El lugar donde debió morir Mel Gibson
La verdad es que no recuerdo si se hacía referencia al lugar exacto donde se ejecutaba a Mel Gibson en su papel como William Wallace en Braveheart. Probablemente no, teniendo en cuenta que es considerada una de las películas con más inexactitudes históricas del cine.
Lo que sí es seguro es que, en Smithfield, junto a la puerta principal del Hospital de St. Bartholomew, una placa conmemora el lugar donde el auténtico William Wallace fue torturado, ahorcado y desmembrado. Claro que, no fue el único ejecutado en este lugar. En la Edad Media, la zona de Smithfield, era una ancha llanura de hierba (smooth field) situada justo a las afueras de la muralla de la ciudad, donde ha habido hay un mercado de ganado durante cerca de un milenio. La costumbre allí por las “carnicerías” hizo que este sitio fuese también utlizado como lugar de ejecuciones durante siglos. Allí se ahorcó, descuartizó, quemó e hirvió a traidores, herejes y disidentes, hasta que en el siglo XVIII el Tyburn Tree le arrebató el protagonismo.
Empecé la exploración de Smithfield la semana pasada con la entrada sobre el Golden Boy, pero a lo largo de los próximos días contaré más cosas sobre este pequeño barrio ignorado por las hordas de las cámaras, pero cargado de historia y leyenda como pocos en Londres.
El Golden Boy de Pye Corner
Ya os he hablado varias veces del Gran Incendio que arrasó Londres en 1666 y hace poco también puse un vídeo sobre Monument, que conmemora el lugar donde se originó el fuego. Así que solo queda conocer donde terminó todo, el lugar donde supuestamente se extinguió el fuego, en Pye Corner, en la esquina de Giltspur Street y Cock Lane.
En aquella época la zona estaba completamente entregada al pecado. Por ejemplo Cock Lane, con un nombre más que apropiado, estaba repleta de burdeles. Pero además se dio la coincidencia (o no) de que el fuego se originó en una panadería de Pudding Lane y acabó en Pye Corner (pye de pie, pastel), donde además se asentaba un mercado de comida. Así que la consecuencia lógica de entonces fue culpar al Pecado de la Gula del devastador incendio que asoló la ciudad. De ahí que se tallase el Golden Boy de forma rechoncha y con una buena tripa, como recordatorio a futuras generaciones.
La estatua adornó en un principio la fachada de un pub llamado The Fortune of War (la Fortuna de la Guerra), conocido por ser la principal sede al Norte del río para los “resurreccionistas”, es decir, los ladrones de cuerpos, que desenterraban a los muertos del cementerio y los exponían en una habitación del pub para que los cirujanos del cercano Hospital de St. Bartholomew, los comprasen para practicar con ellos. Por suerte, el pub y su olor a muerto, fueron demolidos en 1910.
Comida en la Cripta
Aprovecho la tregua de hoy en la búsqueda del mejor takeaway de la City, a causa de un tupper con unas magníficas albóndigas de ayer, para comentar el peculiar restaurante donde compré mi comida ayer. Es peculiar, primero porque se encuentra ubicado en la cripta de la Iglesia de St. Mary-le-Bow, pero sobre todo porque allí se sirve comida caliente, casera, buena y a buen precio, lo cual es difícil de encontrar en el ajetreado distrito financiero.
El lugar en cuestión se llama Café Below, es decir, el café de abajo, y durante los últimos 20 años ha ofrecido un menú diferente cada día, a elegir entre platos vegetarianos, carnes, pescados, ensaladas e incluso postres. En su página web se puede consultar el menú del día y reservar mesa.
La única pega que evita que se haya convertido automáticamente en mi sitio favorito es que el precio, aún siendo bueno para una comida de vez en cuando, no lo es tanto para el día a día. Se escapa un poco de la media de 5 libras que suele haber en la mayoría de los sitios por un takeaway. Sirven sandwiches por 5 libras, pero el plato de comida caliente se va hasta las 6, 7 e incluso 8 libras (2 libras más si queréis mesa).
El Armario del Rey
En alguna de las últimas peregrinaciones hacia los pubs que rodean la catedral de St. paul’s, nos topamos con una curiosa iglesia que no terminaba de parecer una iglesia, envuelta como estaba por las estrechas callejuelas y pasadizos de la City londinense. Al descubrir la entrada principal con el nombre la cosa quedó clara, o quizás no tanto. St. Andrew by the Wardrobe se llama, es decir, San Andrés junto al Armario. Viniendo de donde vengo, donde la Catedral está dedicada a una Virgen junto a un Pilar, no soy quien para hacer coñas, pero hay que reconocer que el nombre de la iglesia se las trae.
La iglesia en sí no es gran cosa ya que, como otras 50 iglesias de la City, fue destruida en el Gran Incendio de 1666 y reconstruida después por Sir Christopher Wren sin mucho empeño. Para colmo, también fue arrasada por los bombarderos nazis por lo que su última remodelación fue en 1961. Lo más destacable es el hecho de que fue Shakespeare fue uno de sus parroquianos.
¿Pero a qué se debe la aparición de un armario o ropero junto al nombre de San Andrés? Al parecer, en 1361 el Rey Eduardo III decidió mover su Amario Real desde la Torre de Londres a un edificio justo al norte de la iglesia. Conocido como el “Great Wardrobe“, contenía las lujosas ropas ceremoniales de la realeza, es decir, los gayumbos del Rey. Pero tampoco se libró de las llamas en 1666 y nunca más se volvió a construir.
Hoy en día, tan solo queda una de esas plaquitas azules recordando el lugar en una bonita y aislada plazoleta, tomada por los malditos estate agents, los agentes inmobiliarios.











