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Cómo no planificar una ciudad
Tras el Gran Incendio de 1666 que durante 3 días arrasó el centro de Londres, la vieja ciudad se mostraba como un enorme lienzo en blanco para un Christopher Wren recién llegado de Paris, donde había quedado impresionado por las ideas de Pierre Bullet y sus magníficos Grand Boulevards.
Su diseño constaba de grandes piazzas conectadas entre sí de forma geométrica por anchas y largas avenidas. Con el río Fleet, que no era más que una cloaca, convertido en un hermoso canal que permitiría abrir muelles en las entrañas de la ciudad.
Pero no pudo ser. En aquella época Inglaterra estaba en plena guerra con los holandeses y “la peste” se había llevado un quinto de la población de Londres. La City andaba muy escasa de dinero y no podía permitirse comprar terreno para construir esas grandes avenidas, mientras que, desde el desesperado Parlamento, se presionaba para reestablecer el comercio cuanto antes con el fin de cobrar impuestos con los que pagar la guerra.
Con este panorama, la City hizo lo que pudo, y aunque no lo parezca, amplió considerablemente las calles. Antes del incendio, muchas de las estrechas callejuelas apenas permitían el paso de un carro empujado a mano. Al reconstruir, las autoridades utilizaron el dinero del que disponían para comprar franjas de terreno a cada lado del callejón y así convertirlos en verdaderas calles. Además obligaron a los comerciantes a construir las nuevas fachadas correctamente, sin inclinarlas para comerle terreno a la calle.
George Mikes lo justifica así en su libro “How to be an Alien“: “Debes comprender que una ciudad inglesa está construida para complicar la vida en lo posible a los extranjeros“. Y da la receta de cómo construir apropiadamente una ciudad inglesa, siendo Londres el mejor ejemplo:
- Primeramente, no construyas nunca una calle recta. Haz curvas y recodos en las calles o constrúyelas en forma de S. Las letras L, T, V, Y, W y O también son buenas formas para calles.
- Asegúrate de que nadie puede encontrar las casas. Los europeos ponen los números impares a un lado de la calle y los pares al otro, comenzando a contar siempre desde el norte o el oeste. En Inglaterra, se comienza a contar desde un extremo, parando de repente y continuando en el otro lado en sentido contrario.
- Si la calle hace curva, dale un nombre diferente a la segunda parte. Pero si la curva es tan pronunciada que realmente crea dos calles, puedes mantener el mismo nombre. Por otra parte, si una calle ha sido trazada en línea recta, debe recibir varios nombres diferentes (High Holborn, New Oxford Street, Oxford Street, Bayswater Road, Notting Hill Gate, Holland Park, etc).
- Dado que algunos extranjeros listillos podrían encontrar la calle que están buscando, hay que complicarlo un poco. No llames a una calle simplemente “street“, llámala road, way, park, gardens, place, mews, crescent, avenue, rise, lane, way, grove, alley, arch, path, walk, broadway, promenade, gate, terrace, vale, view, hill,…
- Para rematar, sitúa calles con el mismo nombre en diferentes partes de la ciudad. Si cuentas con veinte Princes Squares y Warwick Avenues nadie será capaz de encontrar el lugar correcto.
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El desfile de los Atletas de Londres 2012
Desde Guirilandia os hemos ofrecido nuestro primer video streaming en directo, con el desfile de los atletas olímpicos británicos desde la City en Londres. Siento no haber podido avisar con más tiempo, pero ha sido una idea de última hora. Esperemos que no sea el último streaming que hacemos.
Con esto yo creo que decimos ya adiós a los Juegos de Londres 2012, que ya empieza a cansar un poco. Dentro de 50 o 60 años repetimos…
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Comida callejera
La pequeña Iglesia de Saint Mary Aldermary, en la City, tiene menos feligreses que Cristos. Pero lo que sí que tiene es una ubicación envidiable a medio camino entre Bank y Mansion House y una multitud de banqueros hambrientos a su alrededor. A principios de año, unos osados tailandeses pusieron un pequeño puesto de 12 a 3 llamado Bangkock Kitchen. La oferta era bastante menos pretenciosa que su rimbombante nombre, una buena perola de arroz y 4 o 5 platos diferentes. La comida es buena y el precio mejor, por lo que en seguida comenzaron a recoger los bártulos a las 2 cuando ya no les quedaba nada que vender.
Hoy en día, alrededor de la iglesia que cede patio y fluido eléctrico, sin duda a cambio de un generoso donativo, lucen toldo un puesto de hamburguesas, otro de bocadillos, otro de burritos e incluso un carricoche que vende café, además del ya mencionado Bangkok Kitchen. A menudo hay que hacer cola sobre las tumbas centenarias para conseguir uno de esos codiciados burritos. Qué se le va a hacer. Así funcionan las cosas en el distrito financiero.
La comida callejera o street food está en pleno auge en Londres. Los puestos de comida (stalls) ya desbordan los mercadillos y surgen por todas partes, en cualquier esquina. La oferta es inmensa y la competencia feroz, por lo que el estándar de calidad ha subido también. Aquí os dejo un listado de los principales mercadillos de comida de la ciudad:
- Battersea Food Market. Sábados de 10 de la mañana a 5 de la tarde.
- Berwick Street Market. En pleno Soho, de lunes a sábado desde las 9:00 a las 18:00.
- Borough Market. Abierto todos los días menos los domingos, aunque al completo solo jueves, viernes y sábado.
- Broadway Market. Sábados de 9:00 a 17:00.
- Camden Lock. En el gigantesco mercado de Camden no podía faltar la comida. La mayoría de los puestos abren ya los 7 días de la semana.
- Chapel Market. Todos los días excepto los lunes.
- Eat.st King’s Cross. Miércoles, jueves y viernes de 11:00 a 14:30.
- Exmouth Market. Viernes de 11:00 a 18:00 y sábados de 9:00 a 16:00.
- Malby Street. Sábados de 9:00 a 14:00.
- Patridges Food Market. Sábados de 10:00 a 16:00.
- Portobello Road Market. Sábados de 9:00 a 18:00, salteado con antigüedades, ropa y demás cachivaches.
- Real Food Market. Viernes, sábados y domingos de 12:00 a 18:00.
- Whitecross Food Market. Oficialemente jueves y viernes de 11:00 a 16:00, pero yo estuve ayer martes y estaba hasta la bandera.
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Lugar de nacimiento de Thomas Becket
Dentro de un par de semanas mi oficina migra al oeste en busca de otros pastos con más turistas de compras y menos banqueros. Tras casi 4 años en la City nos vamos al West End. Una zona mucho más “trendy“, “cool“, “chic” y cualquier otro extranjerismo que se os ocurra. En realidad no son más que un par de millas hacia el oeste, pero echaré de menos a la vieja Square Mile, con sus cientos de rincones cargados de historia y tradiciones.
Solo en un lugar como la City podría descubrir hoy mismo que trabajo justo enfrente del lugar donde nació Thomas Becket, hace unos 894 años. En la esquina de Cheapside con Ironmonger Lane es donde vino al mundo este célebre londinense que más tarde se convertiría en Arzobispo de Canterbury, en cuya mismísima Catedral sería asesinado por cuatro caballeros del rey Henry II, con el cual estaba enfrentado: “¿Qué clase de zánganos y traidores he criado y alimentado en mi hogar, que permiten que su señor sea tratado con semejante desprecio por un clérigo de humilde cuna?”.
El asesinato tuvo el efecto contrario, convirtiendo al arzobispo en héroe, mártir y santo del cristianismo y transformando la Catedral de Canterbury en lugar de peregrinación.
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