Post etiquetado como "arte"
  • Decode: Digital Design Sensations

    El sábado, aprovechando las agradables temperaturas bajo cero y el aguanieve que estaba cayendo, estuvimos dando una vuelta por la zona de South Kensington y, además de la visita obligada al Harrods en rebajas, también pasamos por el Victoria and Albert Museum.

    Este museo es una buena alternativa si se quieren cambiar los bichos disecados del National History Museum, situado a escasos metros, por una buena colección de “piedras”. Pero, además, hasta el mes de abril tiene también una exhibición de arte digital, Decode: Digital Design Sensations. Es una exhibición de pago (5 pounds) con sólo unas pocas obras, pero puede merecer la pena y es muy interactiva.  Muestra las últimas innovaciones en arte digital e interactivo, desde pequeñas muestras gráficas en una simple pantalla hasta instalaciones más grandes con las que el público puede interactuar.

    Decode

    La nota negativa fueron las 3 o 4 obras que estaban estropeadas. Venga hombre, cualquier artista digital que se precie, tiene que incorporar un botón de reset al cacharro en cuestión…

    WOW in Decode exhibition

  • Breaking the Code

    El viernes por la noche fui a ver la obra de teatro Breaking the Code, sobre la vida de Alan Touring, matemático inglés considerado el precursor de la informática moderna y pieza clave en la Segunda Guerra Mundial, con sus esfuerzos para descifrar los códigos nazis y su máquina Enigma.

    breaking_the_code

    La obra es completamente diferente a las representaciones habituales. En lugar de un teatro convencional, se ha elegido el Kew Bridge Steam Museum, un museo sobre el tratamiento y bombeo de agua con máquinas de vapor que, aunque algo alejado del centro de Londres, proporciona la atmósfera industrial perfecta para la época en la que se desarrolla la historia. Además, los fuegos artificiales de las celebraciones de la Bonfire Night terminaban de meterte en el ambiente bélico de la Inglaterra de la Segunda Guerra Mundial, a la par que complicaban todavía más mi seguimiento de los diálogos.

    El escenario es minúsculo y extremadamente íntimo, con unas 50 sillas alrededor para los espectadores, lo que supone tener a los actores a un metro de tí y poder apreciar hasta el más mínimo detalle o gesto. Hay que decir que estuvieron perfectos, el actor principal que encarna a Touring lo borda.

    En cuanto a la historia, está muy bien contada, a pesar de los saltos temporales que hay que adivinar, ya que aquí no te salen unos subtítulos como en la tele diciendo “Manchester, verano de 1933…”, pero el director se centra mucho en la vida personal y amorosa de Alan Touring y en el trato que sufrió por su condición de homosexual, cosa entendible ya que el tema volvió a la actualidad con la reciente disculpa oficial por parte de Gordon Brown por el trato que se le dió después de la guerra (incluso fue sometido a castración química por ser gay). Está claro que la obra se tenía que centrar en este aspecto, pero aún así, yo esperaba algo más del tema bélico o criptológico. Que se le va a hacer, deformación profesional, supongo…

    Si os interesa, aún hay dos representaciones más, el martes y el miércoles que viene. Las entradas se pueden comprar aquí.

  • A hostias con el arte

    La nueva obra de arte del Tate Modern de Londres se ha cobrado su primera “víctima” en el día de su inauguración. La obra en cuestión es un enorme container de 13 metros de alto, 10 de ancho y 30 de largo, en el que el público puede entrar para experimentar la oscuridad absoluta. La víctima en cuestión, un abuelete que, según los testigos entró con el resto del grupo al interior y siguió caminando hasta que se escuchó un “bang”. El pobre hombre se estampó contra la pared y tuvo que ser retirado sangrando por la nariz.

    black_hole_tatemodern

    Existen rumores de que hay una copia de dicha obra en cada casa. Al parecer se experimentan las mismas sensaciones al encerrarse en el baño y apagar la luz…

    Lo malo es que no es la primera vez que hay heridos en las exposiciones de la Tate. Jodido arte moderno/contemporáneo. Aún no he oido ningún caso de un cuadro de Velazquez que le abra la cabeza a un visitante…

  • Una noche en la ópera. Turandot

    Ayer fui a ver mi primera ópera en el teatro Coliseum de Londres. Turandot, de Giacomo Puccini.

    Coliseum

    La historia de Turandot está sacada de la colección de historias Persas “El libro de los mil y un días” (no confundir con las “Mil y una noches”) y transcurre en la China imperial. Turandot es la hija del emperador y el que quiera casarse con ella debe antes responder tres adivinanzas formuladas por ella, perdiendo literalmente la cabeza en caso de fallar. Muchos príncipes han sido decapitados ya y el primer acto de la ópera comienza cuando el Príncipe de Persia ya ha sido sentenciado y va a ser decapitado al amanecer. No voy a escribir la hisotria completa, pero si queréis leerla, pinchad aquí.

    Ayer era la Premiere, así que todo el mundo estaba espectante ya que se había anunciado que se había renovado y actualizado la ópera, pero esta “modernización” a mi humilde entender no hace más que estropear un clásico. Para empezar, antes de alzarse el telón, apareció un buen hombre informando que hasta 3 de los artistas principales estaban enfermos. Una de ellas no iba a cantar y por lo tanto lo haría una suplente y los otros dos iba a intentar salvar los papeles como pudiesen.

    Después, la “modernización” anunciada consistía en cometer un sacrilegio en cuanto al vestuario y decorado. El populacho de la China imperial estaba compuesto por gente dispar como 3 tíos vestidos de Elvis, un payaso, varios travestis, dos jugadores de badminton, amas de casa, viejas en traje chaqueta,… Era como si el casting lo hubiesen hecho 3 horas antes del estreno y en pleno barrio de Camden. El personaje principal iba con una especie de gabardina y corbata y el emperador Chino era un gordo borracho al que sentaban encima de una mesa de bar, en lugar de lo que debería haber sido un majestuoso trono dorado.

    En ciertos momentos resultaba completamente ridículo ver a la esclava Liu sufriendo al ser torturada por no querer traicionar a su amado y ver al lado a un personaje haciendo los coros agitando una raqueta de badminton en la mano. ¿Qué aporta eso? Al igual que un personaje que se pega toda la obra simulando ser un testigo actual, inmerso en la historia a modo de observador, pero que luego interactúa también con los personajes. No le encontré sentido a su aparición en todas y cada una de las escenas. Seguramente alguien dirá que el autor ha querido expresar alguna memez con este personaje, pero yo debo ser muy simple o muy corto de mente (e intuyo que Puccini opinaría como yo y se estará removiendo inquieto en su tumba si le han llegado noticias de esta adaptación).

    Turandot

    La parte buena es, por suerte, la música. Realmente impresionante, sobre todo esa famosa aria del tercer acto, Nessun Dorma. Aunque resulta algo raro escucharla en inglés (sí, estos ingleses traducen todas las óperas a su idioma) y fue una pena que el tenor andase flojo de la garganta y no se luciese mucho (la música se le comía la voz), pero es suficiente para meterte esa musiquilla en la cabeza para el resto de la noche. Hoy por la mañana lo primero que he hecho es buscar esa pieza de la voz de Pavarotti, nada que ver.

    Resumiendo este tocho. La ópera es impresionante, me gusta mucho más que los musicales, pero la habría disfrutado mucho más respentado la obra clásica. Yo puedo entender que los tiempos cambian y quieran adaptar los clásicos a la actualidad, pero en el mundo informático tenemos una máxima, “lo que funciona es mejor no tocarlo”…

    Edito: El crítico de guardian coincide conmigo. Le ha dado un 1 sobre 5.