Cómo pedir chuletón en Reino Unido
Pedir carne en un restaurante o supermercado británico puede ser bastante complicado si no se conocen los términos. En España yo jamás llegué a dominar la jerga del carnicero como lo hace mi madre. Que si el lomo alto, el bajo, el redondo, el costillar,… Así que intentaré explicar lo que sé acerca de los filetes británicos.
El filete o bistec, lo veremos en los menús como steak. Pero hay muchos tipos de steak. Los términos más comunes son rump steak, que sería un filete de los cuartos traseros de la vaca (¿podría ser cinta de lomo?); rib eye, el equivalente de nuestro entrecot; sirloin, con un precio considerablemente mayor, sería el delicioso solomillo; y fillet, el más caro de todos, el filet mignon, la parte más tierna del solomillo.
Además habrá que indicarle al camarero cómo lo queremos. La escala va desde el blue, es decir, tráemelo medio vivo que yo lo termino de rematar en el plato, hasta el well done (bien hecho), pasando por rare (poco hecho), medium-rare (dejándolo un poco más en la sartén) y medium (medio hecho). En mi opinión cualquier grado superior al medium-rare debe considerarse sacrilegio, más aún si cabe, con los precios que cobran aquí por comer carne decente.
7 Predicciones para el 2012
Antes de que se acabe el mes de enero, y con él, la excusa para hacer recopilaciones, augurios, propósitos y demás listas sin sentido, quería publicar mi propia lista de predicciones londinenses para este año 2012. Quién sabe, quizás acierte con alguna y al menos tenga material para una entrada del tipo “como ya adelantó Guirilandia”, que son la base de todo medio sensacionalista que se precie.
- En febrero, tras un comienzo de Invierno inusualmente cálido, la primera nevada sobre Londres cogerá a las autoridades desprevenidas y traerá consigo el caos a la red de carreteras y al transporte público. Además será calificada, una vez más, como “una de las peores nevadas de los últimos 20 años”.
- En mayo tendremos nuevo Alcalde que será de todo menos nuevo. Los dos principales candidatos son dos viejos conocidos de todo londinense viejo. Al final Boris perderá y dejará el Ayuntamiento llevándose consigo todas las bicis del servicio público de alquiler, argumentando que “llevan incluso su nombre”. Se desploman las ventas del tinte “amarillo pollo”.
- El 5 de junio se celebra el Diamond Jubilee, es decir, la Reina, que nos va a enterrar a todos, cumple ya 60 años en el trono. El público acudirá en masa a las celebraciones debido al gran momento de la monarquía británica y para nada como consecuencia del día de vacaciones que nos dan a todos. Además, Su Majestad, de forma totalmente inesperada, vestirá con tonos pastel.
- Coincidiendo con la inaguración de los Juegos Olímpicos, los precios de los hoteles de la ciudad alcanzarán un máximo histórico, con la habitación doble superando el producto interior bruto de varios paises de África. La delegación senegalesa, como protesta, decide alojarse en el Palacio de Buckingham en régimen de alojamiento y desayuno, aprovechando un cambio de guardia.
- En las pruebas de atletismo de los Juegos, el lanzamiento de javalina y el de martillo serán suspendidos por motivos de “health and safety“. En su lugar se lanzarán quesos rodando y botas de agua respectivamente.
- En septiembre muere Margaret Thatcher. Para su entierro deciden utilizar el recién finalizado y completamente vacío Shard como mausoleo, convirtiéndose así en la mayor pirámide funeraria de la historia. El gobierno egipcio protesta y exige que se sepulte a los arquitectos del rascacielos en la pirámide para no romper viejas tradiciones. Dos meses después, arqueólogos británicos asaltan la tumba y exhiben los restos encontrados en la galería post-faraónica del British Museum.
- Los directivos de Goldman Sachs deciden renunciar al 5% de su bonus de fín de año. Al día siguiente se aumentan el sueldo un 200% y consiguen levantar la prohibición de fumar en la City, solo para puros “de los caros”.
La foto es de ‘o_OnDePiPoL, en la galería Flickr de Guirilandia.
Despacho sobre ruedas
Primera hora de la mañana. Media oficina agolpada contra una de las ventanas haciendo comentarios extraños. Pregunto qué es lo que pasa, pero nadie contesta. No me extraña, no es fácil de explicar, lo mejor es que te asomes por la ventana tu mismo.
¿Notas algo extraño? Sí, eso que hay en medio del tráfico es un despacho sobre ruedas, con jefe y dos secretarias incluidas, que esta mañana circulaba por delante de mi oficina. No se de dónde ha salido ni cuál es su propósito, pero sin duda no hacía día para sacar a pasear el despacho. Al menos esta vez he conseguido prueba gráfica para que no me traten de loco, no como aquella vez hace 3 años cuando se me escapó la cama sobre ruedas.
Y el hummus conquistó Gran Bretaña
En las ultimas dos décadas, el hummus ha pasado de ser un aperitivo de 4 hippies bohemios a convertirse en el producto estrella de todo supermercado británico. La sencilla receta, proveniente de la cocina de Oriente Próximo, consiste en puré de garbanzos y semillas de sésamo, aceite de oliva, un poco de limón, ajo y sal. Es rico en hierro y vitamina C, además de ser una importante fuente de proteínas, lo cual lo convierte en un alimento perfecto para vegetarianos. Pero su punto fuerte es que, no conozco a nadie al que no le guste.
Mojando pan de pita, zanahorias, pepinos, pimientos, doritos o el mismo dedo, cada año, los británicos se empapuzan con 12,000 toneladas de este producto, en un negocio que mueve 60 millones de libras anuales. Hay cadenas de restaurantes dedicados exclusivamente a esta pasta de garbanzos y en cualquier fiesta o ágape que se precie debe haber al menos un cuenco con hummus, al igual que en España siempre hay unas mediasnoches con jamón de york.
En una cocina tan escasa de recetas propias y con tanta influencia multicultural, se adoptan platos de cualquier rincón y se nacionalizan adaptándolos al paladar inglés. De esta forma, el chilli con carne, la paella, los espagueti boloñesa o el propio hummus, no son ya recetas exóticas sino productos comunes del día a día britanico, que poco o nada tienen que ver con lo que te sirven en Texas, en la Manga, en Bolonia o en Jerusalem.
Los supermercados crean sus propias variantes, lo empaquetan, lo plastifican y de esa forma, solo Tesco vende 30 millones de tarrinas anuales de sus 21 variedades de hummus o houmous, como ustedes prefieran.









