Lidiar con el ruido en Londres

Ruido en Londres

Hoy una nueva colaboradora, Jessica, se estrena en Guirilandia con una visión muy personal sobre la contaminación acústica en Londres, es decir, el ruido de toda la vida. Dice así…

Durante el primer año de mi residencia en Londres me abrumaron las muchas diferencias que existen con España, el estilo de vida al completo es distinto. Hoy día, y después de tres años y medio de existencia londinense, hay algo que no deja de llamarme la atención. La forma en que aquí se gestiona el ruido.

Pertenezco a un grupo de meditación, uno de tantos que abundan en esta loca ciudad, y es que aquí es especialmente difícil escapar del ruido. El otro día en la sesión de “Mindfulness” estábamos realizando un ejercicio que consistía en mantener silencio y concentración e intentar captar todos los ruidos de fondo que uno fuese capaz. Después comentamos los hallazgos, los cuales iban desde el ruido del ventilador hasta los aviones que pasaban, que por cierto son muchísimos por hora, aunque a algunos os pueda sorprender, las ondas de estos llegan a interferir con las ondas cerebrales del ser humano, quizás esto explique el hecho de que aquí hay un porcentaje tan alto de lo que en mi pueblo llamaríamos “colgados” y que aquí llaman “nutters”.

Volviendo al tema, lo que nadie pudo determinar fue el silencio, el “sonido” del silencio, y es que aquí escasea, cuanto menos.

Si comparamos las calles de Londres con las de mi Sevilla natal, obvio que nada que ver, pero si vamos más allá de la gran diferencia numérica en términos de población, si te paras a pensar qué otros ruidos  hacen la diferencia, te das cuenta, de que con más de trescientos idiomas diferentes que se hablan aquí, y teniendo en cuenta que cuando uno no entiende un idioma, tiende a desconectar el traductor (mental) y solo oye un murmullo de fondo, los más y los menos oímos 298 murmullos de fondo. A esto añádele los autobuses gigantes, las obras de la calle, las sirenas tanto de ambulancia como de ese coche tan “cool” que de repente es policía de paisano y acelera casi elevándose como una nave espacial… No, nada que ver con Sevilla.

Esto suplica una biblioteca, pues, ¿adivina qué?, aquí las bibliotecas tampoco son silenciosas, y es que aquí, una biblioteca es un parque encubierto. La mayoría de bibliotecas tienen cafetería, llenas de mamis contándose batallitas “interesantísimas” y adolescentes planeándolas. El área de “kids” aquí se refiere al total de la biblioteca, lo mismo están donde deben estar, que están por las escaleras o llorando en cualquier esquina de la zona de adultos porque el padre está buscando un libro (probablemente de meditación), y ni se te ocurra quejarte, aquí los niños son sagrados y no se les coarta la libertad de expresión bajo ningún concepto. Lo que parece inaudito es la cantidad de vagabundos dormitando en los enormes sofás de “lectura”, estos ni se percatan de la llegada de la “Kids Entertainer” de turno que empieza a saltar y cantar “If you are happy and you know, clap your hands!”.

Si nos fijamos en lo que ocurre en un restaurante que se precie, no esos KFC de pega, donde el pollo frito, las patatas y el refresco te cuestan dos tristes libras.  No. Si te vas a un restaurante donde come gente inglesa, de todos los colores, pero inglesa, curiosamente es más silencioso que la biblioteca, ¿esto como se entiende? Solo se percibe el sonido del cuchillo y el tenedor, por supuesto, en armonía, y algún plato al ser retirado. Ahora, te vas a un bar de copas y resulta que en vez de escuchar música a todo o medio volumen, se oye una musiquilla ahí como disimulada, y gente hablando. Chiquillo, el restaurante para contarse los temas y el pub para bailar y ligar, ¿no? Aunque si te paras a pensar, no es extraño que esto de ligar sea tan complicado aquí, en Sevilla, localizas al que te gusta, lo marcas y si las miradas se cruzan, ya está. 

Bueno, donde parece que sí se toman en serio el silencio es en las viviendas, al menos las que no son edificios del Ministerio que le diríamos en Sevilla, los del Council. En las casas Victorianas convertidas, por muy caro que sea un apartamento de una habitación, no deja de ser una casa grande convertida en pequeños habitáculos con la distribución desastrosamente calculada. Se supone que en estos sitios la gente debería haberse hecho a la idea de que las divisiones no son muy gruesas.

Yo solía tener una vecina alemana que trabajaba en el teatro, por lo cual, llegaba a casa a eso de las 12 o la 1 de la madrugada, que aunque en Sevilla a esa hora en verano aún estamos sentadas en la puerta de la casa comiendo pipas y charloteando, aquí es una aberración de hora para irse a dormir. Pues esta chica que vivía debajo de mi apartamento, ni siquiera esperó a que deshiciesemos las maletas para advertirle a mi hija de que no corriese por el pasillo, que la “casa es muy ruidosa”.

Nosotras nos levantábamos a eso de las 7 de la mañana, que entre otras cosas, me parece una hora muy saludable para levantarse; obvio que hay que plantar los pies en el suelo, y claro, el parkett de un piso de alquiler aquí, no es el de España, cruje como aglomerado que es. Pues ahí estaba ella, en bata, ojos pegados, tocando a la puerta. Quizás si pudiésemos volar al despertar de buena mañana, seríamos pajaritos y viviríamos en un árbol, mucho más barato, donde va a parar.

Después de aquello, ya nunca mas se me ocurrió poner Cadena Dial o Los 40 Principales a todo volumen cuando limpiaba el piso y mucho menos invitar amigos españoles guitarra en mano para marcarnos unas rumbitas.

Si esta chica hubiese dado con una familia de las de la biblio, donde los niños pueden desgañitarse cuando es place… Primero que habría apreciado mi flamenquito, se habría comprado unos buenos tapones de cera o quizás se habría planteado un cambio de carrera.

En fin, en mi opinión, la gestión del ruido esta terriblemente gestionada en esta ciudad, claro que, qué sería de Londres sin todas estas absurdas contradicciones.

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6 Comments

  1. Lechuga said:

    ¿Sevilla? Estás de broma, ¿no? ¿Te refieres a ese lugar con un espantoso nivel de ruido que tenemos que soportar a diario? Ambulancias, coches, motos, bares, gente hablando a gritos (sí, comiéndose sus pipas en la puerta a la 1 de la mañana… y que se fastidie el que tiene que madrugar y no puede dormir), y por supuesto las maravillosas "velás" hasta las tantonas en los meses de calor… Por no hablar de los "silenciosos" aires acondicionados. Ni el tren se oye, del ruido ambiental que tenemos (y vivo al lado de las vías!).

    No sé si en Londres el tema del ruido está terriblemente gestionado, yo al menos duermo de maravilla cuando voy… pero compararlo con Sevilla, donde la gestión es "ponte unos tapones so malaje!" pues…

    • Jessica J said:

      Hola Lechuga, me alegra que tengas una opinión tan diferente a la mia.
      He vivido en Sevilla durante 26 años y en Londres casi 4. Encuentro Londres mas ruidosa, a pesar de lo que digan los noticieros españoles. Cada vez que viajo a Sevilla y camino por una calle que no sea muy transitada (cosa que no es muy común en Londres), me doy cuenta de la tranquilidad que se respira. Supongo que cuando oigo a la gente hablando, al menos, entiendo lo que dicen, y la música de la Velá es parte de mi cultura, quizás por eso no la encuentre tan dolorosa.
      Espero que al menos puedas disfrutar de las horas de sol, cuando no quema, de las tapas, cuando van con Cruzcampo y de las noches donde el canto de los grillos toma el poder ante los aires acondicionados.
      Gracias por leerme.
      😉

  2. Enric said:

    Primero de todo Jessica, bienvenida a Guriliandia!

    Segundo, dejando aparte la gestión del ruido en Londres (que siempre se puede mejorar) y entendiendo que es una afirmación persona, decir: "las ondas de estos [los aviones] llegan a interferir con las ondas cerebrales del ser humano"…?? me parece un poco pasado de rosca, no será que el porcentaje de "nutters" pueda estar relacionado con otras razones? por ejemplo un mayor número de gente? Población de Sevilla: 1.500.000hab – Población de Londres: 14.000.000 habitantes; o con el hecho de vivir en una urbe en constante actividad, gran exigencia personal, profesional y mental? que hables del ruido de los aviones lo entiendo, pero las ondas?

    Bueno, un saludo y sigue colaborando.

    • Jessica J said:

      Hola Enric, gracias por el comentario.
      Lo cierto es que hay estudios que revelan que las ondas emitidas por los aviones al aterrizar y al despegar, pueden y afectan al cerebro humano. Ten en cuenta que el ruido son ondas de sonido, pero en el caso de los aviones, hay que añadir las radiaciones y la vibración que producen en el ambiente. Por otro lado, como bien dices, hay un sinfín de agentes que contribuyen al estrés cerebral y están detallados en el post y algunos mas de los que no es prudente hablar aquí. Si algún día me aprueban un articulo sobre la toxicidad de vivir en Londres, lo explicaré encantada.
      Me encantará seguir colaborando.
      :)

  3. Alex said:

    El tema del ruido en las casas es un tema bastante complejo en Londres. Nunca te esperas que pagando las fortunas que se pagan para alquilar espacios tan reducidos encima conlleven el tener que aguantar todos los ruidos de los vecinos de abajo, de arriba y de los lados.

    Nosotros tuvimos que marcar muy de cerca a nuestros vecinos (ingleses) durante los primeros meses para poder llegar a aguantarnos mutuamente. Creo que tu vecina hizo muy bien de llamaros la atención para que os diérais cuenta qué es lo que molestaba y qué no.

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