Jack el Destripador
Hoy se cumplen 123 años del brutal asesinato de Mary Ann Nicholls, la primera víctima de Jack el Destripador. El caso sin resolver más famoso del mundo y que, más de un siglo después, sigue siendo un misterio.
Durante todos estos años se ha investigado a más de 200 sospechosos, pero para Trevor Marriot, uno de los mayores expertos en el tema, el mercader alemán Carl Feigenbaum es sin duda el principal sospechoso. Este sujeto fue ejecutado en Nueva York, en 1894, acusado del asesinato de su casera y, al parecer, su abogado sospechaba que podía ser el responsable de los asesinatos de Londres, ya que reconoció que su cliente le había confesado “padecer una singular enfermedad que le conducía a matar y mutilar mujeres”.
Además, el nombre de este alemán aparece en el listado de marineros a bordo del navío mercante Reiher, que se encontraba anclado en Londres en las fechas de los asesinatos. Desde el puerto de St. Katharine, donde problamente se hallaba el barco fondeado, hay un corto paseo a Whitechapel, el lugar del crímen.
No existen fotos de Feigenbaum, pero a raíz de su descripción registrada al ingresar en prisión, se ha elaborado el siguiente retrato robot, que en inglés tiene nombre de accesorio para videoconsola, se conoce como “e-fit“.
Se han hecho muchas conjeturas sobre estos 5 asesinatos que aterrorizaron Londres en otoño de 1888, aunque hoy en día se duda de que los 5 crímenes correpondan al mismo asesino. El patrón de la tercera vícitma, Elizabeth Stride, no se corresponde con las demás. De la última mujer asesinada, Mary Kelly, se duda hasta de su identidad, ya que el descubrimiento de nuevo material podría sugerir que se trata de otra persona. Además, ya no se considera probable que la mutilación de órganos fuese efectuada por el asesino, sino que podrían haberse hecho a posteriori en la morgue, por lo que la teoría de que el asesino debía ser un consumado cirujano se va también al traste.
En resumen, Carl Feigenbaum pudo ser responsable de uno de los asesinatos, de todos ellos o de ninguno. El misterio de Jack el Destripador sigue siendo un misterio.
Fútbol y Gossips
Por fín estoy de vuelta! Espero que no se haya notado mucho mi ausencia estas últimas tres semanas. Han sido más de 20 días sin ponerme delante de un ordenador (bueno salvo 2 o 3 excepciones para comprobar que Guirilandia seguía viva), pero he vuelto con cantidad de material para intentar montar un par de videos dignos de los destinos que he visitado: Sri Lanka y Dubai. En cuanto los tenga listos seréis los primeros en saberlo.
Nada más poner pie en tierras inglesas el pasado domingo y con la depresión postvacacional pertinente, solo un pensamiento me vino a la cabeza: fútbol-pinta. Para el profano en la materia, pueden parecer dos pensamientos, pero es uno solo, el mágico binomio formado por el fútbol acompañado de una pinta de cerveza. Me asusta pensar en lo cómodo que me sentí en ese pub repleto de ingleses calvos, sonrosados y sin cuello que, abarrotaban el bar pinta en mano, asistiendo perplejos a la paliza que el Manchester United le daba al Arsenal. Los casi ya 3 años en Inglaterra dejan su huella.
Al menos el pueblo inglés vuelve a tener su “opio” para dejar atrás revueltas, escándalos, guerras y quejas sobre el miserable clima del mes de agosto. El fútbol vuelve a mandar en las conversaciones de oficina, junto con los inevitables cotilleos, que en inglés se conocen como “gossips“. Aquí es donde Inglaterra más se parece a España, pero curiosamente, tanto el fútbol como los cotilleos tienen una cobertura muy diferente.
Al igual que en España, las televisiones se dejan un dineral en retransmitir el fútbol, pero sin embargo no hay ni un solo programa de cotilleos. Hay varios que cubren las andanzas de las Belenes Esteban de Inglaterra, pero son más bien en formato documental, nada que ver con esas interminables e insufribles parodias que infestan las parrilas televisivas de los canales españoles.
La prensa del corazón en UK es terreno exclusivo de las revistas, que traen en portada siempre a los mismos personajes y con las mismas tonterías. Sin embargo el fútbol y en general el deporte en Inglaterra no tienen representación en las papelerías. Todos los tabloides traen una nutrida sección de deportes en sus hojas finales, pero no existe ni un solo periódico deportivo comparable al Marca, As, Sport o Mundo Deportivo, que venden millones de ejemplares al día en España.
No conozco las razones de estas diferencias, puede que ni siquiera las haya, pero tengo claro que a pesar de echar de menos un periódico deportivo que ojear de vez en cuando, la escasez de Jorges Javieres en la tele inglesa lo compensa con creces.
Agencias de ligue
Desde la formulación de la teoría de la “media naranja” en el Banquete de Platón, el ser humano se ha visto abocado a la búsqueda de su pareja perfecta. Aquella otra persona con la que seríamos sólo uno.
En Londres buscar a tu media naranja conlleva una serie de complicaciones. Y es que en esta gigantesca urbe más de la mitad del tiempo se lo lleva el trabajo, el transporte y la manutención de tu ritmo vital, es decir, ir de compras, cocinar y comer. Y si un casi tercio del tiempo nos lo pasamos durmiendo pues ya me diréis de dónde saca uno tiempo para ir a buscar a su media naranja.
Además hay que contar que pasada la treintena uno ya tiene muchas menos energías para la búsqueda nocturna de la misma.
Es por eso que en Londres proliferan las empresas que se dedican a cuerpo y alma a encontrar a tu compañer@ ideal. Es tan sencillo como darte de alta, rellenar unos cuestionarios y previo pago te arreglan una cita con aquella persona que coincida más contigo.
Todas por supuesto alaban su efectividad y te informan de la cantidad de parejas bien avenidas que se han forjado gracias a su servicio.
Así que si todavía eres de los que piensas que por ahí hay alguien hecho para ti, pero no hallas el modo de encontrarlo, o no tienes el tiempo para hacerlo, o las ganas para intentarlo; paga 30 libras y deja que un algoritmo lo haga por ti.
¿Dejamos propina?
La propina es una de esas costumbres que hacen que los ingleses sean tan distintos de los españoles. Si llevas a tu pareja a cenar a una marisquería y te sale la multa por 58,70, en España dejas sesenta y tan pancho -si lo haces, lo normal es incluso coger la vuelta para pagar el parking-. Aquí no. Aquí el estándar sería dejarle al camarero entre cinco o seis libras.
Ya hay muchos lugares que incluyen en la cuenta el “service charge” que suele rondar el 12,5% del total. Desconfiad, es un subterfugio que muchos locales utilizan para hinchar los precios y sacar mayores beneficios y, por lo general, los currantes ven nada o muy poco de ese dinero.
Es una buena filosofía bien mirado. La tentación de ganar un sobresueldo con las propinas mejora el servicio que los camareros te dan, a priori. Para el inglés el servicio en una mesa no sólo consiste en que te dejen los platos y los retiren, sino que pretende que le sea brindada una experiencia que vaya más allá de la meramente culinaria.
Así que en Inglaterra si el servicio ha sido correcto, véase, te han atendido con amabilidad, explicado y orientado en caso de necesitarlo sobre los intríngulis del menú, no se han equivocado con las comandas y te han limpiado la mesa con presteza, como mínimo debes dejar un 10%. Si el servicio ha ido un poco más allá, incluso debes dejar algo más. Y por supuesto, si estimas que no se han cumplido los estándares, tienes el deber de hacérselo saber recogiendo las monedas del cambio para pagar el parking.
Pd: Si como turistas has cenado alguna vez en Londres y crees que el servicio ha dejado mucho que desear es que has probado el lado oscuro de esta práctica. Los camareros no son tontos y saben que los turistas italianos, españoles, franceses, etc… no dejan propinas -y normalmente encima dan mucha guerra-, así que claro, no se suelen esmerar mucho con ellos, guardando energías para aquellas mesas dónde saben que pueden ganar dinero.
Archivo: agosto, 2011










