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  • Comida en la Cripta

    Aprovecho la tregua de hoy en la búsqueda del mejor takeaway de la City, a causa de un tupper con unas magníficas albóndigas de ayer, para comentar el peculiar restaurante donde compré mi comida ayer. Es peculiar, primero porque se encuentra ubicado en la cripta de la Iglesia de St. Mary-le-Bow, pero sobre todo porque allí se sirve comida caliente, casera, buena y a buen precio, lo cual es difícil de encontrar en el ajetreado distrito financiero.

    st Mary-le-Bow

    El lugar en cuestión se llama Café Below, es decir, el café de abajo, y durante los últimos 20 años ha ofrecido un menú diferente cada día, a elegir entre platos vegetarianos, carnes, pescados, ensaladas e incluso postres. En su página web se puede consultar el menú del día y reservar mesa.

    La única pega que evita que se haya convertido automáticamente en mi sitio favorito es que el precio, aún siendo bueno para una comida de vez en cuando, no lo es tanto para el día a día. Se escapa un poco de la media de 5 libras que suele haber en la mayoría de los sitios por un takeaway. Sirven sandwiches por 5 libras, pero el plato de comida caliente se va hasta las 6, 7 e incluso 8 libras (2 libras más si queréis mesa).

    Café Below

  • En busca del takeaway perfecto

    Tras 3 años trabajando en la City y comiendo fuera en mi lunch break casi todos los días, he probado docenas de lugares diferentes de todos tipos y nacionalidades, pero sin embargo no habré cubierto ni un 5% de toda la enorme oferta que exite en el distrito finaciero. No es de extrañar si tenemos en cuenta que el ser humano es un animal de costumbres y tiende a repetir lugar de caza. A partir de esta semana me he propuesto obtener mi comida en un lugar distinto cada día hasta conocerlos todos.

    La hora de la comida en la City es un espectáculo digno de ver. Transcurre en un lapso de un par de horas, entre las 12 y las 2, en las cuales miles de hormiguitas trajeadas salen del hormiguero y se dispersan a zancadas por las retorcidas calles de la City en busca de algo que comer. A menos que haya clientes de por medio y pague la empresa, muy pocos optan por sentarse a comer en un restaurante. La palabra más repetida en esos momentos es “takeaway“, comida para llevar. Para llevar al parque más cercano si hace sol, a cualquier banco solitario si se busca escapar de la oficina aunque sea por un momento o incluso a la propia oficina, donde el teclado del ordenador se convierte en improvisado mantel a cuadros.

    Cada oficina tiene sus lugares favoritos que se transmiten entre generaciones de empleados. Está el sitio donde ir los días de resaca, el sitio de los bocatas, el de las sopas durante el invierno,… Hay pequeños restaurantes grasientos que son toda una institución y cuentan con largas colas a su entrada en la hora del lunch break. No olvidemos que para un inglés una cola a la puerta de un lugar es como unos de esos reclamos para patos que usan los cazadores. No pueden resistirse a ella.

    El estándar británico a la hora de la comida entre semana no es para nada exigente. Un sandwich, una bolsa de patatas y un refresco son la base alimenticia de muchos de ellos. Pero las calles de la City ofrencen mucho más que eso a los que tienen mayores ambiciones o simplemente mayor hambre. No sé cuanto tiempo me llevará peinar la zona, pero cuando considere que haya probado, al menos, la mayoría de takeaways del lugar, redactaré una lista con mis favoritos. Mientras tanto en esta página podréis ver todas mis visitas.

    Comer en la City

  • Estrellas de la cocina inglesa

    En Inglaterra, aunque parezca mentira, también tienen a sus estrellas de los fogones. Al igual que en España, son todos hombres y chupan cámara siempre que pueden. Tienen sus propios programas de televisión además de un buen puñado de restaurantes; desayunan estrellas Michelín y están forrados.

    Sin duda, uno de los más populares es Jamie Oliver. Un tipo de Essex al que le llegó la fama de la mano de la BBC hace ya unos años y que actualmente aparece hasta en la sopa y es uno de los personajes más ricos de Inglaterra con una fortuna de 65 millones de libras.

    Aunque desde luego no parece que vaya a engordar mucho la cuenta con su último libro de recetas, ya que antes de que llegase a las librerías un empleado de la editorial se lo envió en un mail a un amiguete y en cuestión de horas ya se había extendido por media Inglaterra.

    No creo que sea una de las recetas incluidas en el libro, pero como homenaje al pobre trabajador responable de tan memorable cagada y que, por supuesto, ya está de patitas en la calle, el viernes me zampé un arroz negro en pleno St. Paul’s. Ah! y el libro lo tenéis aquí.

    Arroz negro

     

  • Sunday Roast

    El Sunday Roast o Roast Dinner es una de las escasas experiencias culinarias que merecen ser destacadas de la cocina inglesa. Se trata simplemente del “asado de los domingos”, un plato tradicional que se sirve en la mesa de la mayoría de las familias británicas y en cualquier pub que se precie.

    El ingrediente principal es la carne asada, que puede ser ternera (roast beef), pollo, cerdo, cordero o incluso pavo, pato,… Acompañado de patatas al horno o en puré, vegetales como zanahorias, judías o coles de Bruselas, yorkshire puddings, algo de relleno y, por supuesto, gravy, que es la salsa hecha a partir del juguillo desprendido de la carne al asarse.

    Además del imprescidible gravy, los ingleses tienen salsas de todo tipo, en función del tipo de carne. En el caso de la ternera, lo pertinente es algo de mostaza o horseradish, con el cerdo se sirve salsa de manzana, de arándano si es pollo y de menta para el cordero.

    ¿Os ha entrado ganas de probarlo? La mayoría de los pubs suelen ofrecerlo en su menú los domingos y a buen precio.

    Roast Sunday