Archivo: septiembre, 2011
  • El Armario del Rey

    En alguna de las últimas peregrinaciones hacia los pubs que rodean la catedral de St. paul’s, nos topamos con una curiosa iglesia que no terminaba de parecer una iglesia, envuelta como estaba por las estrechas callejuelas y pasadizos de la City londinense. Al descubrir la entrada principal con el nombre la cosa quedó clara, o quizás no tanto. St. Andrew by the Wardrobe se llama, es decir, San Andrés junto al Armario. Viniendo de donde vengo, donde la Catedral está dedicada a una Virgen junto a un Pilar, no soy quien para hacer coñas, pero hay que reconocer que el nombre de la iglesia se las trae.

    La iglesia en sí no es gran cosa ya que, como otras 50 iglesias de la City, fue destruida en el Gran Incendio de 1666 y reconstruida después por Sir Christopher Wren sin mucho empeño. Para colmo, también fue arrasada por los bombarderos nazis por lo que su última remodelación fue en 1961. Lo más destacable es el hecho de que fue Shakespeare fue uno de sus parroquianos.

    ¿Pero a qué se debe la aparición de un armario o ropero junto al nombre de San Andrés? Al parecer, en 1361 el Rey Eduardo III decidió mover su Amario Real desde la Torre de Londres a un edificio justo al norte de la iglesia. Conocido como el “Great Wardrobe“, contenía las lujosas ropas ceremoniales de la realeza, es decir, los gayumbos del Rey. Pero tampoco se libró de las llamas en 1666 y nunca más se volvió a construir.

    Hoy en día, tan solo queda una de esas plaquitas azules recordando el lugar en una bonita y aislada plazoleta, tomada por los malditos estate agents, los agentes inmobiliarios.

    El armario del rey

  • Verdades y mentiras sobre Londres: La Limpieza

    Londres, según las encuestas, tiene fama de ser una de las ciudades más sucias. Quizás para el estándar español no tanto, porque nuestas ciudades son bastante guarras, aunque desde luego es más sucia que cualquier ciudad del norte de Europa, donde casi se podría servir la sopa en el suelo. De todas formas, teniendo en cuenta lo complicado que es ser limpio en Londres, yo creo que el civismo de sus ciudadanos es digno de admiración.

    Para empezar, en Londres no hay papeleras. Como ya conté en su día, el Gobierno decidió eliminarlas hace 20 años para evitar la colocación de bombas, y hoy en día encontrar una papelera en el centro de Londres no es nada fácil. En toda la red de metro hay 800 papeleras para 270 estaciones. Aún así, cada día alucino al ver a la gente en una gran estación de tren como Charing Cross persiguiendo al pobre limpiador para tirar sus desperdicios al cubo. En esta estación por la que pasan más de 40 millones de pasajeros al año no hay ni una sola papelera.

    La cosa no mejora cuando nos alejamos del centro. Sin duda se encuentran más papeleras, pero en los barrios residenciales el camión de la basura pasa a recoger los cubos una vez a la semana. Por mi casa pasa solo los miércoles por la mañana (al menos en eso sí que todos los paises son iguales, el jodido camión de la basura te tiene que despertar), así que si te despistas y no tienes el cubo y el reciclaje listo frente a tu puerta, despídete y guárdate tu porquería hasta la semana que viene.

    Podéis ver un ejemplo claro de la situación en esta foto tomada por Calvanki el pasado domingo en Brick Lane. La gente de Londres quiere ser limpia, lo que pasa es que no les dejan…

    Basura en Londres

  • Veranillo indio de San Martín

    El clima es un tema que he exprimido como pocos en este blog, y es que es una de las cosas que más nos unen a británicos y españoles. Quejarse del tiempo es deporte nacional tanto aquí como allí. Vamos que si metes a un español y a un británico en un ascensor, hay tema de conversación asegurado.

    Yo soy de los que va de viaje dejando atrás un sol inusitado en Londres y llega a España bajo lluvias torrenciales. De los que recuerda al fín cogerse paraguas despues de toda una semana cayendo chuzos de punta y no llega ni a abrirlo. De los que deciden cogerse el abrigo y bufanda el único día de Invierno en el que se superan los 20 grados. Digamos que el clima, en general, disfruta contradiciéndome y aquí, en Londres, lo hace a placer.

    Por supuesto el último post que escribí este fín de semana no podía salir ileso. Apenas habían transcurrido unas horas desde que lo publicara, animando a la gente a disfrutar del último fín de semana soleado, cuando todos los medios comenzaron a anunciar la llegada de un Indian Summer esta misma semana. Se espera sol toda la semana, puediendo llegar a los 28 grados en Londres este mismo viernes.

    Un Indian Summer es lo que en el resto de europa se conoce como verano o veranillo de San Martín (también San Miguel), en referencia al día de San Martín, que es el 11 de noviembre. La leyenda dice que cuando murió el santo y a pesar de las fechas, el valle del Loira floreció al paso de su cuerpo camino de Tours, donde fue enterrado. En Inglaterra también se usaba habitualmente esa expresión, hasta que la influencia americana, como de costumbre, consiguió instaurar otra mucho más reciente y cuyo origen no está claro, pero que al parecer tiene que ver con algo de indios y vaqueros.

    Pequeños soldados al sol

     

  • Adiós al no-verano

    El calendario va ya por el vientitantos de septiembre de este año preolímpico y postmundial-futbolístico, es decir, año apático.  Por fín hemos llegado al final oficial de un verano que oficialmente no terminó de llegar aquí en Londres. Suena el pistoletazo de salida para esa carrera vertiginosa y cuesta abajo que nos llevará de cabeza a las Navidades. Con todos los restaurantes y bares ansiosos ya por amarrar reservas y fiestas para fín de año, temerosos de que la crisis haya afectado nuestros espíritus navideños.

    En realidad, aunque el mercurio de los termómetros cae en picado, es ahora cuando Inglaterra dejará de pasar frío. Ese calendario inventado por un tal Gregorio, de profesión Papa, al fín nos dejará vestir ropa de abrigo y encender la calefacción sin sentirnos gilipollas. A nadie se le ocurrirá ya salir a las húmedas calles londinenses en sandalias, excepto a los australianos y a las adolescentes británicas, ambos carentes de conocimiento alguno. Espero ansiosamente el día en que pueda viajar en tren sin los pezones erizados por el aire no-acondicionado y los encargados de mi edificio de oficinas decidan que ya no es necesario atormentarnos con una temperatura más apropiada para la cría del pingüino que para conservar oficinistas con vida.

    Aprovechad  los prometidos veintipocos grados sin lluvia de este fín de semana porque probablemente será el último. Pero reservad unos momentos para desempolvar los plumíferos, las botas, las bufandas y los guantes, que van a hacer falta.

    Terraza al fresco