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Los rascacielos no escapan de la crisis
Las plantas superiores se esconderán entre los grises cielos londinenses, pero eso no hace que los rascacielos se escapen del azote de la crisis. En los últimos años se han emprendido varios proyectos de envergadura que tienen como propósito aumentar el espacio de oficinas de la capital hasta límites insospechados.
Pero, ¿de verdad hace falta tanto espacio para oficinas? La tendencia actual no es para nada la de ampliar los negocios, sino más bien la de recortar personal.
En la ciudad hay ahora mismo al menos 5 grandes rascacielos en construcción: el Shard, el Pinnacle (cuyas obras vuelven a estar paralizadas), el Walkie Talkie, el Cheesegrater y la torre del 100 de Bishopsgate; unos más avanzados que otros y alguno, como el Shard, a pocos meses de su finalización. Entre los 5 tan solo tienen contratado el espacio para una empresa, según publica reuters.
En Cannon Street, uno enfrente del otro, están estos dos edificios ultramodernos y recién terminados que, lejos de las capacidades de los grandes rascacielos, ofrecen cerca de 40.000 metros cuadrados de oficinas. De momento, ni un alma trabaja allí.
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La City levanta el ánimo y también rascacielos
Todo parece indicar que la construcción de la Torre Helter-Skelter, más conocido como el Pinnacle, se retomará en breves, tras anunciar los fondos necesarios la empresa encargada de su contrucción, Arab Investments. El proyecto, de nada menos que 1000 millones de libras, quedó paralizado el año pasado por la precaria situación económica y se ha mantenido en suspense y en unas ridículas 6 plantas desde entonces.
De confirmarse la vuelta al trabajo, el rascacielos todavía podría ser terminado para 2013 y alcanzaría los 288 metros de altura, convirtiéndose en la nueva cumbre de la City y el segundo más alto del país, sólo por debajo del Shard. La City se mantiene al margen de la crisis inmobiliaria a base de fortunas árabes que pronto poseerán media ciudad, si no lo hacen ya.
Al Pinnacle (el edificio más alto de la imagen) se le unirán, en el corazón financiero londinense, el Leadenhall Tower, conocido como el “rallador de queso” (justo a la derecha del Pinnacle) y el “Walkie Talkie” de Fenchurch Street, que recientemente también han retomado sus proyectos tras un parón en lo peor de la crisis.
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El zorro de la planta 72
Si vives o has vivido en Londres seguro que has visto más de un zorro por sus calles. Probablemente a la gente de España le cueste creerlo, pero están por todas partes. Literalmente. Recordad aquel zorro vago que cogía el metro…
Pero si hay un remoto rincón londinense en el que no esperaría encontrarme uno, sería la planta 72 del rascacielos Shard, que se levanta a 288 metros de altura. Ayer capturaban allí a un zorro que llevaba viviendo dos semanas de las sobras que dejaban los obreros de la construcción.
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Desde un pepinillo de 40 plantas
El Gherkin, es decir, “el pepinillo”, cuyo nombre oficial es “30 St. Mary Axe“, es sin duda uno de los rascacielos más emblemáticos de todo Londres. Diseñado por Norman Foster, se finalizó a finales de 2003 y se levanta hasta los 180 metros de altura en pleno corazón financiero de Londres. Ayer visité su cumbre…
Para acceder al edificio hay que identificarse y pasar por el escáner como en cualquier aeropuerto. En su planta 39 alberga un restaurante exclusivo, accesible sólo por miembros del Club Gherkin, del que puedes formar parte por el “módico” precio de 750 libras anuales.
Una planta más arriba, en la 40, está el bar, también de uso exclusivo para los trabajadores del edificio u otras caras conocidas. Y por encima de él nada más que cristal. Las vistas más impresionantes de la City en uno de los lugares más exclusivos y elitistas.
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