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  • El Golden Boy de Pye Corner

    Ya os he hablado varias veces del Gran Incendio que arrasó Londres en 1666 y hace poco también puse un vídeo sobre Monument, que conmemora el  lugar donde se originó el fuego. Así que solo queda conocer donde terminó todo, el lugar donde supuestamente se extinguió el fuego, en Pye Corner, en la esquina de Giltspur Street y Cock Lane.

    En aquella época la zona estaba completamente entregada al pecado. Por ejemplo Cock Lane, con un nombre más que apropiado, estaba repleta de burdeles. Pero además se dio la coincidencia (o no) de que el fuego se originó en una panadería de Pudding Lane y acabó en Pye Corner (pye de pie, pastel), donde además se asentaba un mercado de comida. Así que la consecuencia lógica de entonces fue culpar al Pecado de la Gula del devastador incendio que asoló la ciudad. De ahí que se tallase el Golden Boy de forma rechoncha y con una buena tripa, como recordatorio a futuras generaciones.

    La estatua adornó en un principio la fachada de un pub llamado The Fortune of War (la Fortuna de la Guerra), conocido por ser la principal sede al Norte del río para los “resurreccionistas”, es decir, los ladrones de cuerpos, que desenterraban a los muertos del cementerio y los exponían en una habitación del pub para que los cirujanos del cercano Hospital de St. Bartholomew, los comprasen para practicar con ellos. Por suerte, el pub y su olor a muerto, fueron demolidos en 1910.

    Golden Boy

  • 75 años de TV con la BBC

    El 2 de noviembre de 1936, la British Broadcasting Corporation (BBC), comenzaba a emitir desde Alexandra Palace, en lo que sería la primera emisión pública de “alta definición” del mundo. Comenzaron alternando entre dos sistemas de televisión, el sistema Marconi-EMI, completamente electrónico y de 405 líneas, y el sistema Baird, de 240 líneas y principalmente mecánico, aunque pronto se decantaron por el primero, muy superior y flexible.

    3 años después, estallaba la Segunda Guerra Mundial, y la BBC se veía obligada a interrumpir su programación durante la transmisión de unos dibujos animados de Mickey Mouse. Tras acabar la guerra, en 1946 se reanudó la retransmisión con el mismo programa de dibujos animados seguido del desfile que conmemoraba el primer aniversario de la victoria en el frente europeo.

    Hoy en día, la BBC es el mayor medio de comunicación del mundo y da empleo a 23.000 personas, manteniéndose como un servicio público autónomo. Toda persona en Reino Unido con una tele en casa debe contribuir con el llamado TV license, pero pocas personas se quejan de ello.

    En una televisión saturada de grandes hermanos, factores x, famosetes de medio pelo, toneladas de botox y silicona a granel, solo la BBC se permite el lujo de estrenar su última serie de documentales en pleno horario de máxima audiencia. El miércoles pasado se emitía el primer programa de Frozen Planet (Planeta Congelado) y la voz de la BBC por excelencia, Sir David Attenborough, conseguía hipnotizar frente a la tele a casi  7 millones de espectadores (el 27,4%). Esta noche a las 9, en la BBC1, se emite el segundo capítulo. Si estáis en UK, yo que vosotros no me lo perdería, además podéis ver el primero aquí (solo residentes de UK).

    75 Aniversario BBC

  • Vocabulario curioso: Abstemio

    Todos los días se aprenden nuevas palabras en inglés, aunque por dejadez, no todas lleguen finalmente al vocabulario extraño de Guirilandia. El otro día, no entiendo muy bien cómo, llegué ante la palabra abstemio que, en inglés que además del consabido “abstemious“, tiene una traducción mucho más interesante: “teetotal“.

    El teetotalism es un movimiento que comenzó en Inglaterra a principios del siglo XIX, en la Temperance Society de Preston. Su compromiso era “Acordamos abstenernos de toda bebida intoxicante, ya sea cerveza, vino o aguardiente, excepto como medicina”. Al parecer Dicky Turner, un miembro de la socidad que era tartamudo, expresó su compromiso con la causa en un discurso en el que dijo que la única opción era “t-t-total abstinencia“. Teetotal. Había nacido una nueva palabra.

    Vale, hay otra explicación alternativa para el origen de la palabra, pero no me gusta tanto y no es ni la mitad de graciosa, así que la buscáis si queréis. Yo me voy a echar una pinta.

    progreso borracho

  • Puentes de Londres

    Actualmente, cuando se habla de puentes en Londres, el Tower Bridge o Puente de la Torre se lleva siempre todos los elogios. Es el que sale en la peli de Sherlock Holmes, sus compuertas se levantan para que los autobuses salten sobre el río y es el objeto de deseo de todo turista con cámara. Pero no siempre fue así…

    Hasta el siglo XVIII, el que mandaba sobre el río era el London Bridge, el Puente de Londres. Construido en época medieval, contaba con 19 estrechos arcos que convertían la corriente bajo el puente en temidos rápidos. Tenía una anchura de 8 metros, pero debido a que se permitía construir casas en él, tan sólo 4 metros eran transitables. Los comerciantes ocupaban dos metros a cada lado y otros tantos colgando precariamente sobre el río, con sus tiendas y casas que se levantaban hasta 7 plantas. Además estos edificios se juntaban en los pisos más altos convirtiendo el puente en un túnel. Apenas había un puñado de rincones a lo largo de todo el puente desde los que se podía ver el río.

    London Bridge en 1682

    600 años después y tras sobrevivir a incendios y pestes, el viejo Puente de Londres no pudo con el peor de sus enemigos: el tráfico. La congestión era un problema muy serio y, aunque se ordenó la demolición de todas las casas que lo abarrotaban, el puente seguía siendo muy estrecho, por lo que a finales del siglo XVII se convocó un concurso para diseñar uno nuevo. El nuevo puente tenía 15 metros de ancho, pero en seguida se quedó pequeño para soportar el tráfico de finales del siglo XIX, que era de 8000 personas a pie y 900 vehículos cada hora. Se amplió hasta los 20 metros, lo cual demostró ser demasiado pero para los cimientos y comenzó a hundirse poco a poco. Una vez más, hacía falta un puente nuevo.

    Curiosamente consiguieron vender el viejo puente en 1968 a un emprendedor americano, que lo volvió a ensamblar en tierras más cálidas y ahora es la segunda atracción turística de Arizona tras el Cañón del Colorado. Las malas lenguas dicen que el ingénuo americano, al igual que otros muchos millones de turistas, confundió el London Bridge con el Tower Bridge y pensaba que lo que estaba comprando por 2.5 millones de dólares era ese magnífico puente levadizo con sus torres y todo y no un pesado puente en pleno hundimiento. Por supuesto tanto el comprador como los vendedores han negado siempre el hecho. Claro que aunque fuese verdad, ni el primero admitiría jamás haber sido tan pardillo, ni los segundos haber colado el timo de la estampita con un puente de 283 metros de largo.

    Sobre el nuevo London Bridge que vemos hoy en día podríamos decir que… es ancho.