Despedida y llegada del emigrante: paso hacia una nueva vida

Despedida y llegada

Una vez que hemos decidido nuestra partida hacia un nuevo país como Inglaterra, en busca de nuevas oportunidades, de nuevas posibilidades laborales, se nos presenta el reto de realizar todo lo necesario para dar los pasos adecuados y convertir esta nueva etapa vital en un acontecimiento importante y positivo. Tenemos que tener en cuenta que cada fase de este proceso debe ser resuelta de forma satisfactoria para que el desarrollo progrese sin complicaciones, logrando una vida plena en el país al que se emigra.

Dentro de este proceso estaría la necesidad de despedirnos de nuestros seres queridos y del lugar del que procedemos, así como los primeros momentos en el nuevo país, la llegada a Londres. Veamos qué implica psicológicamente para la persona esta despedida y esta llegada, y cómo se puede realizar de forma positiva para seguir ese camino iniciado de forma adecuada.

Emigrantes

LA DESPEDIDA

La despedida del contexto vital anterior es el cierre de un momento evolutivo, el final de una etapa en la vida de quien emigra y el comienzo de otra. Se cierra un ciclo y comienza uno nuevo. Cualquier cambio evolutivo implica una crisis al tener que comenzar desde un nuevo punto de apoyo existencial, desde un nuevo contexto vital. Para dar ese paso la persona tiene que ser consciente de lo que deja atrás y ser consciente de lo que viene a continuación. Es lo que llamaríamos la pérdida de aquello que se deja atrás en el caso del emigrante.

La pérdida de lo anterior, hace que entremos en una crisis vital, vista como cambio importante y no como algo negativo, que puede servirnos para crecer como personas (en principio habría una mayor independencia, maduración,…) o bien puede que nos debilite, al haber perdido apoyos existenciales externos (familia, amigos). Esto dependerá de cómo se afronta el cambio y a este respecto, la persona tendrá que tener en cuenta la situación personal de la que parte. Si en nuestra partida migratoria llevamos con nosotros aspectos emocionalmente no resueltos: miedos, vinculaciones emocionales inmaduras, conflictos psicológicos, culpabilidad, etc.; esa carga emocional nos pesará a la hora de afrontar la nueva realidad. Así pues, antes de partir, es bueno resolver aquellas cargas emocionales que hemos ido portando en nuestra vida para no viajar con ellas, sino una vez en el lugar de destino podrán aparecer en forma de síntomas como ansiedad o depresión.

Por último, para dar por cerrada esta etapa podemos ayudarnos de ritos de despedida que nos dispondrán psicológicamente para prepararnos y estar dispuestos a comenzar la nueva vida que nos espera en el destino elegido: Londres.

Llegada a Londres

LA LLEGADA A LONDRES

La llegada a un nuevo contexto vital como es esta gran ciudad, plantea psicológicamente multitud de aspectos complejos en lo personal. Los retos principales serán:

  • Encontrar un trabajo o adaptarse a él si ya se tiene
  • Hallar una vivienda adecuada
  • Conocer personas para comenzar nuevas relaciones sociales
  • Aprender los aspectos más importantes de la nueva cultura: las costumbres, el idioma, “pensar” con la nueva moneda,…
  • Conocer la ciudad: su forma de transporte, lugares, características, incluso algo tan básico como las nuevas normas de tráfico (ese look right o look left tan característico de Londres)
  • Realizar los trámites administrativos y burocráticos (solicitar el NIN, darse de alta en el médico, abrir una cuenta bancaria,…)
  • Y un sinfín de actividades necesarias,…

Para esta adaptación lo que suele surgir al principio es el “Estrés” típico del emigrante, con tanta estimulación nueva y actividad frenética que parece no terminar nunca. Es normal que las primeras semanas haya un gran desgaste físico y psicológico, que poco a poco iremos recuperando a medida que vamos consiguiendo estos retos. Pero veamos un poco más en detalle de qué trata este Estrés.

El Estrés tiene relación con un estado de alerta (ante todo lo nuevo y los retos) y de activación del cuerpo para poder realizar actividades de forma “rápida”. Para poder responder a la demanda. En este caso la “demanda” principal es integrarse en la vida diaria del nuevo contexto. Cuando el estrés es en dosis altas se entra en un estado de ansiedad y nerviosismo que en muchos casos impide realizar las actividades de forma adecuada, generándose una espiral de ansiedad-errores-preocupación-ansiedad. Su función, que en un primer momento puede ser adaptativa, ya que facilita la capacidad de realizar cambios importantes como la nueva adaptación a la ciudad, puede llegar a plantear una respuesta disfuncional ante los acontecimientos externos. El estrés disfuncional aparece ante la idea de tener que responder de forma adecuada y la previsión de no poder hacerlo, produciendo los síntomas más característicos que algunas personas viven en estos primeros momentos de adaptación: ansiedad, problemas digestivos, insomnio, irritabilidad, mareos, taquicardia,…

Para afrontar este reto es necesario reforzar la confianza en uno/a mismo/a (es lo que se suele llamar autoestima, algo que es necesario tratar en otro artículo) y tener en cuenta ciertos aspectos o recomendaciones que pueden servirte para soportar el estrés de los primeros momentos:

  • Como punto de partida puedes realizar un análisis psicológico de tus Fortalezas, Debilidades, Amenazas y Oportunidades (DAFO), viendo qué aspectos, que ya posees o tienes, puedes potenciar (aspectos personales como paciencia, constancia,…) o reconociendo aquello que tienes que “cultivar” (ser más extrovertido, saber pedir ayuda,…)
  • Es un buen momento de potenciar el desarrollo personal, de superar miedos o limitaciones que nos reconocemos. Aquello que has detectado como Debilidades o Amenazas, puedes plantearte superarlas, aprendiendo lo necesario para su desarrollo.
  • Uno de los retos es poder asimilar toda la información y adaptarte al nuevo contexto. Apunta lo que vayas conociendo, repasa aquello que es importante, siente que vas comprendiendo mejor tu nuevo contexto vital. Las nuevas tecnologías pueden ser una gran ayuda para manejar toda la información nueva.
  • El emigrante puede sufrir de cierto insomnio y agotamiento por la intranquilidad de los primeros momentos, pero hay que tener en cuenta que hay mayor rendimiento cuando el cuerpo y la mente están descansados. Para ello es necesario: Tener una alimentación saludable, realizar ejercicio y planificar las horas de sueño; también es necesario reducir los estimulantes como cafeína o teína (aunque parezca que puede servir de “más estimulación”, el proceso de adaptación a la nueva vida ya tiene suficiente estimulación); y por último es necesario tomarse tiempos de descanso y de ocio.
  • Realiza un Planning semanal y planifica en concreto lo que vayas a hacer cada día. Pon prioridades y aspectos secundarios. Separa en esta planificación objetivos generales (encontrar vivienda) y objetivos específicos (visitar una casa concreta). Ponte objetivos reales, sin la pretensión de abarcar todo en muy poco tiempo. Repasa cada día lo logrado, ya que es algo que te puede ir dando confianza en el progreso que estás haciendo.
  • Reconoce tus limitaciones: No puedes controlar todo. Aceptar lo que sí depende de ti (ser constante, realizar las actividades necesarias, aprender lo necesario) y lo que no depende de ti (que nos den o no trabajo, que nos acepten o no), es fundamental para no frustrarse en estos primero momentos.

En definitiva, si eres un recién llegado a esta ciudad estimulante y caótica como es Londres, necesitarás reorganizar tu forma de vida, de existencia, para poder hacer viable el proceso de adaptación. Para ello tendrás que ver qué capacidades y recursos psicológicos tienes, y ser consciente de aquello que necesitas aprender o desarrollar en esta nueva vida. Ánimo y como dice el novelista Scott Fitzgerald: “La vitalidad se revela no solamente en la capacidad de persistir sino en la de volver a empezar”.

Artículo elaborado por: Sergio Delgado Somodevilla.

Psicólogo Terapeuta Online. Especialista en emigración

Podéis saber más sobre él en: www.psicologiaenlared.com

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2 Comments

  1. Mónica said:

    Creo que un reto principal que merece un punto aparte es el transporte, ya que será uno de los mayores causantes de stress del nuevo londinense. Si vienes de una ciudad donde el metro vuela, prepárate para lo contrario. Si estás acostumbrado además a escribir quejas y reclamaciones oficiales, olvídate de lo que son. Si piensas que tu sentimiento de indignación es compartido por millones de viajeros, (al menos los que viajan contigo) y que se les va a contagiar los ánimos de protesta colectiva, sigue soñando. Si piensas que al menos, los findes puedes relajarte y confiar en el transporte público por su sangrante coste y porque pagas impuestos, y te lo mereces, ponte al día con los avisos de TfL. Si piensas que te libras de un mal servicio, usando otro medio alternativo, bien equivocadito que andas: tren, metro, metro ligero, autobús…Los únicos medios alternativos fiables son la bicicleta ( y cuidadito con no morir atropellado), la scooter y tus piernas, pero claro contando conque no se ponga a llover…

  2. Iván said:

    Hola Jorge! Llevo varias semanas siguiendo tu blog y en primer lugar me gustaría darte las gracias por la gran ayuda que está suponiendo para muchos españoles que en breve partiremos hacia esta gran ciudad. Yo me voy con unos amigos dentro de poco más de un mes, y cuánto más cerca está la fecha de partida, más nervioso estoy. Me voy con un nivel "medio español" (es decir, el típico que adquieres en bachillerato y que poco te sirve para entender a los angloparlantes) y me preocupa mucho encontrar trabajo sin tener un nivel alto de inglés. He leído tu entrada de encontrar trabajo no cualificado pero me gustaría que me respondieses, de una manera más directa, cómo de difícil es encontrar trabajo en Londres con un nivel básico de inglés. También me gustaría saber con cuánto dinero ( más o menos) se puede sobrevivir durante un mes en una ciudad tan cara como Londres. Muchas gracias de antemano!

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