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Mercado de Whitecross
Una de las maravillas de Londres, es que a pesar de llevar trabajando casi tres años en una zona, un día, te desvías un poco de tu habitual ruta y descubres un rincón nuevo que merece ser compartido en el blog. Así es como me he topado hoy con el mercado de Whitecross, situado entre las estaciones de Barbican y Old Street.
Además, lo he encontrado a la hora justa, la de la comida. Ya que es principalmente un mercadillo de alimentos y funciona solo de lunes a viernes entre las 11 de la mañana y las 3 de la tarde. Está pensado por y para los miles de trabajadores de las oficinas colindantes que a diario visitan la calle en su “lunch break“.
En sus escasos metros, como solo puede pasar en Londres, se concentra toda la cocina mundial. Puestos de comida tailandesa, caribeña, italiana, española, mexicana,… Multitud de currys, salchichas alemanas, hamburguesas, dulces, burritos,… Allí el único problema es escoger un puesto. En mi caso, tras media hora de un lado para otro, he acabado en un puesto tailandés pidiendo un wrap de cuyo nombre no quiero acordarme, pero sin duda volveré con la lección aprendida.
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Ceremonia del té de las 5
Es algo por todos conocido. Al igual que en España a diario los hombres visten trajes de luces y las mujeres de lagarterana, los tipos ingleses llevan bombín y, pase lo que pase, toman té a las 5.
Tópicos aparte, no creo que haya costumbre más británica que la ceremonia del té o, al menos, eso es lo que la gente cree. En realidad en las islas británicas no habían oido hablar de él hasta 1661 cuando su rey, Carlos II, contrajo matrimonio con la infanta de Portugal, Catalina de Braganza. En aquella época, los portugueses, lo importaban de sus posesiones en Asia, que mantenían un importante comercio con China y Japón. La infanta se llevó a Londres media corte portuguesa y su refinada costumbre de tomar el té a las 5. También incorporó el uso del tenedor a las mesas británicas.
En Inglaterra aún se puede disfrutar de la ceremonia del “Afternoon tea” en muchos lugares. En Londres, los lugares más populares son los restaurantes de los hoteles de lujo, como el Palm Court, el Goring, el Ritz,… Los precios son bastante abusivos, pero es un capricho memorable.
Además de la lógica tetera, acompañada de leche y azucar, suelen servir unas bandejas a modo de tarta de bodas como la de la foto cargadas de sandwiches (de pepino, jamón, salmón, huevo,…). También suelen venir algunos pastelillos y hojaldres y, sobretodo, los tradicionales scones, que son una especie de bollos que se parten por la mitad y se untan con clotted cream (una nata muy espesa) y mermelada. Los podéis ver en la panta inferior en la foto.
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Chocolatina rebozada
Que la cocina británica no está entre las más pareciadas del mundo, es algo de sobra conocido. Pero hay que irse al norte de las islas, a Escocia, para encontrar las recetas más extravagantes y atractivas a los ojos de las obstrucciones arteriales, las que convierten el fish and chips en una exquisitez digna de la grande cuisine.
Hay que tener en cuenta que para los escoceses cualquier cena que se precie lleva patatas fritas de acompañamiento y, sobretodo, que todo saber mejor rebozado. Su equivalente a la tasca de tapas española es la “chip shop“, que es básicamente una freidora gigante con un mostrador que evita que frían a los propios clientes.
Existe la leyenda urbana que dice que en estos “chip shops” te fríen cualquier cosa. En los años 90 se comenzaron a extender rumores de la existencia del “deep-fried Mars bar“, es decir, una chocolatina Mars rebozada. Ayer mismo decidí salir de dudas. Fuí a la tienda fritanguera de la esquina y tímidamente pregunté si servían deep-fried Mars bar. Que si lo sirven… pero si lo tienen hasta en el menú!
Battered, de batter, es rebozado, no confundir con butter, mantequilla. En cuanto al sabor, pues que os voy a decir, no estaba nada mal. Basicamente es una chocolatina dulce, pringosa y pegajosa, que la vez es crujiente y aceitosa por fuera como un calamar a la romana. Podría habermela zampado entera sin problemas, pero un agudo dolor en el pecho, sin duda psicosomático, me hizo dejarme la mitad.
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Marmite, amor y odio
“Love it or hate it“, algo así como “te encantará o lo odiarás”, es su radical lema. Se trata de una pasta pegajosa de color poco atractivo y con un fuerte sabor salado, cuyo principal ingrediente es el extracto de levadura, un producto residual de la elaboración de la cerveza. Así es Marmite (marmita), un producto tan inglés como la mismísima reina o las sandalias con calcetines.
En Inglaterra se lleva consumiendo más de un siglo y tiene un fuerte arraigo en otros paises de la Commonwealth, como en Australia bajo el nombre de Vegemite. Se suele extender sobre una tostada y se puede combinar con mantequilla (los ingleses tienen la teoría de que con mantequilla todo sabe mejor) o con queso, aunque hay incluso libros de recetas con Marmite con multitud de usos.
Además del extracto de levadura, mucha sal, extractos vegetales, ácido fólico y un puñado de cosas más, la receta secreta del Marmite incluye también una buena cantidad de vitaminas añadidas, como la vitamina B que se encuentra en cantidades generosas. Esta circunstancia, que lanzó Marmite a la fama en la Primera Guerra Mundial donde había una enorme escasez de vitamina B (que desembocaba en beriberi), podría volverse en su contra en la actualidad, con la prohibición esta misma semana de Marmite en Dinamarca, debido a que sus vitaminas y minerales añadidos incumplen sus leyes alimenticias.
Una vez más, Marmite hace honor a su lema de amor u odio. Me temo que para decidir tendrás que problarla.
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