Una calle cualquiera de Londres: Dean Street

Dean Street

Un visitante incauto podría tomarla por una calle vulgar y ruidosa, cubierta de andamios y tiendas de chinos. Pero la historia de Dean Street no es la de cualquier vieja y retorcida calle de Londres, sino la de un testigo mudo por el que pasaron gentes y acontecieron momentos que cambiaron el mundo.

El paseo por Dean Street, en el corazón del Soho, se puede hacer de norte a sur o de sur a norte, pero en ambos sentidos se viaja no sólo en el espacio sino también en el tiempo. Nosotros lo recorremos comenzando desde el sur, entrando por Shaftesbury Avenue y dejándonos llevar poco a poco a lo más profundo de los últimos tres siglos de historia.

Llevamos apenas unos metros recorridos cuando una sucesión de banderas británicas y francesas nos indican sin ningún género de duda que hemos llegado al mítico French House (foto de la cabecera). Estamos en plena Segunda Guerra Mundial y este bar hace las veces de improvisado cuartel general para Charles de Gaulle y los altos cargos de la resistencia francesa.

Siguiendo hacia el norte y un siglo antes, llegamos al número 26 de la calle, al restaurante Quo Vadis, sobre el cual desde 1851 un filósofo alemán malvive en dos cuartuchos con un número indeterminado de niños, su mujer y la criada, a las que ha dejado preñadas casi al mismo tiempo. Se llama Karl Marx y junto a su amigo y vecino Engels, que vive en el número 28, han escrito un panfleto político llamado Manifiesto del Partido Comunista.

Casa Marx

Apenas unos años antes, en 1845, nos cruzamos con un jovencísimo Charles Dickens de camino al Royalty Theatre, donde intenta ganarse la vida actuando en obras teatrales amateur. Como actor no vale mucho, pero creo que algún día será un gran escritor.

Desde el otro lado, pero 40 años antes, el Almirante Nelson nos saluda con el brazo bueno. Nos dice que no se puede entretener mucho. Lleva toda la tarde probándose ataúdes por lo que pueda pasar y tiene montón de papeles y mapas que revisar. Hoy pasa la noche en Dean Street, pero mañana mismo pone rumbo a Cádiz con su flota. Su victoria allí le valdrá un monumento en una plaza cercana, pero me parece que hará uso de ese ataúd al fin y al cabo.

Nuestros pasos nos siguen llevando atrás en el tiempo y al llegar a la altura del número 21, en lo que ahora es el Soho Theatre, nos detenemos a escuchar. Verano de 1764, un niño de 8 años impresiona a todos con su talento acompañado por su padre. Son la familia Mozart.

Si necesitas un descanso entre tanta personalidad, antes de llegar a la casa de Marx, una bocacalle a la derecha (Bateman Street) te llevará a un bonito pub, The Dog and Duck, donde puedes tomar una buena pinta de ale o comer algo. Claro que en la parte de arriba, donde está el comedor, es donde George Orwell solía pasar la tarde.

En otra bocacalle cercana, y a modo de bonus, os dejo como tarea buscar una de las 7 narices del Soho. Es de tamaño considerable y se deja ver, siempre y cuando sepas adonde mirar.

Nariz del Soho

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6 Comments

  1. Aeren said:

    El articulo esta escrito muy dinamicamente y te mantiene enganchado durante todo el recorrido por la calle siempre preguntandote quien vendra despues!

  2. olaxta said:

    ¡Hola! Sigo tu blog desde hace mucho y me encanta. Me gustaría solamente decirte que imagino que tecleando te has equivocado a escribir el apellido de Marx. ( con la “X”, no con la “K” )

    • Jorge Ruiz said:

      Gracias Olaxta por avisar. Corregido!
      Un saludo y espero seguir viéndote por Guirilandia en forma de comentarios…

  3. Elena said:

    Siempre me enseñas algo nuevo, por cierto ha quedado muy bien el nuevo diseño 😉

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