubrir vosotros…
Mercado de Smithfield
El actual edificio victoriano data de 1868 y su interior ha sido completamente acondicionado convirtiéndolo en uno de los mercados de carne más modernos de Europa, pero en este lugar se ha comerciado con carne desde hace casi un milenio y en el siglo XIX se movían allí cerca de 2 millones de cabezas de ganado anuales.
A pesar de estar situado en pleno centro, entre Farringdon y Barbican, a pocos minutos de la Catedral de St. Paul’s, los turistas no acuden en masa a comprarse un perrito caliente los sábados por la tarde ni a hacer fotos a los sangrientos delantales de los carniceros. Éste es un mercado de verdad. Se trata del último mercado de abastos que sobrevive en el centro de Londres. Abre de lunes a viernes a las 3 de la mañana y si quieres verlo en plena actividad hay que acudir antes de las 7.
A sus espaldas tienes siglos de truculenta historia, cargados de ejecuciones, torturas y venta de ganado, que se pueden ver representados en varios paneles informativos en la calle principal, donde también hay varias de las míticas cabinas de teléfono británicas. En la siguiente foto se puede ver a dos de los representantes más populares, la K2 en primer plano, diseñada en 1926 con sus 18 paneles de cristal en cada lado y la K6, construida en 1935 para conmemorar el 25 aniversario en el trono del rey Jorge V. Por cierto, la K no viene del término perroflautil “kabina”, sino de kiosk.
El lugar donde debió morir Mel Gibson
La verdad es que no recuerdo si se hacía referencia al lugar exacto donde se ejecutaba a Mel Gibson en su papel como William Wallace en Braveheart. Probablemente no, teniendo en cuenta que es considerada una de las películas con más inexactitudes históricas del cine.
Lo que sí es seguro es que, en Smithfield, junto a la puerta principal del Hospital de St. Bartholomew, una placa conmemora el lugar donde el auténtico William Wallace fue torturado, ahorcado y desmembrado. Claro que, no fue el único ejecutado en este lugar. En la Edad Media, la zona de Smithfield, era una ancha llanura de hierba (smooth field) situada justo a las afueras de la muralla de la ciudad, donde ha habido hay un mercado de ganado durante cerca de un milenio. La costumbre allí por las “carnicerías” hizo que este sitio fuese también utlizado como lugar de ejecuciones durante siglos. Allí se ahorcó, descuartizó, quemó e hirvió a traidores, herejes y disidentes, hasta que en el siglo XVIII el Tyburn Tree le arrebató el protagonismo.
Empecé la exploración de Smithfield la semana pasada con la entrada sobre el Golden Boy, pero a lo largo de los próximos días contaré más cosas sobre este pequeño barrio ignorado por las hordas de las cámaras, pero cargado de historia y leyenda como pocos en Londres.
El Golden Boy de Pye Corner
Ya os he hablado varias veces del Gran Incendio que arrasó Londres en 1666 y hace poco también puse un vídeo sobre Monument, que conmemora el lugar donde se originó el fuego. Así que solo queda conocer donde terminó todo, el lugar donde supuestamente se extinguió el fuego, en Pye Corner, en la esquina de Giltspur Street y Cock Lane.
En aquella época la zona estaba completamente entregada al pecado. Por ejemplo Cock Lane, con un nombre más que apropiado, estaba repleta de burdeles. Pero además se dio la coincidencia (o no) de que el fuego se originó en una panadería de Pudding Lane y acabó en Pye Corner (pye de pie, pastel), donde además se asentaba un mercado de comida. Así que la consecuencia lógica de entonces fue culpar al Pecado de la Gula del devastador incendio que asoló la ciudad. De ahí que se tallase el Golden Boy de forma rechoncha y con una buena tripa, como recordatorio a futuras generaciones.
La estatua adornó en un principio la fachada de un pub llamado The Fortune of War (la Fortuna de la Guerra), conocido por ser la principal sede al Norte del río para los “resurreccionistas”, es decir, los ladrones de cuerpos, que desenterraban a los muertos del cementerio y los exponían en una habitación del pub para que los cirujanos del cercano Hospital de St. Bartholomew, los comprasen para practicar con ellos. Por suerte, el pub y su olor a muerto, fueron demolidos en 1910.
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