Llegada a Londres
Hola a todos y todas, después de 10 días vagando por Londres, voy a comenzar el blog que quería haber escrito desde el primer día, pero que por unas cosas u otras no he tenido tiempo ni ganas de empezar.
Llegué a Londres el miércoles 22 de Octubre, aunque en realidad era ya jueves ya que a lo que llegué al albergue eran las 2 de la mañana. El albergue que elegí para las primeras noches es el Clink Hostel www.clinkhostel.com, que está situado a 5 minutos de la estación de King’s Cross. Había leido algún comentario acerca de que era un buen albergue para gente como yo, que venia a buscar casa y trabajo. Pues no hagáis ni puto caso a esos comentarios. Es un albergue como todos, lleno de gente joven, sin un duro y con ganas de emborracharse todos los días.
Yo llegué a las 2 de la mañana todo preocupado porque podía despertar a mis compañeros de habitación (a 4 bed room) y al llegar me encontré con un agujero de unos 7 metros cuadrados, con 4 literas y con cosas, ropa y pelos por todas partes. Me hice mi cama y me metí a sobar, o al menos a intentarlo.
A la media hora, llegó un australiano bastante cocido, nos presentamos y tal y me dijo que había dejado a otros dos colegas en el bar del albergue mucho más jodidos que él. Los amigos no se hicieron esperar. En efecto llevaban una buena torrija y uno de ellos venía además acompañado de una inglesa pechugona y algo entrada en carnes. Al parecer me he metido en la cama del que pretende zumbarse a la tetona. Le digo que es la cama que me han dado y tal, nos presentamos y esas cosas. A la inglesa no parece importarle mucho que haya 4 tíos en un espacio de 7 metros cuadrados donde se la pretenden trinchar, pero dice que se va al baño durante un par de minutos para que nos apañemos.
En fín, que todo se resolvió de la siguiente manera: el primer australiano y yo, nos dimos media vuelta e intentamos dormir (él lo tenia más facil por la merluza que llevaba), el segundo aussie se fue a seguir bebiendo y el australiano que vino acompañado, se preparó la litera de encima mio y se zumbó a la inglesita con fuertes jadeos y no menos movimiento de litera.
Sí, eso mismo pensé yo: “Empezamos bien…”
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