Todos los días veo a turistas, mapa en mano, deambulando por las calles de la City sin rumbo fijo, con cara de perdidos y haciendo fotos a cualquier edificio chorras que tiene pinta de muy antiguo o muy moderno. Muchos sólo buscan un camino entre visita y visita, generalmente, entre la Catedral de St. Paul’s y la Torre de Londres (separadas por algo más de una milla), pero otros quieren conocer mejor el lugar donde los Romanos fundaron la ciudad hace 2,000 años y que hoy es uno de los distritos financieros más importantes del mundo.
La City de Londres durante el horario laboral es un mundo completamente diferente a la City de después de las 7 o del fín de semana. La del fín de semana tiene su encanto porque parece una ciudad fantasma, pero para poder apreciarla es necesario haberla conocido en pleno barullo de hora punta. Por eso, para los turistas, yo recomendaría ir a visitarla entre semana, con todo el ajetreo de tipos grises y encorbatados en procesión frenética por las calles. Además muchos de los establecimientos están cerrados en esta zona durante en fín de semana.
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Se puede empezar pronto por la mañana con una visita a la Catedral de St. Paul’s (A). Si no ha habido tiempo de desayunar antes de salir del hotel, hay varias cafeterías entre la estación de metro de St. Paul’s (línea roja) y la propia Catedral, que abre a los turistas normalmente desde las 8:30 y hasta las 16:00, aunque es conveniente consultar su web, porque pueden modificar los horarios si tienen algún evento. La entrada son 12 libras y media, algo más barata si eres niño, estudiante o jubilado, pero tampoco mucho más. Todos somos iguales ante los ojos de Dios a la hora de pagar… Las malas lenguas dicen que, aprovechando las misas que hay a las 8 y a las 12:30, se puede entrar gratis, yo no lo he probado, así que suerte si decidís aventuraros.
Después, rodearemos la Catedral por el lado de la derecha para ver sus jardines que, al mediodía, si asoma un mínimo rayo de sol y no hace mucho frío, se abarrotan de trabajadores almorzando, para ir al Guildhall (B), el punto desde donde se gobierna la City desde el siglo 12. Hoy en día sigue siendo la sede del City of London Corporation y se utiliza principalemten para alojar eventos importantes. En teoría, si no hay ningún evento previsto, se puede visitar por dentro.
Serguiremos recorriendo el centro histórico de Londres hasta el templo de Mithras (C), o al menos lo que queda de él. Los restos de lo que parece ser una de las primeras iglesias cristianas, contruida allá por el año 300 y “desenterrada” por unas obras en el año 1954. Sin duda uno de los principales restos romanos de la ciudad. Además, si queréis ver el auténtico origen del dinero, a escasos metros queda el Museo del Banco de Inglaterra (D), de entrada gratuita, por lo que se puede echar un vistazo rápido. Eso sí sólo abre de lunes a viernes.
Siguendo un poco más hacia el Este, un lugar de visita obligada es el Leadenhall Market (E), un impresionante mercado cubierto cuyo actual edificio data de 1881 y que sirvió de escenario en las películas de Harry Potter. Si llegáis antes de las 4, de lunes a viernes, hay un mercadillo de alimentos en el que podremos aprovechar para comer.
Después de atravesar el mercado y para bajar la comida, que mejor que subir los 311 escalones del Monument (F) para disfrutar de las mejores vistas del distrito financiero desde sus 61 metros de altura, que es la distancia exacta que separa la enorme columna del punto donde se originó el Gran Incendio de 1666 que devastó Londres.
Si hemos conseguido el objetivo de llegar a la Torre de Londres (G) antes de las 5 de la tarde (las 4 si vamos en invierno), estamos a tiempo de visitarla por dentro. Se recomiendan cerca de 2 horas para la visita y los precios son bastante dolorosos (unas 17 libras por persona), por lo que recomiendo que reviséis el post que escribí acerca de la oferta del 2 por 1.
Además de todo esto hay mucho más que ver y explorar en la City de Londres. Si os gustan las iglesias hay nada menos que 47 en la zona, aunque llegaron a ser más de 100. Si lo vuestro es la época Romana, hay restos de la muralla que protegía Londinium por todos lados, además del London Stone, del que ya he hablado anteriormente.
En cuanto a los descansos durante la visita, yo recomendaría hacer una paradita para echar al menos una pinta en uno de los muchos pubs que pueblan la City. Aunque os tengáis que desviar un poco de la ruta, si vais con tiempo, merece mucho la pena visitar uno de estos dos pubs con historia (o mejor aún en los dos). Para comer, si no lo habéis hecho en Leadenhall Market y tenéis poco tiempo, podéis pasaros por Bow Lane y comprar uno de los mejores bocadillos de la zona para comeroslo en cualquier parquecillo si el tiempo acompaña.