NHS en Inglaterra, vivir la enfermedad lejos de casa

Kings College Hospital

En septiembre de 2013, después de varios días encontrándome francamente mal y tras de varias visitas al GP… viendo que la cosa no mejoraba decidí acercarme a Urgencias del King’s College Hospital, en Denmark Hill, al sur de Londres. Con tan mala suerte que ya no salí de ese hospital en unos cuantos meses: la fiebre y las infecciones que estaba sufriendo camuflaban algo mucho más serio, algo por lo que, durante mi adolescencia (tened en cuenta que ahora ando en la treintena), ya había estado ingresada largas temporadas en Madrid.

Mis primeras impresiones de la sanidad pública británica no fueron malas: me atendieron en un periodo razonable de tiempo y todo el mundo fue relativamente cordial (aunque no deletreen mi nombre nunca correctamente y no entiendan que podemos tener dos apellidos…). Una vez que los médicos vieron la gravedad del asunto, me pasaron a un box cerrado y me preguntaron si necesitaba la ayuda de un traductor: punto positivo, sin duda. Es cierto que nunca he necesitado de este servicio, pero está bien saber que los grandes hospitales disponen de ello.

A partir de ahí… todo un viaje. Donde, desde el principio, he de decir que, obviando la burocracia exasperante que rodea cada acción que se lleva a cabo, el NHS sólo merece elogios por mi parte. Cierto es que sólo conozco uno de los hospitales más grandes de Londres y que hablo desde mi particular punto de vista, pero es un alivio saber que no estamos en malas manos. Lo único que se requirió como papeles oficiales para certificar que, como extranjera, el NHS podía hacerse cargo de mis gastos médicos fue una de mis nóminas y un extracto bancario. Nada más.

Una vez solucionado este paso, mi ingreso transcurrió sin sobresaltos. Mi situación en sí era bastante grave, pero siempre pude contar con personas con las que hablar y aclarar mis dudas. Para pacientes hematológicos (como era mi caso) los servicios que se pueden solicitar de manera gratuita son sorprendentes: podía recibir la visita de un psicólogo cada semana en mi propia habitación (algo de gran ayuda cuando uno se enfrenta a este tipo de enfermedades), entre los servicios del propio hospital se incluía el tratamiento fisioterapéutico y nutricional (con visitas frecuentes de ambos profesionales en mi habitación)… Cierto es que los horarios de visitas son más restrictivos que en España y que no se autoriza a nadie (familiar o pareja) a pasar la noche contigo (algo que alguna que otra noche de desesperación hubiera agradecido enormemente), pero, en general, el acceso de las visitas es bastante amplio.

Como yo tuve que someterme a quimioterapia, el propio hospital me hizo llegar una peluca de mi estilo y color de pelo (una señora muy amable con una maleta llena de pelucas me visitó una mañana antes de la quimio para ver cual era la que mejor me iba) y un pañuelo para poder cubrirme la cabeza una vez que perdiera el pelo. Creo que este detalle una de las cosas que más nos impresionó a mi madre y a mi.

Tuve que someterme a un trasplante de médula y el proceso, igual aquí que en España, fue relativamente sencillo: en lo que si tuve suerte fue al encontrar un donante pronto. Durante este largo proceso tuve enfermeras de todo tipo: algunas geniales, otras… no tanto. Aquí sí he de decir que las enfermeras españolas ganan por goleada en profesionalidad, conocimientos y tacto. La excesiva burocracia para acciones ridículamente pequeñas y el pasotismo generalizado de muchas de estas profesionales hicieron que ciertos momentos de mi ingreso no fueran de lo más agradable.

Una vez me dieron el alta volví a mi casa, pero aún tardé un año más en recuperarme. El NHS, en estos casos, te proporciona una tarjeta de excepción médica por la cual TODA la medicación necesaria (en mi caso la medicación post trasplante) es gratuita. Ya que no recibí ningún otro tipo de ayuda económica durante el año que estuve sin poder trabajar (la baja aquí sólo dura 28 semanas), el hecho de no tener que pagar ninguna de las 30 pastillas diarias que tenía que tomarme, fue una pequeña gran ayuda.

En líneas generales, he de decir que la ayuda, servicios y atención que recibí por parte del NHS y en concreto en el King’s College Hospital son más que positivos. El hecho de que sea completamente gratuito (ya que contribuimos con ello en nuestras nóminas cada mes), y que incluya una gran parte de servicios que ayudan, no solo a curarte, sino también a hacer sentir mejor a los pacientes, me parece que merece que contribuyamos entre todos.

PD: ¡Ah! Y ya como pequeño punto a añadir… no dejéis pasar la oportunidad de visitar la página de Anthony Nolan http://www.anthonynolan.org/ (la Fundación José Carreras de UK), y haceos donante de médula (tenéis toda la info en la web y podéis registrarlos online, es todo bastante sencillo). Vuestros datos pasarán al registro mundial, y podréis ayudar a personas que, como yo, necesitamos de un trasplante (el proceso es mucho más simple que hace 20 años ¡y estaréis salvando una vida!).

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4 Comments

  1. Jorge said:

    Ey, gracias por compartir esta experiencia y espero que después de ella hayas tenido un progreso estupendo y te encuentres muy bien. Y gracias también por la mención a la organización para donación de médula. ¡Un abrazo!

  2. Rafael Martín Barbero said:

    Por fortuna tenemos la filmación de la segunda parte de esta peli: tu casamiento!!!
    Vamos con fe y con ganas.
    Un besote de tío Rafa

  3. helen said:

    Siento mucho leer que has sido enfermo. Como trabajo en el serivcio hematologico de un otro hospital de Londres, he leido tu experiecia con mucho interes. Por cierto, has vivido dias muy difficiles y eres valiente, y modesto sobre lo que has superado. Bueno, me alegro que te han cuidado bastante bien. Como trabajadora en la NHS, yo se que (comparado a los anos 1990, cuando empece) la burocracia, las reglas etc controlan mucho lo que hace el personal. Eso puede tener un efecto sobre los contactos que tenemos con los patientes, si no hacemos el esfuerzo de superar nuestras frustraciones y encontrar el tiempo necessario para que los los cuidados sean bien hechos, y para escuchar al patiente.
    Te deseo un 2016 saludable.

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