Tour gastronómico por el East End

The English Restaurant

El East End de Londres merece siempre una visita. El mercado de Spitalfields, Brick Lane, Jack el Destripador,… Sus calles están marcadas por un pasado turbulento y siempre marginal, a la sombra de la poderosa City. Desde el siglo XVII ha sido refugio de inmigrantes hugonotes primero, irlandeses y judíos después y bangladesíes en la actualidad. Es la zona cool de la ciudad, la del arte callejero, la más multicultural y multireligiosa. Paraíso de hispters y demás modernos.

Todo esto se ve y se respira en sus calles y edificios, pero sobre todo se saborea. Por eso los Eating London Food Tours son tan buena idea, porque a través de la visita a 8 de sus restaurantes más representativos, te permiten darle un bocado al presente y pasado del barrio más alternativo de Londres. La semana pasada asistí como invitado a uno de sus tours de 3 horas y media de duración, guiados por Nicole, una simpática australiana convertida en “proper Londoner” que, debo reconocer, me descubrió cantidad de anécdotas y lugares nuevos.

Comenzamos a las 10 de la mañana con un desayuno tan potente como inglés: un sandwich de bacon. Pero no cualquier sandwich de bacon, sino el de St. John Bread & Wine, considerado el mejor de la ciudad. Un lugar donde veneran al cerdo como solo lo hacemos en España. El pan es horneado cada mañana en su propio horno y hasta el ketchup es casero.

Sandwich bacon

Para el que sea más de dulce a la hora del desayuno, un pequeño bread pudding recién hecho con un chorretón generoso de custard cream por encima, le espera en la segunda parada, en The English Restaurant. Toda una sorpresa de restaurante, con un interior auténtico, del que he tomado nota para visitar con más calma a la hora de la cena.

Bread pudding

La tercera parada tiene olor a pies y acento francés: Androuet. Creada en París hace más de un siglo y considerada una de las mejores queserías de Londres. La cata incluye 3 quesos ingleses, uno fresco que no me impresionó mucho, un Cheddar bastante bueno, curado en cueva, como debe ser, y un Stilton acompañado con unas nueces caramelizadas, que me hizo olvidarme por completo de los dos anteriores y del que me llevé casi medio kilo a casa.

Queso Stilton

Entre desayunos, quesos y las historias de Nicole, que nos va narrando la historia del barrio y enseñando sus rincones favoritos, casi ha llegado la hora del almuerzo. Para probar el mejor fish and chips de la ciudad, el de Poppies, hay que ir temprano para evitar aglomeraciones, pero de la mano del tour tenemos reservada una tranquila mesa para disfrutar de su interior. Creo que pronto le dedicaré un artículo completo al restaurante de Pop, porque da para bastante más de un párrafo y una foto.

fish and chips

En un barrio que fue dominado por la destilería más grande de Londres, la Old Truman Brewery, el paso por el pub local es obligado. En este caso el Pride of Spitafields, donde degustaremos una ale y una sidra para limpiar el paladar antes de cambiar radicalmente de sabores.

Y es que, estando en pleno Brick Lane, la capital del curry, no podemos irnos sin probar un poco. Casi todos los restaurantes allí lucen sus “títulos” en la entrada y Aladin es de los más condecorados, ostentando el nombre de mejor restaurante de curry según la BBC y con una foto de un jovencísimo Príncipe Carlos como cliente más ilustre. Allí probaremos 3 diferentes curries que van de menos a más, tanto en lo picante como en interés, según mi humilde paladar.

Curry en Aladin

Seguimos subiendo por Brick Lane, remontando años de inmigración, dejando atrás la Mezquita que entonces era Sinagoga, cuando la zona estaba llena de refugiados judíos provenientes de Rusia y del centro de Europa. En aquella época habría muchos más sitios como Beigel Bake, donde sirviesen un beigel (o bagel) atiborrado de hot salt beef con mostaza y pepinillo de acompañamiento. Hoy solo quedan dos, pero Beigel Bake abre las 24 horas del día, 365 días a la semana, asegurándose de cubrir toda la demanda (llegan a servir 7000 de ellos al día).

Beigel

 

Acabaremos la visita en uno de los lugares de moda: Pizza East. Un lugar que, en el entorno de una antigua fábrica de bacon, representa perfectamente el espíritu cool del East End. Una pizza para terminar sería demasiado incluso para mí, pero siempre queda hueco para el postre. La salted chocolate caramel tart, junto con una taza de té, es el final perfecto para una larga caminata por las calles del Este de Londres.

Sweet and salty

El precio del tour, con tanta comida de por medio, se va irremediablemente hasta las 59 libras por persona, pero como habréis comprobado, os alimentan para el resto del día. Además hay que tener en cuenta que de momento solo están disponibles en inglés, lo cual no debería ser un problema si os defendéis más o menos, ya que la comida habla por si sola y la guía tiene un acento claro y fácil de entender. Si queréis más información o reservar plaza, debéis hacerlo en: www.eatinglondontours.co.uk

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3 Comments

  1. Q said:

    Yo personalmente no describiria PE como un local de moda. Y lo digo con conocimiento de causa. La compañia a la que pertenece, Soho House, si posee algun local mas interesante (aparte de los clubs de miembros)… Yo sin duda me decanto por el Dirty Burger o Cafe Boheme en Soho, abierto hasta tarde y con un aire a brasserie francesa que me gusta. Eso si, la comida de PE (cualquiera de los 3 de Londres) bien merece una visita!

  2. Karla said:

    Acabas de mostrarme la cara más fascinante del East End, merece la pena gastar las casi 60libras por ir allá y comer, comer, comer. 😀

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