Alojamiento al llegar a Londres
8/06 2011 Escrito en General | 23 comentarios
Cuando uno decide venir a Londres a vivir o a pasar una larga temporada, la búsqueda de alojamiento se convierte en el mayor quebradero de cabeza.
Conseguir una habitación antes de llegar es complicado y muy poco recomendable. Para los que se lo quieran buscar por su cuenta, Internet es un nido de timos y trampas (leer la entrada de los timos de Gumtree) y las agencias, sobre las cuales tengo pendiente un largo y doloroso post, te suelen prometer un alojamiento que luego no se corresponde con la realidad, además de cobrar unas tasas añadidas y sangrantes al precio normal del piso.
Al final la alternativa más segura es la de alojarse en un albergue de mala muerte mientras se patea la ciudad en busca de la habitación ideal. Los albergues en Londres dejan bastante que desear y además no son muy baratos. Los precios van desde las 15 hasta las 20 libras o más por noche en habitación compartida con un buen puñado de gente. Yo llegué así, quedándome en un albergue durante casi un mes hasta que pude encontrar habitación y os puedo asegurar que no es especialmente cómodo.
Recientemente he descubierto un alojamiento de larga estancia limpio, agradable y económico, perfecto para las primeras semanas de los recien llegados y para los que vienen solo a pasar el verano o una temporada corta de dos o tres meses, ya que en ese tiempo es imposible encontrar habitación en un piso, donde el casero y los compañeros de piso querrán que firmemos un contrato de 6 meses o 1 año.
Se trata del Palmers Lodge Mapesbury Residence. Un alojamiento de nueva construcción de la cadena Palmers Lodge que he visitado personalmente. Ubicado en un barrio tranquilo de zona 2, a 500 metros de la estación de Kilburn, está muy bien comunicado con el centro. El interior, completamente rehabilitado, está dividido en pequeños y funcionales estudios con baño privado y una pequeña cocinilla con todo lo necesario.
Los precios, que rondan las 200 libras semanales en un estudio para dos personas, incluyen todos los gastos (luz, agua e internet). Si te interesa y quieres comprobar disponibilidad y obtener un presupuesto sin compromiso, rellena el formulario que encontrarás aquí.
7 Predicciones para el 2012
Antes de que se acabe el mes de enero, y con él, la excusa para hacer recopilaciones, augurios, propósitos y demás listas sin sentido, quería publicar mi propia lista de predicciones londinenses para este año 2012. Quién sabe, quizás acierte con alguna y al menos tenga material para una entrada del tipo “como ya adelantó Guirilandia”, que son la base de todo medio sensacionalista que se precie.
- En febrero, tras un comienzo de Invierno inusualmente cálido, la primera nevada sobre Londres cogerá a las autoridades desprevenidas y traerá consigo el caos a la red de carreteras y al transporte público. Además será calificada, una vez más, como “una de las peores nevadas de los últimos 20 años”.
- En mayo tendremos nuevo Alcalde que será de todo menos nuevo. Los dos principales candidatos son dos viejos conocidos de todo londinense viejo. Al final Boris perderá y dejará el Ayuntamiento llevándose consigo todas las bicis del servicio público de alquiler, argumentando que “llevan incluso su nombre”. Se desploman las ventas del tinte “amarillo pollo”.
- El 5 de junio se celebra el Diamond Jubilee, es decir, la Reina, que nos va a enterrar a todos, cumple ya 60 años en el trono. El público acudirá en masa a las celebraciones debido al gran momento de la monarquía británica y para nada como consecuencia del día de vacaciones que nos dan a todos. Además, Su Majestad, de forma totalmente inesperada, vestirá con tonos pastel.
- Coincidiendo con la inaguración de los Juegos Olímpicos, los precios de los hoteles de la ciudad alcanzarán un máximo histórico, con la habitación doble superando el producto interior bruto de varios paises de África. La delegación senegalesa, como protesta, decide alojarse en el Palacio de Buckingham en régimen de alojamiento y desayuno, aprovechando un cambio de guardia.
- En las pruebas de atletismo de los Juegos, el lanzamiento de javalina y el de martillo serán suspendidos por motivos de “health and safety“. En su lugar se lanzarán quesos rodando y botas de agua respectivamente.
- En septiembre muere Margaret Thatcher. Para su entierro deciden utilizar el recién finalizado y completamente vacío Shard como mausoleo, convirtiéndose así en la mayor pirámide funeraria de la historia. El gobierno egipcio protesta y exige que se sepulte a los arquitectos del rascacielos en la pirámide para no romper viejas tradiciones. Dos meses después, arqueólogos británicos asaltan la tumba y exhiben los restos encontrados en la galería post-faraónica del British Museum.
- Los directivos de Goldman Sachs deciden renunciar al 5% de su bonus de fín de año. Al día siguiente se aumentan el sueldo un 200% y consiguen levantar la prohibición de fumar en la City, solo para puros “de los caros”.
La foto es de ‘o_OnDePiPoL, en la galería Flickr de Guirilandia.
Las cuadras de los ricos
El término mews originalmente era utilizado como nombre del edificio donde se mantenían los halcones para la caza. En Londres, en el siglo XIV, se creó el Royal Mews junto a Charing Cross para que la familia real se entretuviese con la cetrería.
Cuando el lugar se transformó en establo Real se mantuvo el nombre y de ahí el término dio el salto para denominar también esas pequeñas calles de servicio detrás de las casas adineradas del Londres del siglo XVIII y XIX.
Normalmente estos callejones sin salida de suelos adoquinados, tenían casas de dos plantas a cada lado, donde la planta inferior alojaba los caballos y carruajes y la superior los dormitorios de los mozos de cuadra. La situación de estos mews detrás de los bloques de viviendas victorianas era perfecta ya que mantenía el olor a cuadra lejos de las refinadas narices de la burguesía de Belgravia, Chelsea o Mayfair.
Un par de siglos después la situación ha cambiado sustancialmente, un buen número de aquellas casas señoriales aún lo siguen siendo, pero la mayoría han sido parceladas hasta la saciedad creando cientos de pisos, mientras que las antiguas cuadras son ahora el refugio de la élite, que sigue así manteniendo a salvo sus refinadas narices.
Los rascacielos no escapan de la crisis
Las plantas superiores se esconderán entre los grises cielos londinenses, pero eso no hace que los rascacielos se escapen del azote de la crisis. En los últimos años se han emprendido varios proyectos de envergadura que tienen como propósito aumentar el espacio de oficinas de la capital hasta límites insospechados.
Pero, ¿de verdad hace falta tanto espacio para oficinas? La tendencia actual no es para nada la de ampliar los negocios, sino más bien la de recortar personal.
En la ciudad hay ahora mismo al menos 5 grandes rascacielos en construcción: el Shard, el Pinnacle (cuyas obras vuelven a estar paralizadas), el Walkie Talkie, el Cheesegrater y la torre del 100 de Bishopsgate; unos más avanzados que otros y alguno, como el Shard, a pocos meses de su finalización. Entre los 5 tan solo tienen contratado el espacio para una empresa, según publica reuters.
En Cannon Street, uno enfrente del otro, están estos dos edificios ultramodernos y recién terminados que, lejos de las capacidades de los grandes rascacielos, ofrecen cerca de 40.000 metros cuadrados de oficinas. De momento, ni un alma trabaja allí.
El maldito Cambio de Guardia
Más de tres años despotricando de la mayor turistada de Londres, desalentando a todo el que me preguntaba sobre él y, por supuesto, evitando recomendarlo en el blog; y llega el domingo y me topo con el dichoso cambio de guardia de Buckingham Palace.
Durante el invierno, no se hace el cambio a diario, sino en días alternos, según lo que dice su web oficial y teniendo en cuenta que even days son los días pares y odd days los impares. Pero el domingo pasado, día par, el destino quiso que cruzase frente al palacio con la bici de camino a Charing Cross, justo a las 11:30 de la mañana, cuando el cambio llega desfilando entre los flashes de miles de turistas.
El tráfico se corta durante un rato y, además, no me gusta llevarle la contraria al destino, así que me detuve durante unos minutos y eché un par de fotos. En fín, que el que quiera ir que vaya. Yo ya he cumplido…











