Historias de Londres: Deptford y Sultans of Swing

Dire Straits Deptford

Recuerdo mi primera visita a Deptford, recién llegado a Londres, bajo el reclamo de ser un barrio de artistas. Regresaba con varios amigos de las alturas de Greenwich, donde habíamos visitado el Observatorio y los nobles cuarteles de la Marina Real, y decidimos parar en este suburbio que entonces me pareció oscuro y algo sucio, desierto y cuajado de tiendas jamaicanas.

Ciertamente, la compañía que se divisaba por las sombrías esquinas no era la más acogedora para un grupo de blancos despistados. Dimos una vuelta alrededor de unos callejones en busca de talleres de artistas y no divisamos ninguno o no debían encontrarse trabajando ya a esas horas de la noche. Tan sólo un coche rojo hizo señas a uno de nosotros que iba sacando fotos; eran un par de chicas de color que querían saber si éramos artistas. Nosotros, al parecer, a aquellas horas de la noche del invierno londinense, acabamos siendo la atracción del lugar.

Deptford es un viejo barrio portuario del sureste de Londres. Hasta los años 60, toda la zona de la rivera del Támesis conocida como las Docklands, desde Tower Bridge hasta donde se asienta en la actualidad el City Airport, pasando por The Isle of Dogs, constituía el Puerto de Londres. Un enorme laberinto de muelles y dársenas que había soportado durante siglos el mayor tráfico de mercancías, riquezas e ideas que haya visto la humanidad. La independencia de las colonias británicas primero y la crisis de la industria occidental en los años 70 después, convirtieron el puerto del Londres en algo superfluo; lo que durante varios siglos había sido la arteria fundamental de la ciudad más pujante de occidente se había convertido en un lastre.

Los inmensos almacenes, los muelles de estiba, los diques, fueron quedando abandonados a merced del tiempo; apenas sobreviven algunos nombres románticos: Baltic Wharf, Deadman Wharf, Imperial Wharf, Phoenix, Albion, Gun maker’s, Metropolitan, Oporto …

En este paisaje melancólico del Deptford post industrial sitúa Mark Knopfler la historia de “Sultans of Swing”, primer hit de su banda Dire Straits allá por 1978.

“South of the river you stop and you hold everything”.

Una tarde lluviosa, Knopfler decidió refugiarse en un pub casi desierto de Deptford donde tocaba una banda de Jazz. El contraste entre lo humilde del contexto y el nombre grandilocuente de la banda (The Sultans of Swing) le inspiró para escribir la canción que se convertiría en el tema más conocido del cuarteto londinense.

En la actualidad el viejo puerto de Londres ha sucumbido al inexorable proceso de gentrificación que afecta a las zonas suburbiales de la metrópoli. En los antiguos muelles de las Docklands, las naves y almacenes han sido sustituídos por bloques de lujosos apartamentos y centros comerciales y de ocio, como el espectacular auditorio O2.

Es cierto que Depford sigue atrayendo a artistas y profesionales independientes, situación que asegura que sus viejas viviendas victorianas de ladrillo ennegrecido alcancen precios prohibitivos para la clase trabajadora que habitó el barrio los últimos doscientos años, y que fue testigo de como penetraban río arriba barcos repletos de las maravillas del mundo.

En el pasado, Deptford albergó a los artilleros reales y la misma East India Company atracaba en sus muelles. El zar de Rusia, Pedro el Grande, estudió ingeniería naval en Deptford durante tres meses. La desindustrialización del siglo XX sumió al distrito en una profunda depresión económica y demográfica que provocó la aparición de núcleos chabolistas (slums) en la zona.

El controvertido dramaturgo isabelino Christopher Marlowe murió en el transcurso de una pelea en una taberna de Deptford el 30 de mayo de 1593 (A Dead Man in Deptford la última novela publicada en vida por Anthony Burgess, autor también de La naranja mecánica, recrea las circunstancias de esa muerte).

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