The Tunnel, donde los grafitis van a morir en Londres

The Tunnel

Cuando el Eurostar abandonó la estación de Waterloo en 2007, llevándose los bártulos a St. Pancras, el horripilante túnel de Leake Street dejó de ser necesario, pero no horripilante. Privado del flujo constante de tráfico que lo hacía relevante, se convirtió en un simple y sucio túnel de 300 metros hacia ninguna parte.

Hasta que Banksy, el artista callejero más famoso del mundo, lo tocó con su varita mágica en 2008. Esta vez, no solo dejó sus grafitis allí, sino que organizó el Cans Festival, invitando a todo el mundo a dejar su huella en este lúgubre túnel bajo las vías de Waterloo. De esta forma, según el propio Banksy “se transforma un oscuro y olvidado pozo inmundo en un oasis de arte”.

The Tunnel muro

Desde entonces, sus muros, luces, puertas y vallas cambian constantemente, sin dejar apenas un solo rincón sin pintar. Aunque como de costumbre, sin festivales que atraigan a los grandes talentos del arte callejero, lo que predominan son las firmas que se superponen constantemente en una batalla de egos con sprays de pintura.

The Tunnel de noche

El lugar es un icono del panorama underground y es a menudo usado por fotógrafos como fondo urbano, pero sin duda no forma parte de las rutas turísticas a pesar de encontrarse a tiro de piedra del mismísimo London Eye. Su entrada, desde luego, no invita al visitante medio a adentrarse a sus entrañas, pero una vez vencida la aprensión inicial, no te arrepientes, sobre todo si tienes una cámara de fotos decente colgando del cuello. Es uno de esos lugares tan feo como fotogénico.

The Tunnel entrada

A pesar de conocer bastante bien la zona, nunca había pasado por allí hasta la pasada semana, cuando la apertura del nuevo escondrijo de moda para skaters en los Old Vic Tunnels, me llevó hasta allí. Pero eso lo dejaremos para el siguiente artículo.

The Tunnel final

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