Post etiquetado como "Cuba"
  • Cuba, penúltima parte

    Una vez superado el shock inicial del maremágnum habanero, te vas haciendo a la ciudad y se empiezan a descubrir sus muchos encantos. La zona de la Habana Vieja, con sus plazas (la plaza Vieja, la de San Francisco, la de las Armas y la de la Catedral) es en la que más dinero están invirtiendo para restaurarla, siguiendo la iniciativa del gobierno de remodelar primero las zonas más turísticas, de forma que se aumenten los ingresos por turismo y así poder reformar el resto de la ciudad. Idea que, en principio parece bastante lógica, pero que no se si dejará muy satisfechos a los cubanos que ven como se trabaja sin descanso en edificios turísticos mientras sus casas aguantan apuntaladas con 4 maderos amenazando con venirse abajo en cualquier momento.

    Plaza de San Francisco de Asis

    Plaza de San Francisco de Asis

    El Capitolio

    El Capitolio

    En una esquina de la Plaza Vieja hay una de las pocas cámaras oscuras del mundo (aquí en Greenwich hay una, pero es una basura) situada en una torre de 35 metros que te permite, con la ayuda de un gran guía, divisar toda la Habana. La siguiente foto está hecha desde la terraza de dicha torre.

    La bahía

    La bahía

    Paseando por la Habana nos encontramos con el que probablemente sea el personaje más fotografiado de la isla. Este simpático abuelete, que desde que apareció en la portada de la guía Lonely Planet del 2006, firma más libros que la J. K. Rowling.

    El hombre de la Lonely Planet

    El hombre de la Lonely Planet

    No se si pondré algún post más sobre el viaje a Cuba, pero por si acaso lo dejo abierto con lo de “penúltima” como cuando vas de copas. Eso sí, es un viaje que recomiendo a todo el mundo (bueno, puede que no lo recomiende a gente con niños pequeños) y que hay que hacer antes de que se convierta en un destino playero más y que los grandes resorts se coman su encanto.

  • Cuba, 5ª parte

    Después de pasar unos días en Trinidad partimos hacia La Habana, parando en Cienfuegos de camino. Allí echamos un vistazo rápido y paseamos un poco por un boulevard repleto de gente. También hicimos una parada en una barbería de la zona, para que un amiguete se afeitase un poco. Curiosamente la encargada de la tienda no daba ejemplo precisamente, pero ya se sabe, en casa del herrero…

    La barbera de Cienfuegos

    La barbera de Cienfuegos

    Por la tarde la llegada a la ciudad de La Habana fue casi traumática. Acostumbrados a la paz y tranquilidad de Trinidad, el caos de la capital cubana nos agobió un poco al principio. Dependíamos de los taxis para movernos y el tráfico y la polución pueden llegar a ser asfixiantes, pero al final todo es cuestión de acostumbrarse.

    La Habana es como si el tiempo se hubiese detenido hace 50 años y se acabase de reanudar hace unos meses. Muchos edificios se caen a pedazos y los coches americanos de los 50 o los horribles ladas soviéticos sobreviven a base de imaginación de los cubanos, que se las ingenian para mantenerlos en funcionamiento intercambiando piezas de uno a otro.

    La Habana profunda

    La Habana profunda

  • Cuba, 4ª parte

    En la segunda parte de este coñazo que os estoy dando sobre Cuba, os hablaba de la excursión a caballo que hicimos hasta el salto del Caburní y puse una foto del lugar, pero que no era gran cosa, por lo que lo mismo podía ser el salto del Caburní que un charco gordo y apestoso a las afueras de Alcorcón.

    Así que, ahora, gracias a las fotos de Arantxa, la excursión queda un poco más ilustrada. Es la ventaja que tiene el irte de vacaciones con una fotógrafa.

    Riding through Valle de los Ingenios
    Riding through Valle de los Ingenios
    Salto del Caburní
    Salto del Caburní

    También podéis ver una foto del grupo en la playa Ancon. Sí, como os podéis imaginar no salió a la primera, así que estuvimos dando el espectáculo en la arena durante un buen ratillo.

    Playa Ancon
    Playa Ancon
  • Cuba, 3ª parte

    A pesar de ser un país increible y único en el mundo, lo más relevante de allí, por supuesto, son los cubanos. Es completamente imprescindible hablar con los cubanos. Con viejos, jóvenes, niños, músicos, taxistas, jineteras,… con todos. Es más, yo no recomendaría ir a Cuba a alguien que no hablara algo de español, porque a pesar de que podría apañarse sin problemas, se estaría perdiendo una de las claves de este país.

    Cubano with puraco

    Cubano with puraco

    Niña cubana

    Niña cubana

    Generalmente son gente dicharachera (probablemente la primera vez que utilizo este adjetivo sin acompañarlo de “reportero” y de “Barrio Sésamo”) y en seguida se entabla conversación. Al final, el denominador común de todas las conversaciones es que están hasta las pelotas de lo que alguno llamó “la gran mentira cubana”.

    Niña cubana

    Jóven cubana

    Se quejan de no ser libres para salir de su país cuando les venga en gana. De no poder viajar libremente por su propia tierra. De no poder acceder a playas, hoteles o lugares de su propia provincia, ya que están reservados para uso exclusivo de los turistas (a los cuales están, sin embargo, muy agradecidos por ir allá a contarles lo que pasa afuera y a gastar dinero para que ellos puedan vivir algo mejor).

    Se quejan de que, a pesar de tener la educación “gratuita”, cada niño tiene que llevar muchas veces dinero a su maestro porque con su sueldo de menos de 15 dólares mensuales no tiene ni para vivir. Por no hablar de que cada vez que hay que pintar la escuela o cambiar los pupitres o la pizarra, los padres se reúnen para poner dinero. Se quejan de que la sanidad “gratuita” implica que le tienen que dejar algo también al médico de turno para que les atienda, ya que con sus 20 dólares mensuales no tendría ni para leche (1 litro de leche cuesta cerca de 1 dolar).

    Cubano entrañable

    Cubano entrañable