Ya no me volveré a quejar de no poder practicar los deportes que me gustan en Londres. Está claro que el que no esquía en esta ciudad es porque no quiere. Sólo hay que acercarse a la estación de metro de Angel, que tiene una de las escaleras mecánicas más largas de Europa y, a poder ser, fuera de la hora punta.
Ahora sólo me hace falta encontrar algún sitio donde hacer barranquismo… Si sigue lloviendo como lo está haciendo ahora, igual es cuestión de encontrar una calle empinada y tirarme cuesta abajo.








jojo! me ha encantado!