5 cosas tercermundistas de Londres

Londres es la ciudad más cara del mundo, la más visitada, la más deseada para trabajar y otro sinfín de títulos de grandeza y popularidad, pero en ocasiones, no deja de ser un nido de ratas. Aquí dejo una lista de cinco elementos de la vida londinense que no están a la altura:

1. Fontanería. Ya hablamos en su día de los grifos separados británicos, que proporcionan una auténtica experiencia de extremos. Nos transportan del frío polar al agua hirviente llegada directamente del infierno en apenas un palmo de separación. No son solo los grifos, los sistemas de fontanería británicos dejan mucho que desear por norma general: tuberías de la época victoriana que revientan periódicamente, depósitos de agua cultivando bacterias en las azoteas de las casas unifamiliares y presión nivel “pistola de agua” del todo a 100 en la mayoría de duchas del país.

Grifos británicos

2. Aceras. Si es que pueden ser consideradas aceras… En cuanto abandonamos las calles más céntricas es común ver aceras que apenas se diferencian de las calzadas. Simples relieves de rugoso asfalto o irregulares baldosas tambaleantes que se convierten en minas anti-persona los días de lluvia. Las calzadas tampoco se salvan de la quema, con baches parcheados hasta la saciedad que se convierten en auténticos pozos. Traed de visita a cualquier jefe de obra patrio y veréis como permanece atónito sin pestañear durante todo el viaje. Yo lo he probado. No es casualidad que en Reino Unido existan webs especializadas en denunciar a los ayuntamientos por daños sufridos por estos baches (potholes).

Carretera baches

3. Higiene. Ausencia total de papeleras en la vía pública, recogida de la basura solo una vez por semana, bolsas tiradas por los suelos en las pricipales calles comerciales de Londres, entrañables zorros y ardillas convertidos en animales carroñeros… La limpieza e higiene de la ciudad de Londres deja a menudo mucho que desear, como la gran población de ratas y ratones de la ciudad se empeñan en recordarnos. Además, aunque no conviene generalizar con estos temas, normalmente, la higiene personal del norte de Europa es bastante peor que la del sur y, definitivamente, no es el fuerte de muchos ingleses. El bidé ni existe ni se le espera, primero porque la mayoría de británicos no conoce su utilidad y, segundo, porque aunque lo intentasen sería imposible meterlo en los minúsculos cuartos de baño londinenses. En mi anterior oficina solíamos echar una pachanga de fútbol todas las semanas, de los 10 que íbamos solo un indio y yo nos duchábamos tras el partido.

Limpieza en Londres

4. Transporte. Este punto seguro que genera polémica ya que, por lo general, los turistas y visitantes esporádicos hablan maravillas del transporte londinense: estaciones de metro famosas, románticos autobuses de dos plantas, barcos navegando por el Támesis… incluso tenemos el andén 9 3/4 de King’s Cross que te lleva directamente a Hogwarts. Pero cualquiera que haya vivido una temporada en la gran ciudad sabrá que el metro más antiguo y caro de Europa no tiene aire acondicionado ni cobertura para el móvil; que cualquier huelga o los “engineering works” del fin de semana te pueden dejar aislado en tu barrio durante días; que los trenes fallan cuando llueve, cuando nieva, cuando hay un fallo de señal o en cualquier otra situación imaginable; o que unas simples tostadas quemadas pueden paralizar una de las principales estaciones de la ciudad en plena hora punta.

hora-punta

5. Alojamiento. Recuerdo ver espectáculos dantescos cuando comencé a buscar habitación en Londres hace 6 años y ya repasamos hace un tiempo los horrores del mercado inmobiliario en Londres que nuestros lectores se habían encontado. Con el tiempo uno se acostumbra al moho, a las trampas para ratas, a las moquetas rancias, a las estrecheces… Forman parte del día a día en la mayoría de hogares de Londres. Pero, en qué otro lugar del mundo se atreverían  a pedir casi 200 libras (250 euros) al mes por un “antiguo armario convertido en ático acogedor en pleno centro de Londres“, “solo apto para personas bajitas y sin antecedentes de claustrofobia”. Es decir, un armario donde dormirás junto a la caldera,  y donde la única “ventana” da a otra habitación. Eso sí, los gastos están incluidos.

armario-vivienda

Foto sacada del anuncio de Gumtree donde apareció semejante oportunidad.

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5 Comments

  1. Frauke Gromotka said:

    Pues muy interesante…. Yo podría escribir exáctamente lo mismo de algunas ciudades españolas – por ejemplo de Sevilla: tuberías que no funcionan (el papel higienico no se puede tirar al váter sino a una papelera!), aceras que no merecen el nombre por los adoquines desnivelados y baches, higiene inexistente en lavabos de muchos bares, basura, caca de perros y malos olores en cualquier esquina, acera y parque, transporte público caótico sin horario, a las horas punta tan lleno que ni te dejan subir y caro porque el billete del autobus no vale para el metro y viceversa, pisos con muros ultrafinos y ventanas que te dejan oír cada palabra del vecino y de los pasantes en la calle. Es que los españoles os quejáis mucho – sea en vuestro propio país sea en el extranjero.

    • Nuria Corbi said:

      Te doy toda la razon. Y lo de que nos quejarnos mucho, es verdad tambien, aunque hay excepciones.

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