Sí, la verdad es que ayer no me apetecía escribir nada. Podría haber puesto fotos del bar donde vimos el partido de España o al menos, haber contado algo al respecto. Pero si la mayoría de españoles llevan mal la derrota ante Suiza, imaginaos como es aquí, rodeado de gente de todas las nacionalidades, donde nada más encajar el gol te llama un amigo suizo para cachondearse, los compañeros ingleses de trabajo te sonríen de forma sarcástica y hasta los italianos se nos mofan, después de haber empatado contra Paraguay! Vamos que me pegué todo el día respondiendo con un escueto “no comments” a las provocaciones de todo el mundo.
Al menos hoy, con la tranquilidad que da saber que los franceses aún la han cagado más que nosotros, me atrevo ya a escribir algo sobre el transcurso del mundial, donde sin duda el protagonista es la dichosa vuvuzela. Ese instrumento del demonio que alcanza los 120 decibelios. Admirada por unos y odiada por otros. En Inglaterra se ha intentado bloquear durante las retransmisisones sin éxito y ya empiezan los movimientos para evitar que el molesto instrumento traspase fronteras y se convierta en un clásico en los estadios de la Premier League.
Hoy un compañero de trabajo sudafricano me ha dado un dato estremecedor. Un familiar suyo que tiene una zapatería en Ciudad del Cabo ha vendido en su tienda 30.000 vuvuzelas en los últimos 2 días. La que nos espera… yo ya tengo la mía.









Acá en México estamos también muy contentos de que Francia la haya cagado aún más que ustedes, pero no se desanimen, que el próximo partido será mucho mejor :)
Mira ya casi la hemos cagado todos menos México (felicidades Andrés) y Argentina. Pregúntale a los ingleses si se puede pasar con 3 empates