Ayer por la noche fui a ver un Burlesque, espectaculo teatral o como quiera que se llame. No soy muy amigo de estas cosas, pero hay veces que se ve alguna performance interesante o al menos entretenida. Pero este no fue el caso de ayer.
El grupillo que actuaba estaba compuesto por una chica caracterizada de niña repelente y un tanto sobreactuada, que ya antes de comenzar, iba pululando por el bar metida en su papel y causando cierta vergüenza ajena. Y luego había otros 3 tíos, a cual más extraño.
La muchacha llevaba el peso de la actuación. Primero nos contó un cuento infantil, luego cantó un par de canciones y simuló un orgasmo. Uno de los tíos soltó un par de monólogos bastante largos (pero no en plan comedia, si no todo lo contrario). Durante el segundo me dormí un ratillo y eso que no estaba mal, pero bueno, me desperté para escuchar el final.
En medio de todo esto, apareció otro de los componentes, un enano, con la cara pintada de blanco y desplazándose a medio kilómetro por hora. Sacó una percha de una maleta, se puso a bailar con ella durante un rato y se fué a la misma velocidad desesperante. Como colofón, apareció un último tipo disfrazado de moñaco, que hizo un teatrillo raro y terminó grapándose un globo a un brazo y metiéndose un cuchillo por la nariz.
Parece ser que voy a seguir sin ser muy amigo de estas cosas…








Insensible.
Esos pobres muchachos que habrán pasado horas y horas preparando el espectáculo para que tu te durmieras, jajaja