Oxford Street es una de las calles más visitadas del mundo, con más de 200 millones de visitantes al año. A lo largo de su milla y media de longitud, transcurren cada hora unos 300 autobuses, tropecientos taxis, algún que otro coche particular que no sabe donde se ha metido y una auténtica marabunta de gente cargada de bolsas. Todo esto provoca que sea una de las calles más congestionadas del mundo, con una velocidad media de 4 millas por hora.
Pero no hay que preocuparse porque se han reunido los del comité de transporte de la Asamblea de Londres (traducción algo lamentable, lo se) y han elaborado un magnífico informe en el que concluyen que la eliminación de todas las rutas de autobuses por Oxford Street podría ayudar a aliviar la congestión. Toma ya! No pertenezco a ningún comité ni asamblea de gilipollas, pero eso también se lo podría haber dicho yo. Además creo que la demolición de todos los comercios de la zona y aniquilación de sus comerciantes, aliviaría todavía más la congestión de la calle. Ahí dejo esa idea…
Desde luego, no creo que la reciente apertura del paso de peatones diagonal de Oxford Circus, haya ayudado mucho a los problemas de tráfico, pero siempre queda bien copiar algo de los japoneses y llevar a Boris a inaugurarlo a bombo y platillo (y nunca mejor dicho lo del platillo, porque el Alcalde lo inauguró golpeando un Gong de 2 metros).
Desde hoy y hasta el 30 de abril, en pleno Oxford Street, se puede disfrutar de una experiencia prehistórica con 24 dinosaurios animatronics a tamaño real, incluyendo diplodocus (bicharraco del tamaño de 3 autobuses), triceratops, stegosaurus y, como no, TRex. Además también habrá varias atracciones interactivas y didácticas y la inevitable cafetería donde tomarse unas “broncohamburguesas”.
La recreación del bosque jurásico está situada concretamente en el solar que hay entre la estación de Bond Street y la de Marble Arch, donde las pasadas Navidades pusieron el mercado alemán navideño. Parece que le están sacando partido a este rincón, que para finales de 2012 debería albergar un enorme edificio comercial y residencial, pero que de momento y, en plena recesión, no termina de arrancar.
Siento no contarlo de primera mano y con mis propias fotografías, pero es que el tema dinosaurio no me llama lo suficiente como para desembolsar las 15 libras que cuesta la entrada. ¿Qué creíais que era gratis? En Londres hasta los dinosaurios aceptan tarjeta…
En pleno Oxford Street, entre las paradas de metro de Bond Street y Marble Arch hay una especie de solar que no entiendo muy bien, pero que de vez en cuando sirve para que monten alguna que otra historia. Estos días se puede disfrutar por ahí de un mercado tradicional alemán navideño, que básicamente no es más que una explanada con algunos puestos de figurillas o similares y 4 y 5 puestos de comida tradicional alemana.
No merece la pena ir hasta allí para verlo, pero si estáis de paso por la zona y tenéis hambre, sí que puede resultar interesante pasarse a comer una bratwurst. Por cierto, sé que la foto es mala, pero la cámara de mi móvil en condiciones de poca luz es pésima. Aunque no lo parezca, ese es el puesto de venta de salchichas.
Éste es otro de los rincones poco conocidos por la marabunta de los turistas y, sin embargo, no puede estar situado en un lugar más céntrico. St. Christopher’s Place es una zona peatonal, repleta de tiendas y agradables restaurantes localizada al lado de Oxford Street, a la altura de la estación de metro de Bond Street y a escasos dos minutos del Selfridges.
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Aunque parezca extraño, cuando uno se mete en el infierno de las compras por Oxford Street, no es fácil encontrar un sitio donde reposar un rato y poder tomar algo decentemente. La mayoría de la gente termina comiendo algún sandwich en las cafeterías de cualquiera de los centros comerciales. Aquí incluso las librerías tienen si propio Starbucks dentro. Por eso, esta pequeña zona peatonal, St. Christopher’s Place, con multitud de terrazas al aire libre, supone un auténtico oasis a tan sólo 1 minuto de la calle principal.
Además de multitud de pequeñas cafeterías y tiendas, hay restaurantes de todo tipo. Italianos, franceses, chinos, libaneses, tailandeses, turcos,… y también podemos encontrar un par de pubs interesantes como el Pontefract Castle que, por supuesto, ya está añadido a mi mapa de pintas. Y es que, tampoco es fácil encontrar un buen pub en calles tan céntricas y abarrotadas de comercios.
Como suele pasar en estos casos, ninguna de las dos partes se ha bajado del burro, así que la huelga del metro comenzó ayer a las 7 de la tarde. Yo conseguí volverme para casa en la Central Line sobre las 6, así que sólo tuve que apretujarme en la marabunta que apuraba los últimos momentos previos a la huelga.
Esta mañana la cosa ha sido más complicada. He salido de casa con mi flatmate francesa, a las 7:45. Hemos ido a coger el autobús 23, pero venía ya repleto, a pesar de que estabamos en la tercera parada de la línea. Hemos remontado un poco la ruta y por fín nos hemos conseguido embutir en un autobús. Como cabía esperar, el tráfico por la zona de Paddington era un infierno. Nos hemos pegado cerca de 45 minutos en el bus para que a la altura de Oxford Circus el conductor decidiera dejarnos allí, en lugar de continuar hasta St. Paul’s, que es la ruta natural de esa línea.
Hemos echado a andar, ya que el tráfico estaba imposible en esa zona y se avanzaba más rápido a pata. Pasado Tottenham Court Road, hemos visto un autobús de la línea 8 que milagrosamente había abierto las puertas porque tenía 1 metro cuadrado libre y ahí que nos hemos encajado. Por suerte este autobús lleva directamente hasta la estación de St. Paul’s, así que no hemos tenido que hacer más transbordos.
Total, 2 horas para llegar a la oficina, más o menos lo que me esperaba. Es lo que pasa cuando sacas a flote a 3 millones de usuarios diarios del metro. Veremos esta tarde para volver a casa, a ver si hay más suerte.
En Londres, como en todas las grandes ciudades, te puedes encontrar con personajes y ambientes totalmente opuestos y, en principio, completamente incompatibles. Hoy de camino a casa de unos amigos para cenar, me he encontrado con los extremos más opuestos de la sociedad. Primero, por la zona de Notting Hill, al salir de casa, se me ha cruzado una de esas limusinas Hammer, de tropecientos metros de largo, con una ventanilla bajada de la que asomaba una rubia sonriente e impresionante.
Luego, al llegar a Marble Arch (en pleno centro de Londres), he tenido que esperar un rato y, mientras tanto, he asistido a la mudanza de un mendigo de un soportal de Oxford Street a otro contiguo, trasladando una cantidad ingente de cartones. No sé como esta gente sobrevive a estas noches de 5 grados bajo cero.
Y luego hemos llegado por fín a casa de estos amigos que viven en pleno Mayfair en una casa sencillamente impresionante, para pegarnos una cena memorable. En fín… supongo que el corolario sería decir que Londres es la ciudad perfecta, pero sólo si tienes dinero.
Como todos sabemos hoy es San Ebrulfo, patrón del “queseyo” y de “nosequien”, pero muy venerado en la capital del Imperio Británico. O al menos eso es lo que parece, porque siendo lunes 29 de diciembre, aquí no trabaja ni Dios.
Para empezar, la Central Line venía con una frecuencia de 7 minutos a las 8 y media de la mañana, lo que no pasa ni los domingos y luego, éramos unos 10 en la oficina y al menos 3 de ellos no han llegado hasta las 11:30. Por supuesto entre estos 3 se encontraba el jefecillo del que tanto he hablado ya, y que a las 2 se ha pirado después de pasar un par de horas sentado con los pies encima de la mesa viendo una peli en el ordenador (totalmente verídico). La mañana ha sido distendida, a las 3 la gente se ha empezado a largar y a eso de las 5 me he encontrado con que estaba totalmente sólo en la oficina, así que he pensado “qué coño hago yo aquí” (What the fuck am I doing here!) y me he pirado de allí.
Luego he ido a comprar algo de ropa por Regent Street y me he quedado muy sorprendido de la cantidad de españoles que había por allí. Familias enteras con el clásico padre resignado a su suerte llevando bolsas y bolsas que sus hijas van acumulando.
Extracto real en una zapatería plagada de españoles:
Padre: Pues estos zapatos son majos, estos son del 42?
Hija: Paaaapa, el 42 aquí es el 8, tienes que pedir el 8.
Padre: Cómo?
Hija: El 8 Paaaapa, tu talla es el 8.
Dependienta: May I help you?
Padre: Si, el 42 de este…
Al llegar a casa he aprovechado para salir a correr un ratillo con mi flatmate, pero sólo hemos estado un ratillo, media hora escasa, que hacía mucho frío. Por si quereis alcahuetear el caminillo…
Hola, acabo de llegar de dar una vuelta por ahí con unos amigos. Cada día que se sale aquí es como una Noche Vieja en España, al menos en cuanto al dinero. Hemos estado en un par de garitos que no vale la pena destacar pero la verdad es que el centro de Londres estaba hasta arriba de gente. Toda la zona de Oxford Street, Baker Street hacia arriba,… En muchos de estos sitios tienen un gorilaco en la puerta que te recibe con mucha educación, pero al entrar te cobran mínimo 5 € por entrada y además te cachean bien cacheado.
Me ha costado un rato encontrar un bus nocturno por Oxford Street que me llevase para King’s Cross pero ahora aquí estoy en el albergue con 4 pintas el en cuerpo, dispuesto a meterme en la habitación con 3 nuevos/as desconocidos/as.
Ale, me voy a sobar, que mañana quiero ir al Consulado a recoger mi pasaporte y cierran a las 14:00. A ver si llego a tiempo…