Este domingo nos hemos dado una vueltecilla por la zona de Brick Lane. Hemos pateado mucho mercadillo, hemos comido un burrito asqueroso y luego hemos seguido pateando entre puestecillos inverosímiles plagados de cargadores de móvil, planchas, sillas, radiocasetes, películas de VHS, bicis, hebillas y demás chatarra. Sin duda el mercado más curioso y original de los que he visto en Londres.
Como es habitual en estas citas, a cierta hora el cuerpo nos pidió un receso y fuimos a un par de pubs a reposar cuerpo y alma; y ya de paso a echarnos unos vinos. Todo en esta zona tiene un aire vintage muy peculiar y los pubs no podían ser menos. En la Casa Blue, los sofás, las mesas y las decoración parecen recién sacados de un contenedor, lo que unido al ambiente sobrecargado con millones de barritas de incienso y a unas camareras muy afables a la par que buenorras, hacen de este sitio un lugar realmente acogedor en el que nos hemos tirado, fácilemente, unas 3 horas.
Después de beber y cenar en este sitio, la cosa se ha liado y hemos hecho la parada obligatoria en el 1001. Había una especie de conciertillo de música funky o algo así y por supuesto nos hemos encontrado con gente de Granada, Sevilla, Bilbao… Está claro que somos una plaga.








Ostia! Que bici más chula jajaja
Aunque ese mercado, por lo que dices, tiene pinta de rehabilitados del sindrome de diógenes…
un besito. buen lunes!
jorge cabrón, te me adelantas en todo… jajajaja
Si, lo malo de la bici es que, aunque lo seguimos durante un rato, no le vimos montarse en ella, que habria sido lo interesante.
Tranqui Alvarito que para ti te dejo el montaje y difusion del video.
que pasa??? que no sabes colgar videos???
Si que seeeeeeeeeeeeee, pero es para tener contentico al Alvaro (o Al como se hace llamar en los ámbitos internacionales), vamos el de Moleskines…
[...] ya unos meses, publiqué un post sobre Brick Lane, aprovechando una visita dominguera que hice con Álvaro y un par de amigas más. El caso es que [...]