Catalina y Guillermo
Catalina es el nombre por el que deberemos conocer a Kate Middleton tras la boda real de mañana con el príncipe Guillermo. Según la Fundación del Español Urgente, que asesora a los medios de comunicación para el buen uso del idioma español, oficialmente deberemos seguir la costumbre de traducir los nombres de los miembros de familias reales europeas, tal y como hacemos con Beatriz de Holanda o Alberto de Mónaco.
Además ya hay antecedentes con ese mismo nombre, como las 3 Catalinas con las que estuvo casado Enrique VIII. Una se le murió, a otra se la cargó y de la primera de todas, de la nuestra, de la de Aragón; se divorció, montando una buena en el proceso.
Parece que la familia real vive buenos momentos y es que, nada menos que un 67% de la población todavía considera la monarquía como algo relevante en UK. A pesar de que sólo un 37% se muestra realmente interesado en la boda real, hasta un 47% reconoce que probablemente la seguirá por televisión, incluyendo la gran mayoría de las mujeres. Sin embargo, la mitad de la gente encuestada confiesa que les atrae más la idea de tener un día de vacaciones que la boda en si. Todo esto según datos de una encuesta efectuada por The Guardian, un periódico de tendencia republicana.
Lo que está claro es que la cobertura del evento está siendo monstruosa. En frente del palacio de Buckingham han levantado hasta apartamentos para albergar a la prensa y la televisión americana lleva ya días emitiendo desde su descomunal tinglado en Trafalgar Square…
La foto es de Álvaro, enviado especial para cubrir el evento. Y para el que quiera asistir o verlo por la tele, aquí tiene el programa del día…
La Torre de Londres
Hay pocos lugares con tanta historia como la Torre de Londres o Tower of London. A lo largo del milenio en que lleva en pie ha servido de hogar para reyes, de prisión, de armería, de fortaleza para las Joyas de la Corona, de lugar de tortura, de patíbulo e incluso de reserva de animales salvajes.
Por sus torres y caminos empedrados se pasean más fantasmas que por ningún otro lugar londinense. Se dice que, el de Ana Bolena, por ejemplo se aparece por los alrededores de la White Tower con la cabeza bajo el brazo. Son populares también los fantasmaas de Enrique VI, Lady Jane Grey o Margaret Pole.
Ha resistido varias guerras, numerosos asedios y fue bombardeada repetidamente por los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial pero, a base de continuos arreglos y ampliaciones, sigue en pie a día de hoy, aunque con la única función de atraer turistas. La visita durará un mínimo de 2 horas, aunque si nos lo tomamos con calma, podemos pasar allí una mañana entera.
Los precios son muy elevados pero al menos incluyen una visita guiada (en inglés), uniéndonos a los tours de 1 hora que ofrecen los tradicionales beefeaters. Yo recomiendo usar la oferta del 2 por 1 para hacer los precios más asequibles. Además si viajáis en un grupo grande, podéis contactarme en la sección para grupos y obtener también descuento.
Un día en la playa: Rye
El sur de Inglaterra esconde unos cuantos pueblecillos con encanto que, con la llegada del verano, surgen de improviso en el mapa. Aún queda para el verano, pero esta Semana Santa, con un sol de justicia y temperaturas por encima de los 25 grados, ha traido un mes de Julio anticipado.
Uno de mis favoritos es Rye, cuyo nombre proviene de su pasado normando “la Rie”, la ribera, ya que está situado en la confluencia de 3 ríos: Rother, Tillingham y Brede. Lugar de cierta importancia en el pasado, como parte de los Cinque Ports, defendiendo los pasos más estrechos del Canal de la Mancha; aunque en la actualidad su relevancia es puramente turística o pescatera. Allí se puede conseguir pescado fresco recién capturado, cosa que debiera ser trivial viviendo en una isla, pero que no lo es.
Tiene numerosas tiendas de antigüedades, o más bien de cachibaches decorativos con poca utilidad, además de la de acumular polvo. También tienen unos cuantos pubs con terracitas y, sobretodo, acogedores “tea rooms” con escaparates llenos de dulces caseros invitándote a entrar.
Pero el principal atractivo del lugar es que, a un par de millas de allí, podemos encontrar Camber Sands, una enorme playa de arena fina que, a unos 80 km. de Londres, nos recuerda lo cerca que está la gran ciudad del océano.
Semana Santa y sol
El mundo se ha vuelto definitivamente loco. Mis compañeros de oficina se van a Benidorm con mala leche porque, al parecer, se esperan lluvias durante el puente de Semana Santa en casi toda España, y aquí, en Londres, sol y 25 graditos todos los días.
¿Qué va a ser lo próximo? ¿Paella y sangría en los pubs? ¿Saetas desde los balcones del Buckingham Palace? ¿Un encierro por Carnaby Street? A estos ingleses les sale el espíritu corsario de sus antepasados y, tras arrebatarnos el sol, pueden continuar hasta dejar a España sin turistas. Aunque, no todo es glamour cuando sale el sol en Londres…
Archivo: abril, 2011











