Wonderlab: el patio de recreo de la ciencia en Londres

Wonderlab museo ciencia

En medio del ambiente enrarecido en torno al Brexit, el largo y húmedo invierno, las paellas con chorizo y la libra por los suelos; la ciudad de Londres una vez más acude al rescate del ciudadano desesperado. Ese londinense que, como yo, amanece ciertos días grises de barro y llovizna, con una pregunta rondando en la cabeza: ¿qué hace un tipo como yo en un país como este?

Por suerte estás en Londres, que sigue mereciendo la pena, y aunque los precios se empeñan en llevar un ritmo que tu salario no puede seguir, la ciudad continua reinventándose sin descanso. Y es así como terminas pasando un día muy divertido a resguardo de la lluvia en Wonderlab, un increíble espacio destinado a despertar la curiosidad de los niños por la ciencia y las matemáticas que abrió en el Museo de Ciencia a finales del año pasado.

El Museo de Ciencia, lleno de máquinas, coches, cohetes y pantallas interactivas, siempre fue mi favorito para visitar con niños. Pero Wonderlab, en la tercera planta, le da un nuevo significado al concepto de “interactividad”, participando en 50 “maravillas de la ciencia” para disfrutar y aprender. A través de siete zonas diferentes (luz, fuerzas, electricidad, matemáticas, materia, sonido y espacio), hay un montón de oportunidades para experimentar de primera mano con fenómenos científicos reales. Experimentos en vivo en el Chemistry Bar, estruendosos rayos en una auténtica bovina de Tesla, carreras orbitando alrededor del Sol y multitud de demostraciones científicas con electricidad, explosiones y cohetes.

Un ejemplo que resume este lugar a la perfección es el rincón dedicado a la “fricción”. Explicar de una forma amena las fuerzas de fricción y rozamiento es un desafío al alcance de solo unos pocos profesores de ciencias. A no ser que dispongas de 3 toboganes gigantes, de diferentes materiales, donde los niños puedan sentir la diferencia.

Wonderlab toboganes

Y aunque parezca mentira, un lugar como este, a años luz de cualquier otro museo de ciencia para niños del mundo, ha conseguido cabrear al mundo científico londinense. Y es que aquí, el listón se pone muy alto. El precio de la entrada y el sponsor elegido por el museo para correr con algunos de los gastos, una multinacional petrolera, no han gustado a la comunidad científica, que exige un comportamiento ético a la hora de buscar socios y entrada gratuita para dar igualdad de oportunidades a todos los niños independientemente de su entorno social.

La entrada cuesta £8 para adultos y £6 para niños, £22.50 para una familia de 2 adultos y dos niños. Con la cantidad de personal y el uso que sufren los artefactos, este es un lugar caro de mantener. Pero para residentes, por un poco más se puede sacar un pase anual para hacer de Wonderlab tu refugio predilecto para días de lluvia. Desde noviembre yo lo habré visitado al menos media docena de veces.

wonderlab-quimica

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