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Comida de Navidad británica
El Reino Unido es un país de tradiciones y la mayoría de ellas no difieren mucho de las españolas. Tienen el pub donde nosotros tenemos el bar, el té en lugar del carajillo y odian a los franceses mientras que nosotros… bueno, algunas costumbres son idénticas.
El día de Navidad es un día donde prácticamente todo se hace por tradición, no por gusto. En la megacomida familiar, el menú no es nada exclusivo. Se trata de un clásico Sunday Roast pero con un pavo que desafíe la capacidad del horno. Hay que saber cocinarlo, porque el pavo tiende a quedarse seco como un bocata de polvorones y hay que sufrirlo en forma de sobras (leftovers) durante los próximos 2 o 3 días.
Antes de empezar a comer, los christmas crackers aparecen en escena. Son unos artilugios que deben ser tirados por dos personas, uno de cada extremo, estallando y revelando fantásticos tesoros. El estallido funciona cuando quiere (de los 5 que gozamos en la última cena, ni uno lo hizo) y luego te encuentras por el suelo una cutre corona de papel que deberás llevar ridículamente durante toda la comida, un papel con un chiste malo (motto) y una triste e inservible baratija (trinket) digna del más barato de los “todo a cien”.
Tras cebarse con el pavo, aún quedan los tradicionales dulces británicos, que no gustan a nadie, pero que no faltan en ninguna mesa, “porque es Navidad”. El christmas pudding es desagradable de aspecto y peor de sabor, mientras que los mince pies son pequeñas tartaletas de hojaldre rellenas de carne picada con pasas, azucar y especias, que son apenas comestibles. Tradicionalmente, estos mince pies que no queire nadie, son la comida que se deja como aperitivo para Papá Noel (Father Christmas).
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Las mejores galletas de Londres
Si por un casual, decidís hacer caso de mi artículo más repelente hasta la fecha y visitad los lugares más navideños de Londres, puede que a vuestro paso por Covent Garden os interesen un par de consejillos.
Arbolitos de Navidad y bolas dignas del Coloso de Rodas, acompañan a las clásicas actuaciones callejeras de la Piazza, pero el gélido viento invernal te acabará obigando a buscar refugio. Cuando lo hagas no te decantes por las terrazas a pie de calle con sus estufas y su mulled wine (vino caliente especiado). Las estufas no generan el calor que esperabas y te cobrarán cerca de 6 libras por cada vasito de vino picado caliente.
Mi consejo es que compréis unas galletas en el mítico Ben’s Cookies que hay en uno de los córneres del mercado y os salgáis del barullo para tomar una pinta en un cálido e histórico pub, el Lamb and Flag, a la vuelta de la esquina, donde con un poco de suerte podéis escuchar incluso algo de jazz en vivo.
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Bebe con moderación, pero bebe
El transporte gratuito en Londres durante la Nochevieja es ya tan tradicional como esos calcetines rojos que cuelgan sobre la inexistente chimenea o el mensaje del Rey en España, que este año debería ser un breve “Me llena de orgullo y satisfacción decir que estamos jodidos”.
Como cada año, el Alcalde y la TFL, presentaron al espónsor que correrá con los gastos del transporte entre las 23:45 del 31 de diciembre y las 4:30 del 1 de enero. Tras el polémico patrocinio del año pasado, con los préstamos sangrantes de Wonga, este año han apostado por lo seguro. Saltándose su propia prohibición de anunciar alcohol de 2008, al menos de manera indirecta, han firmado un contrato para los próximos 3 años con Diageo.
Diageo es el mayor productor global de bebidas alcohólicas del mundo (está detrás de marcas como Smirnoff, Johnnie Walker, Guinness o Baileys) y, paradojas de la vida, viene a anunciarnos que esa noche bebamos con moderación. Al parecer, incluso se repartirán botellas de agua en las estaciones céntricas para que la gente tenga un saludable retorno a sus casa tras haberse bebido suficientes gintonics como para tumbar a Massiel.
En mi opinión es todo un ejemplo de campaña hipócrita, porque al fín y al cabo el dinero para financiar el transporte ¿de dónde sale?. Del agua seguro que no. Como si Marlboro patrocinase trasplantes de pulmón regalando ceniceros o la Asociación de Fabricantes de Longaniza de Graus esponsorizase el movimiento anticolesterol dando yogures por la calle. Pero aún con todo, me parece mejor opción que la del año pasado…
Foto de Annie Mole -
Los 5 lugares más navideños de Londres
Todos los años intento retrasar en lo posible este fatídico momento, el de hablar de la Navidad. Pero, ante todo, este blog se debe a sus lectores. Sin ellos no tendría sentido escribir todas estas tonterías y para satisfacer mis ambiciones literarias bastaría con plasmar mis ideas en un amarillento post-it y plantármelo en la frente.
Pero antes o después los post-its terminan por despegarse y, además, son muchos los visitantes de Guirilandia que visitan Londres por Navidad o en este puente de la Inmaculada y buscan emociones fuertes plagadas de gordos empleados de la Cocacola con barba, duendecillos y abetos con bolas. Es por eso que durante un par de horas dejaré que el condenado espíritu navideño me posea y me ayude a escribir este post cual guiri en lista de espera para un exorcismo. Aquí tenéis los 5 lugares de Londres donde poder lucir vuestro jersey de lana con renos:
- Winter Wonderland. Situado en pleno Hyde Park, es la experiencia más navideña que se puede tener sin hacer de San José en el Belén viviente de tu pueblo. Lugar de peregrinación para toda familia en busca del sentimiento navideño/comercial. Es como la Mecca para los musulmanes o Kentucky para los pollos. Tiene la mayor pista de hielo de la ciudad, una noria gigante, atracciones, puestos de comida, mulled wine (vino calentorro) y dulzainas como para acabar con los piños de 3 generaciones.
- Mercadillo navideño alemán del Southbank. De las decenas de lugares que se autodenominan “Christmas Market” y que infestan el país durante este mes, al menos éste se situa en una de mis zonas favoritas, la orilla sur del Támesis. Tiene todo lo que se le puede pedir a un mercadillo alemán, es decir, cerveza y salchichas, además de otras 50 bonitas cabañas de madera en las que te facilitarán aliviar tu cartera de ese molesto exceso de dinero que a todos se nos acumula por estas fechas.
- Villancicos en Trafalgar Square. En Londres es poco probable que abráis la puerta de vuestra casa, hotel o albergue y os aparezca un puñado de angelicales niños con bufanda cantándote un villancico (Christmas carol), pero siempre podéis ir a Trafalgar Square en busca de ellos. Allí el generoso gobierno noruego obsequia cada año a la ciudad de Londres con un inmenso abeto de más de 20 metros como muestra de gratitud por su ayuda durante la Segunda Guerra Mundial. Junto a él, casi todas las tardes de 5 a 9, diversos grupos de todo el país, amenizan las navidades. El enorme árbol noruego se queda en la plaza hasta el 6 de enero cuando lo retiran y el Ikea te saca 5000 nuevas mesitas de noche Trondheim.
- Locura de compras bajo las luces de Navidad. Las calles de Oxford Street, Regent Street o Carnaby Street se inundan de gente en busca de gangas bajo sus extravagantes iluminaciones. Oficialmente las rebajas no comienzan hasta el 26 de diciembre o Boxing Day, pero el temor por bicho de la crisis ha provocado que, como si se tratase de una final de los 100 metros, se hayan producido varias salidas falsas. Claro que en este caso todos los participantes han salido con 21 días de antelación y la gran mayoría de los negocios, azuzados por los chollos de Internet, anuncian ya a bombo y platillo grandes descuentos en sus productos. Únete al rebaño y haz algo verdaderamente navideño: gástate el sueldo del mes.
- Covent Garden. Como podéis ver en la foto que acompaña el artículo, el mítico Covent Garden es, todos los años, es un baluarte de la decoración navideña. No le falta su gigantesco árbol de Navidad, villancicos los sábados, un belén digital e incluso algún que otro reno.
Foto de Pablo Olmeda en la galería FLickr de Guirilandia
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