El martes pasado, la Circle Line, la línea amarilla de metro se fue al traste por fallos técnicos, provocando el caos en el transporte londinense (otro más). El fallo ocurrió el día después de haber estado durante todas las vacaciones de Semana Santa cerrada por obras de mantenimiento, lo cual ya de por sí tiene su gracia, pero es que además, la TFL ha dado a conocer que el problema fue originado por fallos en el sistema informático ya que están utilizando ordenadores de los años 80.
Teniendo en cuenta que se trata del metro más caro del mundo, ¿dónde va todo ese dinero? Porque parece claro que no va destinado al sistema informático. Puede que se esté despilfarrando en chorradas como esta: la instalación de neón más grande de Europa en una estación de metro. Parece ser que la estación de Glocester Road tendrá el honor de albergar un mural de neón de unos 80 metros de largo por casi 4 metros de alto.
Puede que aquí en Londres no tengan la misma percepción que nosotros, pero que yo sepa en España un neón de ese tamaño sólo puede indicar la cercanía de un puticlub…









a lo mejor usan el viejo MSX que vendí en un mercadillo veinte años atrás.
Ahora creo que no debería haber escrito esto porque me acabo de deprimir.