Ayer, gracias a la invitación de unos amigos, pasé la tarde en el Real Food Festival, o festival de la comida real, que se celebró durante todo el fín de semana en el Earls Court Exhibition Centre, la feria de muestras de Londres. Un mítico y enorme pabellón, por el que han pasado las mejores bandas musicales de la historia (como Pink Floid, Led Zepellin, los Rolling, R.E.M., The Who, U2 o las Spice Girls) y que parece que tiene los días contados, ya que sus dueños lo quieren tirar abajo para construir viviendas y comercios, aunque al menos tendrán que esperar hasta el 2012 cuando el Centro de Exhibiciones de Earls Court albergará el torneo de Volleyball de las olimpiadas.
El evento en sí no estuvo mal, con cientos de puestos de todo el país, donde se podían degustar sus productos o acudir a alguna de las catas que organizaban. Pero al igual que me pasó con el Borough Market, cualquier comparación con los eventos gastronómicos españoles es realmente humillante. Al margen de la degustación de quesos, dulces y demás, las comidas fuertes estrella del lugar eran los kebabs, las hamburguesas de búfalo (bastante buenas, por cierto) y los Cornish Pasty, una especie de “empanada” al horno rellena de carne (venado en mi caso), con patata y cebolla. Nada espectacular…
Hay que decir que había representación española pero bastante decepcionante, ya que se limitaba a un puesto con un puñado de embutidos, por lo que parece que España deja pasar ocasiones como esta para promocionar algo más del país que no sean el sol y las juergas que ya todos los ingleses conocen. Los franceses en cambio, si que contaban con algo más de participación, organizando catas de vinos y quesos y promocionando Burdeos como paraiso vinícola.









