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Mercado de Smithfield
El actual edificio victoriano data de 1868 y su interior ha sido completamente acondicionado convirtiéndolo en uno de los mercados de carne más modernos de Europa, pero en este lugar se ha comerciado con carne desde hace casi un milenio y en el siglo XIX se movían allí cerca de 2 millones de cabezas de ganado anuales.
A pesar de estar situado en pleno centro, entre Farringdon y Barbican, a pocos minutos de la Catedral de St. Paul’s, los turistas no acuden en masa a comprarse un perrito caliente los sábados por la tarde ni a hacer fotos a los sangrientos delantales de los carniceros. Éste es un mercado de verdad. Se trata del último mercado de abastos que sobrevive en el centro de Londres. Abre de lunes a viernes a las 3 de la mañana y si quieres verlo en plena actividad hay que acudir antes de las 7.
A sus espaldas tienes siglos de truculenta historia, cargados de ejecuciones, torturas y venta de ganado, que se pueden ver representados en varios paneles informativos en la calle principal, donde también hay varias de las míticas cabinas de teléfono británicas. En la siguiente foto se puede ver a dos de los representantes más populares, la K2 en primer plano, diseñada en 1926 con sus 18 paneles de cristal en cada lado y la K6, construida en 1935 para conmemorar el 25 aniversario en el trono del rey Jorge V. Por cierto, la K no viene del término perroflautil “kabina”, sino de kiosk.
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Boot Fair
Si el Sunday Roast del que hablábamos en la anterior entrada es todo un clásico británico de los domingos, los Boot Fairs no lo son menos. Son mercadillos que nada tienen que ver con las botas, sino que provienen de Car Boot Fair o Car Boot Sale, es decir, un mercado donde los puestos de venta son los maleteros de los coches. Quizás en la tele hayáis oido más la palabra trunk para referirse al maletero de un coche, pero eso solo se usa en américa, en Reino Unido se llama boot.
Aunque siempre hay vendedores ambulantes profesionales, la base de estos mercadillos son particulares con la intención de desprenderse de unos cuantos trastos que ya no les son útiles: cintas VHS, libros, ropa de niño, discos, cuadros feos, más libros, ropa de abuela, herramientas, cartuchos de impresora, algún libro más,… Me recuerda poderosamente a ese rastrillo que montaban los domingos y miércoles junto a la plaza de toros de Zaragoza, donde cualquier personaje tiraba una sábana al suelo con un grifo y una muñeca quemada y ya tenía un puesto de venta para toda la mañana.
En los Boot Fairs británicos, los que quieren vender tienen que pagar una cuota, que suele rondar las 10 libras, y los compradores pagan también una entrada simbólica, de 60 peniques en el caso del que visité este pasado domingo. Yo llegué a las 11 de la mañana y ya casi no quedaba nadie. Al parecer, esta gente acude allí a las 6 de la mañana y hacia las 10 o las 11 recogen ya los bártulos. Aquí podéis ver el listado de los Car Boot Sales de Londres.
En mi caso, rara vez compro nada en estos sitios, pero solo por ver a la gente merece la pena. La inglaterra profunda se deja ver en estos lugares y sus puestos son un escaparate a sus propias casas e incluso vidas. Aún sigo intrigado por el caso de esa mujer que vendía libros de la Guerra de Vietnam junto a una enciclopedia de aromaterapia…
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Mercado de Whitecross
Una de las maravillas de Londres, es que a pesar de llevar trabajando casi tres años en una zona, un día, te desvías un poco de tu habitual ruta y descubres un rincón nuevo que merece ser compartido en el blog. Así es como me he topado hoy con el mercado de Whitecross, situado entre las estaciones de Barbican y Old Street.
Además, lo he encontrado a la hora justa, la de la comida. Ya que es principalmente un mercadillo de alimentos y funciona solo de lunes a viernes entre las 11 de la mañana y las 3 de la tarde. Está pensado por y para los miles de trabajadores de las oficinas colindantes que a diario visitan la calle en su “lunch break“.
En sus escasos metros, como solo puede pasar en Londres, se concentra toda la cocina mundial. Puestos de comida tailandesa, caribeña, italiana, española, mexicana,… Multitud de currys, salchichas alemanas, hamburguesas, dulces, burritos,… Allí el único problema es escoger un puesto. En mi caso, tras media hora de un lado para otro, he acabado en un puesto tailandés pidiendo un wrap de cuyo nombre no quiero acordarme, pero sin duda volveré con la lección aprendida.
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El Borough Market y los gorilas
¿Qué tienen en común el Borough Market de Londres y la reserva de gorilas del Parque Nacional Virunga en la República Democrática del Congo? Pues a simple vista nada, pero ambas han sido incluidas en la lista de destinos en peligro de extinción que la revista Wanderlust elabora todos los años.
Los peligros que acechan el Parque Nacional de Virunga o la isla de Madagascar, son de sobra conocidos. Sobreexplotación de recursos, caza furtiva, políticos corruptos, guerras,… Sabemos lo que pasa y sabemos cómo solucionarlo pero nadie hará nada hasta que los únicos gorilas que queden sean los de los zoos y no quede más rastro de Madagascar que la película de dibujos animados.
Lo del Borough Market es muy distinto. Es un mercado que podría morir a causa de su propia fama. Recibe anualmente 4 millones y medio de turistas, pero la mayoría de ellos va a hacer fotos, no a gastar dinero. Puede que se tomen algo y compren alguna tontería, pero las tradicionales carnicerías, verdulerías o fruterías no viven de eso. Tanto turista ahuyenta a los locales que solían hacer allí su compra, que prefieren irse a otras zonas y evitar así la marabunta.
Curiosamente, la solución pasa por deshacerse de buena parte de los turistas. ¿Lo conseguirán?
http://www.wanderlust.co.uk/planatrip/inspire-me/lists/endangered-destinations-2011?page=1
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