Domingo en la calle del ladrillo
Este domingo nos hemos dado una vueltecilla por la zona de Brick Lane. Hemos pateado mucho mercadillo, hemos comido un burrito asqueroso y luego hemos seguido pateando entre puestecillos inverosímiles plagados de cargadores de móvil, planchas, sillas, radiocasetes, películas de VHS, bicis, hebillas y demás chatarra. Sin duda el mercado más curioso y original de los que he visto en Londres.
Como es habitual en estas citas, a cierta hora el cuerpo nos pidió un receso y fuimos a un par de pubs a reposar cuerpo y alma; y ya de paso a echarnos unos vinos. Todo en esta zona tiene un aire vintage muy peculiar y los pubs no podían ser menos. En la Casa Blue, los sofás, las mesas y las decoración parecen recién sacados de un contenedor, lo que unido al ambiente sobrecargado con millones de barritas de incienso y a unas camareras muy afables a la par que buenorras, hacen de este sitio un lugar realmente acogedor en el que nos hemos tirado, fácilemente, unas 3 horas.
Después de beber y cenar en este sitio, la cosa se ha liado y hemos hecho la parada obligatoria en el 1001. Había una especie de conciertillo de música funky o algo así y por supuesto nos hemos encontrado con gente de Granada, Sevilla, Bilbao… Está claro que somos una plaga.
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