Museo del transporte de Londres

Museo del Transporte - Londres

Londres es una ciudad demasiado grande como para caminar de norte a sur o de este a oeste. Por eso, ya desde hace casi dos siglos, ha habido distintos medios de transporte que han trasladado a los turistas y habitantes de la ciudad de una parte a otra. El metro, el autobús de dos plantas (el double-decker) que cogemos para ver la ciudad desde un punto más elevado o, incluso, los típicos taxis negros no se inventaron ayer. Llevan paseando sobre, y bajo, la ciudad desde hace más de un siglo. Y para saber todo esto, no tienes que abrir la página de la Wikipedia referente a cada transporte. Lo único que tienes que hacer es pararte en Covent Garden (porque, como turista, vendrás a Covent Garden y, si vives en Londres, también vendrás a Covent Garden) y viajar un par de siglos atrás en el tiempo. Para ello, en una de las esquinas de la plaza, ve al museo del transporte, al London Transport Museum.

Los niños entran gratis, pero la entrada de adulto no es nada barata, sin duda se aprovechan de su inmejorable ubicación en pleno meollo turístico y cuesta £17.50. Al menos vale para todo un año, lo cual beneficia sin duda a los locales (la entrada es nominativa, así que tendrás que enseñar tu documento de identificación, y no se la podrás prestar a tu mejor amigo ni al vecino de arriba que viene a Londres tres meses después de volver tú. Como mucho, se la podrás dejar a tu hermana gemela -o a tu hermano gemelo-, aunque no es mi intención incitar a ningún tipo de irregularidad).

museo-transporte-tarjetaEn cuanto te den la entrada, no te olvides de coger la cartulina en la que sellar todos los puntos por los que vas a pasar. En total son 13 puntos.

Nada más entrar, subes por una rampa que te lleva a un ascensor con el que viajas a 1800. Allí, el primer medio de transporte que te recibe es el ómnibus que, aunque parezca mentira, no es una ocurrencia británica. Copiaron la idea de Europa, de París, en 1829. El trayecto abarcaba la ruta más concurrida de la época: desde Paddington hasta el banco de Inglaterra, pasando por Islington, en 1829.

En el museo podremos ver los primeros mapas de la época, además de los billetes que usaban los viajeros. Puedes abrir todos los cajones que veas, que para eso están. No tengas miedo. Es muy curioso y está todo muy bien cuidado.

Si sigues adelante, podrás conocer mejor la historia de los distintos tipos de medios de transporte que han atravesado las calles y el subsuelo de Londres.

Este es un museo muy adecuado para visitar con los niños, así que si tienes hijos o sobrinos que viajen contigo o te visiten en Londres, es un buen lugar al que llevarles durante un día lluvioso (o no). Y prepárate para pasar, por lo menos, un par de horas, así que no vayas a última hora del día.

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