Shortbread, galletas de mantequilla escocesas

Galletas shortbread

Las shortbread son las típicas galletas de mantequilla de origen escocés que se sirven actualmente con el té (o con lo que se tercie). Su nombre proviene de la palabra inglesa “shortening”, con que se denomina a las grasas vegetales o animales (por su alto contenido en mantequilla). Según su forma, podemos encontrarnos:

  • “Shortbread Fingers”: de forma rectangular. Literalmente alargadas como un dedo.
  • “Shortbread rounds”: con forma redondeada.
  • “Shortbread Petticoat tails”: con forma redonda extra grande, pero en cuanto se sacan del horno se cortan para formar  triángulos (como si fueran porciones de pizza) y así se presentan.

El origen de estas galletas lo encontramos en un postre medieval, que era una especie de pan-galleta que se hacía con levadura, especias y azúcar, al que con el tiempo se le acabó sustituyendo la levadura por mantequilla, dando lugar a unas shorbread más parecidas a las tradicionales.

Aunque durante el siglo XII  ya se elaboraban de forma primitiva, fue en el XVI cuando se perfeccionan, nada menos que por la Reina María de Escocia, gran aficionada a ellas. Incluso se cuenta que las “petticoat tails” fueron bautizadas así por la propia reina que vio que eran las de forma más refinada para presentar en la mesa.

La primera receta de shortbread de la que se tiene constancia es del año 1736, hecha por una escocesa llamada Mrs McLintock.

La mantequilla era un ingrediente caro, así que las shorbread se consideraban un alimento de lujo, reservado para ocasiones especiales, y solo para las clases que podían permitírselo. Originariamente solo se elaboraban durante la Navidad o el Hogmanay (término escocés para referirse a fin de año).

Ingredientes:

Las proporciones de los ingredientes son 1 parte de azúcar, 2 de mantequilla y 3 de harina. En esta receta vamos a tomar como medida una taza, pero podéis coger algo más pequeño o más grande en función de la cantidad de galletas que queráis hacer.

  • 1 taza de azúcar
  • 2 tazas de mantequilla (cuanto mayor calidad tenga y más fresca sea, más parecidas serán a las originales. Os aseguro que usar una marca u otra difiere mucho en el sabor)
  • 3 tazas de harina

Elaboración:

1.- Precalentamos el horno a 175-180º y preparamos una bandeja para horno cubriéndola con papel vegetal.

2.- Batimos la mantequilla alrededor de un minuto y le incorporamos el azúcar hasta mezclarlo todo bien y que la masa tenga aspecto homogéneo.

3.- Tamizamos la harina y la añadimos a la masa anterior poco a poco y sin batir demasiado, solo hasta que quede todo integrado.

4.- Ponemos la masa resultante en una superficie enharinada (para que no se nos pegue) y con un cortador vamos dando forma a las galletas y las vamos colocando en nuestra bandeja de horno hasta que terminemos de usar toda la masa.

5.- Opcional: Antes de meterlas al horno, si queremos, para que tengan un aspecto más parecido a las shorbread originales, con un tenedor pequeño podemos marcarles los agujeritos sobre la superficie de cada galleta. De esta manera también evitaremos que se abomben dentro del horno.

6.- Las horneamos durante 10-12 minutos (recordad que los tiempos varían en función de cada horno, así que no les quitéis ojo). Tienen que quedar blanquitas, sin llegar a tostarse demasiado.

7.- Cuando estén hechas, las sacamos del horno y las dejamos enfriar por completo sobre una rejilla. Una vez frías, ¡a comer shortbreads como si no hubiera un mañana!

Fácil ¿verdad? ¿Con qué vas a acompañar tus shorbreads caseras?

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