Las dos caras de la mujer en el tren
En una mañana común, a bordo de cualquier tren de cercanías o metro del área metropolitana de Londres, se producen cientos, miles, puede que decenas de miles de metamorfosis. Tantas como mujeres sin maquillar tomen el tren.
El perfil, al menos de las que abundan en mi tren es muy parecido. Mujer de entre 20 y 40 años, con bolso caro y de asombrosa capacidad, iPhone y un café para llevar. Lógicamente si no han tenido tiempo de maquillarse en casa, mucho menos de desayunar. Si la mujer se encuentra próxima a la veintena aumentan las posibilidades de que también se haga las uñas a bordo. Si supera la cuarentena, el café para llevar viene hecho de casa y en un termo.
De esta forma, conforme el tren se aproxima a su destino y desafiando con destreza extrema al traqueteo, las legañas dan paso al rímel, las ojeras al colorete y la boca seria al pintalabios. La mujer que baja del tren ya no es la misma que entró hace tan solo unos minutos.
Esta entrada es para todas esas mujeres que inexplicablemente, en medio del vaivén del tren, no se han sacado todavía el ojo con el bastoncillo del rímel. También para las que me aturden a menudo con el olor del esmalte de uñas. Si tuviera la mitad de valor que ellas, me afeitaba de camino al trabajo.
La maleta de vuelta
¡Feliz año nuevo! Tras 10 soleados días por la Península, la vuelta a las Islas y al trabajo ha sido épica. Esta mañana, la lluvia y el fuerte viento racheado nos ha amenizado la vuelta al trabajo. Habría hecho una foto del temporal, pero estaba bastante ocupado luchando contra el plegamiento de mi paraguas, mientras corría a la estación para no perderme el aumento del 6% en el precio del billete.
Como yo, muchos otros miles de emigrantes españoles volvían ayer de pasar la Navidad en España, cargados hasta los topes a pesar de viajar solo con la ropa justa. Mientras los que se quedan en España vivirán esta semana a base de sobras, los que vivimos fuera nos volvemos con “la maleta de vuelta“, un maletón que a la ida fue vacío o ni siquiera fue, pero que vuelve con medio cerdo y vino español como para montar una pequeña bodega.
No conozco a ningún español residente en Londres que se venga con menos de 3 o 4 kilos de productos de la tierra (en mi caso eran más bien 10 o 12). Si multiplicamos por los miles y miles de españoles que viven ya aquí, la cantidad de embutidos, dulces y litros de vino que cruzaron la frontera estos últimos días ha debido de ser ingente. ¿Y tu? ¿Qué te has traido?
Lo mejor del 2011 en Guirilandia
Para acabar el año, a modo de zapping bloguero, repasamos las mejores historias contadas en Guirilandia durante este 2011. Por supuesto, son elegidas por un servidor y sin criterio alguno. Si pensábais que en el blog se toman decisiones de forma democrática estáis muy equivocados, esto es una dictadura, en la que por supuesto manda mi mujer.
Enero. A principios de año descubríamos uno de los grandes secretos gatronómicos de Londres. El mismísimo cuarto Conde de Sandwich no se pudo imaginar hasta donde llegaría su simple idea de ponerse la cena entre dos trozos de pan. En el Borough Market, un pequeño puesto de comida solo visible por sus largas colas, sirve el que para muchos es el mejor sandwich de la ciudad: un simple sandwich de queso. Lo probé por fín hace pocas semanas y desde luego merece la pena.
Febrero. Podríamos quedarnos con la historia de mi viaje perdido en la congelada Rusia, pero el protagonista en Guirilandia es Londres, una ciudad llena de frikis y gente rara. Entre todos ellos hay una persona que consigue destacar como pocos. Se trata del tipo de la pirámide en la cabeza. ¿Lo has visto ya?
Marzo.
Éste fue uno de esos frustantes meses en los que da igual que me esfuerce en escribir “interesantes” entradas históricas sobre arquitectura, profundas reflexiones idiomáticas o elaboradas investigaciones sobre locales con música en directo. Lo que de verdad interesa al público es el cotilleo. En concreto los estúpidos mensajes de amor-terror que el de la limpieza le dejaba a una de mis compañeras de trabajo hasta que fue despedido. Uno de los posts más populares de la historia del blog.
Abril. En el mes del bodorrio Real y los 4 clásicos entre Madrid y Barcelona, lo más relevante a nivel nacional fue, sin duda, la aparición del libro de Guirilandia recopilando los dos primeros años del blog.
Mayo. Aparecieron por Guirilandia lugares para todos los gustos, como Leinster Gardens, el mercado de las flores o Southall. Además probamos el Marmite, uno de los productos más british que hay y uno de los pocos que no se encuentran en el cajón de la australiana.
Junio.
Reconozco que el mes fue bastante flojo literariamente hablando. 12 entradas son muy pocas, pero probad a casaros y escribir un blog al mismo tiempo y veréis. Aún con todo, conseguí sacar tiempo para catar una de las mayores delicatessen británicas, la chocolatina Twix rebozada. Prometo que no la incluímos en el menú de la boda, aunque sí que hubo fish and chips.
Julio.
La historia londinense da para mucho y de vez en cuando aparece algún suceso en el que la realidad supera a la ficción, como el caso del autobús que saltó el Puente de la Torre. Aunque ya sabemos lo que vende por aquí y la estrella del mes no fue otra que una simple foto de una fashion victim con culo carpeta.
Agosto. El blog se mantuvo a flote durante este mes gracias a las aportaciones de amigos, porque yo estuve completamente offline. Sin embargo, la historia de la pareja callejera formada por James y su gato Bob, nos llegó a la patata a todos.
Septiembre. El pelotazo del mes fue el artículo, al son de Juanito Valderrama, sobre la marea de emigrantes españoles a Londres. 25000 solo el año pasado. Ya vienen hasta los canis… Como contraste, también siguen llegando muchos más españoles en cada puente pero con otra misión, la de convertirse en turistas zombies.
Octubre. La crisis aprieta también en el Reino Unido. Hasta el Big Ben se nos va de lado. Comienza la acampada protesta en la entrada de la Catedral de St. Paul’s, que se ha llevado por delante algún que otro miembro del clero pero ningún político y menos aún banquero. Aún hoy, con el frío que pega, siguen aguantando.
Noviembre.
Tras una exhaustiva exploración del barrio de Smithfield, dando la brasa durante varios días en el blog, y la creación de la galería Flickr, que tiene ya cerca de 200 fotos, Ryanair volvió a ser protagonista en Guirilandia. Esta vez fue gracias a su calendario anual de azafatas ligeras de ropa, en el que metieron Photoshop del barato.
Diciembre. La subida del transporte complicará la vida del commuter, ese ser que pasa media vida a bordo de un tren, metro o autobús. Fuera del transporte público, los que vigilan las calles inglesas son otro tipo de seres, inquietantes y peludos.
¡Feliz año nuevo!
Bebe con moderación, pero bebe
El transporte gratuito en Londres durante la Nochevieja es ya tan tradicional como esos calcetines rojos que cuelgan sobre la inexistente chimenea o el mensaje del Rey en España, que este año debería ser un breve “Me llena de orgullo y satisfacción decir que estamos jodidos”.
Como cada año, el Alcalde y la TFL, presentaron al espónsor que correrá con los gastos del transporte entre las 23:45 del 31 de diciembre y las 4:30 del 1 de enero. Tras el polémico patrocinio del año pasado, con los préstamos sangrantes de Wonga, este año han apostado por lo seguro. Saltándose su propia prohibición de anunciar alcohol de 2008, al menos de manera indirecta, han firmado un contrato para los próximos 3 años con Diageo.
Diageo es el mayor productor global de bebidas alcohólicas del mundo (está detrás de marcas como Smirnoff, Johnnie Walker, Guinness o Baileys) y, paradojas de la vida, viene a anunciarnos que esa noche bebamos con moderación. Al parecer, incluso se repartirán botellas de agua en las estaciones céntricas para que la gente tenga un saludable retorno a sus casa tras haberse bebido suficientes gintonics como para tumbar a Massiel.
En mi opinión es todo un ejemplo de campaña hipócrita, porque al fín y al cabo el dinero para financiar el transporte ¿de dónde sale?. Del agua seguro que no. Como si Marlboro patrocinase trasplantes de pulmón regalando ceniceros o la Asociación de Fabricantes de Longaniza de Graus esponsorizase el movimiento anticolesterol dando yogures por la calle. Pero aún con todo, me parece mejor opción que la del año pasado…
Foto de Annie Mole








