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Crear una empresa en Londres
Sabía que crear una empresa en Reino Unido era bastante más rápido, sencillo y barato que en España, pero tras leer este magnífico artículo de desencadenando.com, que lleva un par de días escandalizando a la escarmentada blogosfera española, decidí probar si es cierto que en este país se puede crear una empresa en tres horas y por cuatro perras.
En efecto, utilizando una empresa intermediaria, Companies Made Simple, para el alta, fue cuestión de unos pocos minutos y 4 o 5 pantallas de configuración, donde casi todo se puede dejar con su valor por defecto. Lo completé ayer a las 11 de la noche y hoy a la 1 del mediodía me llegaba el mail aceptando mi compañía, Guirilandia LTD (el equivalente a una SL española), conmigo mismo como director y con un único accionista poseedor de todas las acciones (es decir, una) al precio de 1 libra cada una. Esperemos que no haya discusiones en la próxima junta de accionistas.
No he tenido que pasar por ningún notario ni registro que se quede pasta. Además hay que tener en cuenta que no tengo obligación de cobrar IVA si mis ingresos no superan la 68.000 libras anuales y que no tendré que pagar impuestos hasta 2013. En cuanto a la cantidad a pagar, dependerá de los beneficios, pero para hacerse una idea, en estos tres años anteriores en los que he estado trabajando aquí como self employed (el equivalente de autónomo) he estado pagando alrededor de un 12% o 13% de mis ingresos brutos, mientras que como empleado me retienen un 27% de mi nómina.
La compañía intermediaria ofrece varios paquetes de creación de empresa. El que he elegido yo, por 49,99 libras, incluye, además de todos los trámites y papeleo, una dirección física en el centro de Londres (código postal EC1) como sede de tu empresa durante 1 año, un voucher de 40 libras para google adwords, un dominio .co.uk para tu web y la posibilidad de recibir 50 libras al abrir una cuenta en Barclays para tu negocio, con lo que podría recuperar directamente las 50 libras invertidas en la creación de la empresa.
En fín, el que quiera hacer negocios conmigo, ya sabe donde encontrarme…
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Los rascacielos no escapan de la crisis
Las plantas superiores se esconderán entre los grises cielos londinenses, pero eso no hace que los rascacielos se escapen del azote de la crisis. En los últimos años se han emprendido varios proyectos de envergadura que tienen como propósito aumentar el espacio de oficinas de la capital hasta límites insospechados.
Pero, ¿de verdad hace falta tanto espacio para oficinas? La tendencia actual no es para nada la de ampliar los negocios, sino más bien la de recortar personal.
En la ciudad hay ahora mismo al menos 5 grandes rascacielos en construcción: el Shard, el Pinnacle (cuyas obras vuelven a estar paralizadas), el Walkie Talkie, el Cheesegrater y la torre del 100 de Bishopsgate; unos más avanzados que otros y alguno, como el Shard, a pocos meses de su finalización. Entre los 5 tan solo tienen contratado el espacio para una empresa, según publica reuters.
En Cannon Street, uno enfrente del otro, están estos dos edificios ultramodernos y recién terminados que, lejos de las capacidades de los grandes rascacielos, ofrecen cerca de 40.000 metros cuadrados de oficinas. De momento, ni un alma trabaja allí.
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El plante de Reino Unido a Europa
Ya habréis escuchado las noticias. El Reino Unido se queda más solo que la una tras el desplante de Cameron en el nuevo pacto fiscal propuesto por la pareja de moda Sarkozi-Merkel el pasado viernes. Podríamos empezar a discutir sobre las razones que le llevaron a negarse a firmar el pacto; podríamos decir que no se hizo en “interés de los británicos”, sino en el de la City; pero dar vueltas a los números, porcentajes y datos ya me aburre. Todo queda mucho más claro en las viñetas cómicas de la prensa británica.
Sobre la legendaria portada de The Times del sábado, con Cameron convertido en Manneken Pis bruselense, creo que no hace falta comentario o traducción alguna.
The Guardian, por su parte, prefirió vestir a Cameron de Margaret Thatcher, siendo expulsada del Club Euro mientras ella expresa su “regocijo”. Son impagables los complementos que lleva en su mano izquierda: el causante del bolsazo en la cara a Sarkozi y a Merkel y una bolsita con los huevos de Nick Clegg, socio de gobierno y segundo de a bordo.
Al final todo se reduce a la siguiente viñeta que publicó The Guardian hace poco más de una semana y que describe perfectamente la situación actual en UK.
Hay que aclarar que los “peces gordos” de los bancos, aquí son gatos, se les conoce como “Fat cats” y en el regazo de éste podemos ver al gobierno tory con un garrote para los cortes presupuestarios en el sector público y el comentario “prosperidad en el sector privado y miseria en el público, como en los 80″, mientras una familia trabajadora les lleva en volandas.
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El transporte sube olímpicamente
La TFL, fiel a su cita anual, volverá a subir todas sus tarifas de metro y bus a comienzos del año próximo. Tras haber recaudado 136 millones del Gobierno para “contener la subida”, “solo” se incrementará una media de 5,6%, algo superior al aumento del IPC. Claro que esa media es totalmente engañosa y el incremento es bastante mayor en los trayectos más habituales.
Un trayecto en metro de zona 1 a 2, pasará de costar 4 libras a 4,30 o de 1,90 a 2 libras si pagas con la tarjeta Oyster. La travelcard semanal de zonas 1 y 2 sube un 5,8% y se va ya hasta las 29,20 libras. El billete de autobús sube 10 céntimos o 5 para el pago con Oyster.
El transporte londinense fue uno de los puntos débiles de la candidatura inglesa para los Juegos de 2012. Fue calificado como “obsoleto” en la evaluación del COI, pero a pesar de eso y de muchas otras pegas, Londres fue la candidatura elegida (gracias Alberto de Mónaco). ¿Qué se ha hecho desde aquella evaluación en 2004? Pues mejorar, no se ha mejorado mucho, pero el billete del bus ha pasado de costar 1 libra en 2004 a costar 2,30 el año que viene y el de metro zonas 1 a 4, de 3 a 5,30 libras.
Cada vez queda menos para “sufrir” los Juegos Olímpicos de Londres, durante los cuales se prevé un total colapso de los transportes de la capital, y las medidas a tomar parecen ser el hacer el transporte inasequible para el bolsillo común y el recomendar a los londinenses que durante el mes olímpico se queden en sus casas sin molestar o cambien sus rutas habituales.
Es un hecho cuando menos peculiar, que los precios de todo no hacen más que subir junto con los impuestos y al mismo tiempo los colectivos de trabajadores no cesan de protestar porque no les aumentan el sueldo y el Gobierno no para de recortar. Entonces, todas estas subidas, todo este dinero de más que pagamos, si no repercute en los trabajadores ni en mejoras de infraestructuras, ¿dónde narices va a parar? A mi solo se me ocurre una respuesta: aquí hay mucho hijoputa enriqueciéndose.
Foto de Alejandro Gutiérrez en la Galería Flickr de Guirilandia.
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