Londres sin construir: Torres
Londres tiene un gran número de construcciones emblemáticas, históricas y mundialmente conocidas, pero hay ciertos proyectos que podrían haber llegado a convertirse en símbolos de la arquitectura y que, por diferentes motivos, se quedaron simplemente en eso, en proyectos. Es el caso de estas torres, que pudieron dominar el cielo londinense pero se quedaron en simples trazos en papel o en la memoria de unos cuantos ancianos.
La Torre del Crystal Palace. Cuando a finales de 1851 se decidió mover el magnífico Crystal Palace de su ubicación original en Hyde Park y, más de medio siglo antes de que los americanos contemplasen la idea de los rascacielos, un arquitecto británico llamado Burton, propuso volver a ensamblar la estructura en un impresionante obelisco de cristal y acero de más de 300 metros de altura y 50 plantas. Por supuesto la idea, tan futurista como descabellada para la época, se quedó en un simple boceto. Curiosamente hoy se cumple el 75 aniversario de la destrucción del Crystal Palace. De haberse llevado a cabo la construcción de esta torre, no creo que hubiese durado tanto…La Torre de Wembley. Tras la exposición universal de Paris en 1889, los británicos se morían de envidia por tener su propia torre Eiffel. Sir Edward Watkin, presidente del ferrocarril metropolitano londinense, decide construir un nuevo icono arquitectónico que atraiga a las masas a la frontera noroeste de Londres donde acaba de llegar con sus trenes. Organiza un concurso al que invita al propio Gustave Eiffel, que sabiamente declina participar, y al final es el británico Benjamin Baker el que se lleva el contrato con una enorme torre de 8 patas y 353 metros. Hay que aclarar que Baker ya estaba construyendo una torre similar en Blackpool, que aún hoy en día es el mayor atractivo de la ciudad, pero que se quedaba en 158 metros (la mitad que la torre parisina). Se había convertido por tanto en una simple cuestión de ver quién la tenía más grande.
El diseño original de 8 apoyos se modificó a 4 para abaratar costes, lo cual incrementó considerablemente el peso en cada pata, provocando el hundimiento y la inestabilidad de la estructura cuando apenas se levantaba 50 metros del suelo. En 1907 se terminó su derribo y unos años más tarde se utilizaría ese mismo terreno para construir el mítico Estadio de Wembley. Cuando hace 10 años se construyó el nuevo estadio, todavía encontraron restos de los cimientos del llamado “Capricho de Watkin”. La imágen está sacada del archivo del Ayuntamiento de Brent.
La Torre Imperial Monument. En 1904 había cierta preocupación por parte del clero por la aglomeración de monumentos en la Abadía de Westminster. En esa época la euforia imperial Británica era desmedida así que la solución tenía que ir en consonacia. El arquitecto de la propia diócesis, John Pollard Seddon, propuso un enorme complejo contiguo a la Abadía, en el que pudiesen situar todos los monumentos, coronado por una inmensa torre de 168 metros que dejaría en ridículo al propio Big Ben (que no llega a los 100 metros de altura). Un centro “propio de la metrópolis del Imperio, donde nunca se pone el Sol”. La imposibilidad de financiar semejante proyecto detuvo en seco sus delirios de grandeza.
La Torre de Selfridges. Los legendarios almacenes Selfridges, en Oxford Street, se construyeron por fases y fueron abiertos al público allá por 1909. Pero en su fase final, estaba proyectado y aprobado por el mismo H. Gordon Selfridge, construir sobre el actual edificio esta monstruosa y desproporcionada torre, que nunca se llevó a cabo.
Hay muchos otros proyectos que se quedaron en el limbo arquitectónico. Como un gigantesco mausoleo en forma de pirámide en pleno Primrose Hill que debía alojar hasta 5 millones de tumbas o una torre de 300 metros para conmemorar la reforma electoral de 1832. Pero ya vale de torres por hoy…
Pista de deshielo
Como todos los años, Londres ha abierto ya sus múltiples pistas de hielo (ice rinks) por toda la ciudad. La diferencia es que, al contrario de como estábamos hace justo un año, en esta ocasión el frío de verdad no se ha presentado aún, por lo que las pistas de hielo lo son más bien de deshielo, no aptas para principiantes por riesgo de ahogarse en una caída.
Hoy al mediodía, una de las pistas más importantes, la que se encuentra a la sombra de la Torre de Londres, mostraba este aspecto, con zonas de marejada o cierta marejada en la superficie y ni un alma patinando. Será que pagar 10 libras y media por darse un baño helado es mucha pasta teniendo el río tan cerca…
¡Se hace saber! Que mañana miércoles día 30 hay prevista una huelga de funcionarios en Reino Unido y que se espera que gran parte de los empleados de aduanas de los aeropuertos la secunden, por lo que el lío está asegurado. Se esperan grandes retrasos en el control de pasaportes que, de por sí ya suele ser bastante lento. Consultad la web de vuestra aerolínea y aeropuerto de llegada o salida. Paciencia y suerte!
Edificios que cobran vida
Esta noche, la emblemática Torre Millbank, situada a la orilla del río entre las estaciones de Westminster y Pimlico, servirá de gigantesca pantalla de 118 metros, para un espectáculo 4D, donde la cuarta dimensión es supuestamente el sonido, pero que esta noche puede ser el intenso frío que se empieza a apoderar ya de Londres.
Los edificios colindantes, como por ejemplo el cuartel general del MI5, el servicio de inteligancia británico interno, se quedarán a oscuras para que la proyección sea visible en todo su esplendor desde ambas arillas del río. En caso de que os pille algo a desmano pasaros por allí a las 9 de la noche, podéis renunciar a una de las dimensiones, la de la profundidad, y seguir el evento por streaming.
En realidad no es más que la promoción del nuevo teléfono de Nokia, que se ha alzado de entre los muertos y vuelve a estar en las estanterías de las tiendas de telefonía, además de en el fondo del cajón de casa, como teléfono de emergencia. No penséis que esto es un artículo patrocinado o algo por estilo. Si Nokia decide enviarme uno gratis, no le haré ascos, de lo contrario no hay ninguna posibilidad de que me compre el nuevo Nokia Lumia. Bastante tengo con sufrir Windows en la oficina y en casa, como para además llevarlo todo el día en mi bolsillo.
La globalización de los pimientos
Comprar verduras en muchos de los supermercados ingleses es, habitualmente, como darse un paseo por la huerta murciana. Estos grandes supermercados compran producciones enteras de ciertas explotaciones en España y le ponen su “marca” indicando únicamente la nacionalidad de origen.
Ayer por ejemplo, en Marks and Spencer. La lechuga española, los tomates españoles, el pepino español, hasta me compré una botellita de vino de Cariñena. Pero los pimientos… los pimientos vienen en trío multicolor y con sorpresa: Un pimiento rojo español flanqueado por uno naranja y otro amarillo holandeses. Una clara muestra del concepto de globalización en la cesta de la compra y de que la guerra de los 80 años de Flandes aún no ha finalizado. Menos mal que les ganamos la final del Mundial…
Archivo: noviembre, 2011











